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Evangelio del día Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará Mt6,1-6.16-18

Una Iglesia pobre para los pobres. Sector: laicado

Pascua

Una Iglesia pobre para los pobres. Sector: laicado

Puedes descargar esta reflexión en formato PDF.

Del Plan Diocesano de Evangelización 2009-2014. Sector: Laicado
PDE_LaicadoLa inculturación del Evangelio y el diálogo de la Iglesia con el mundo han de realizarse sobre todo por medio del laicado, reconociéndole como principal agente de evangelización misionera. Su servicio apostólico típico se realiza llevando la vida eclesial a la sociedad e introduciendo en la comunidad cristiana las cuestiones y preocupaciones del mundo para descubrir en ellas los signos del reino.

La aportación del laicado ha de ayudar a la comunidad cristiana a vivir encarnada en las realidades humanas y sociales en que se ha de hacer presente el Evangelio, construyendo una Iglesia al servicio del mundo.

En la línea misionera: Impulsar la presencia y el compromiso transformador de los cristianos y cristianas laicos en los ambientes y en la vida pública.

[box style=»rounded» border=»full»]¡Una Iglesia pobre para los pobres! ¡Cuidado con lo que decimos! Son palabras muy serias. Más si las pronunciamos los creyentes o la propia Iglesia como institución.

¿Cómo hacemos una iglesia pobre para los pobres? ¿Por dónde sí, por dónde no, con qué criterios?[/box]

Por dónde no, nos lo deja claro la lectura de esta semana: Mt 4,1-11. Jesús rechazó desde el inicio de su actividad (en el desierto) hasta el final (en el huerto) una misma y reiterada tentación: realizar su misión a través del poder (material y espiritual), el dinero y el prestigio. No se puede servir a dos señores: a Dios y al dinero, a Dios y al poder. Esa es la tentación que rechaza Jesús. Por eso tenemos que renunciar ya mismo a una Iglesia rica y poderosa. Por ahí no avanza el Reino.

¿Desde dónde entonces?

  • Desde la cercanía a los sufrientes. Todo es según el dolor con que se mira. Dios se encarna en Jesús para decirnos que mira y habla desde los pobres, las víctimas de la historia.
  • Desde los signos de los tiempos, que el Espíritu nos ayuda a discernir. Pero el Espíritu sopla donde quiere, y no sólo dentro de la Iglesia.
  • Y desde la propia conciencia – una especie de vicario de Cristo que tenemos las personas – que nos indica tanto lo que debemos como lo que NO debemos hacer.

¿A dónde nos lleva esta mirada?

Hace ya tiempo que soplan vientos de cambio en la Iglesia. En el Concilio Vaticano II la Iglesia se puso a leer el mundo, sus desigualdades e injusticias intolerables, desde el Evangelio y no desde el poder. Nos recordó que el objeto del amor de Dios es el mundo, no la Iglesia; que la Iglesia está para mostrar al mundo el amor de Dios y es servidora del mundo. Y planteó la necesidad de una Iglesia nueva para un mundo nuevo: una Iglesia comunión para el servicio del mundo.

Con esto tienen que ver tanto la lectura de esta semana como la frase tan repetida de Francisco (Una Iglesia pobre para los pobres). Sobre esto tenemos que pensar y decidir. A esto estamos llamados a convertirnos.

Os proponemos unos vídeos breves (de aproximadamente 6 minutos) y tres cuadernos de Cristianismo y Justicia como apoyo para profundizar en lo que supone esta Iglesia nueva para un mundo nuevo, esta Iglesia pobre para los pobres:

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