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Evangelio del día ¿Qué quieres que haga por ti? Señor, que vea otra vez Lc18,35-43

Encuentro del laicado: «Tiempo de hablar: reconciliación social»

Encuentro del laicado: «Tiempo de hablar: reconciliación social»

El sábado 7 de marzo el Seminario Diocesano de Vitoria será el escenario del Encuentro del Laicado. Este encuentro, «Tiempo de hablar: Reconciliación Social» está dirigido fundamentalmente a laicos y laicas de nuestra diócesis, pero abierto a la participación de quienes se sientan interpelados por el tema. En palabras del Obispo emérito de San Sebastián, Juan Mª Uriarte: «No parece llegada todavía la hora de la reconciliación, pero sí es tiempo de hablar de reconciliación, de verdad, de justicia, de diálogo y también de perdón».

El encuentro comenzará a las diez de la mañana , con la conferencia «Hablar de reconciliación» del obispo Juan Mª Uriarte (autor del libro «La Reconciliación» Ed. Sal Terrae). A continuación se llevarán a cabo unos talleres por grupos  y se finalizará, a las dos del mediodía, con un encuentro para compartir.

Desde el Servicio del Laicado, que organiza el encuentro, consideran que «como Jesús, hemos de hacer todo lo que esté en nuestra mano para lograr esta reconciliación que tanto necesitamos, pues hay muchas personas que sufren y eso no nos puede ser ajeno. En el encuentro trataremos de ver cuál es nuestro papel ante esta realidad, qué podemos hacer, por dónde seguir… «.

La reconciliación es una preocupación presente de forma permanente en nuestra pastoral y en nuestro pueblo. Así nos lo contaba D. Juan María Uriarte en un encuentro en 2014 que se tituló: preguntas pertinentes-respuestas incompletas. “La reconciliación no sacrifica la justicia, sino que la aplica con humanismo. No reclama que los enemigos de ayer se conviertan en amigos, sino que se respeten y se reconozcan como miembros de la misma comunidad. No propicia el olvido de ninguna víctima, sino la memoria critica del pasado y el otorgar o pedir perdón: lo propone a la conciencia de cada uno. Supone , eso sí, el reconocimiento del daño moral y material causado”.

La reconciliación de nuestro pueblo, tiene que ser una preocupación de todo creyente, pues Jesús habla de perdón, pero,  sobre todo, lo practica: es “amigo de pecadores” (Mateo 11, 19), “de publicanos” (Lucas 7, 34), y acoge a mujeres de mala fama. El Dios de Jesús es pura misericordia; no establece relaciones de justicia basadas en los propios méritos, es mucho más generoso que todo eso. Rebosa de alegría al encontrar a los perdidos y desesperados (Lucas 15, 4-32). También el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium señala que tod@ bautizad@ ha de ser instrumento de pacificación y testimonio creíble de una vida reconciliada.

Los Obispos del País Vasco y Navarra, en la reciente Carta Pastoral conjunta «Misericordia Entrañable» afirman, en el n. 41:

La tarea reconciliadora es un elemento muy importante en la sociedad actual. En este sentido, hay que recordar que la Iglesia no tiene soluciones para todas las cuestiones particulares. Pero junto con las diversas fuerzas sociales, acompaña las propuestas que mejor respondan a la dignidad de la persona humana y al bien común (EG 241). Ante las dificultades para lograr una convivencia pacífica asentada el Papa nos recuerda algunos principios que nos pueden ser de utilidad: El diálogo social, el encuentro, la escucha, la búsqueda común, la paciencia, el respeto a la verdad y a la justicia»  Somos conscientes de que las soluciones definitivas no se alcanzan a largo plazo, sino a través de pequeñas o grandes acciones que irán fructificando y nos ayudarán a progresar (cfr. EG 223); los problemas hay que asumirlos en su complejidad haciendo que la verdad de las cosas se vaya abriendo camino y vaya aunando voluntades, iluminando las situaciones y alumbrando caminos por los cuales poder avanzar (cfr. EG 226- 230). Así mismo, es importante no ideologizar los problemas, ni idealizarlos, ni olvidar que la realidad posee múltiples dimensiones y matices que hacen que la resolución de las dificultades  no sea siempre ni fácil ni inmediata (cfr. EG 232-233). Debemos actuar siempre con las actitudes, los criterios y la libertad que nos concede el Evangelio.

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