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Evangelio del día No ha nacido uno más grande que Juan, el Bautista Mt11,11-15

Paternidad. Reivindicando la igualdad desde la responsabilidad

Paternidad. Reivindicando la igualdad desde la responsabilidad

Para muchos hombres el momento de ser padres marca un antes y un después en el mundo de las relaciones y de los afectos. Hay hombres más dados a dar y a recibir cariño, de una manera más o menos expresa, hacia otros hombres, hacia las mujeres o hacia ambos. Dicho esto, los hombres experimentamos un subidón de ternura, de cariño, de fragilidad… cuando somos padres.

La implicación proactiva desde el embarazo proporciona una unión con la hija o el hijo que favorece el vínculo entre ambos y posibilita el reparto de la crianza con la pareja. Bebé, padre y madre ganan en libertad en la práctica de una paternidad consciente y responsable. Atrás quedó el modelo de la complementariedad entre hombres y mujeres, incluso del supuesto reparto del 50%. Qué ecuación más sospechosa. Dar el 100% de cada persona transgrede la estupidez de los permisos de paternidad vigentes, totalmente sexistas, anclados en el patriarcado anacrónico del siglo XXI.

Los modelos imperantes de feminidad y masculinidad nos empujan a perpetuar la diferencia de derechos y responsabilidades, presentándonos a los hombres los atractivos de ser productores y a las mujeres los de ser reproductoras; bueno, si quieren producir, que lo hagan, pero sin olvidar el cuidado de las personas dependientes y de las presuntamente independientes.

Los permisos, el sistema económico, las políticas empresariales y el arraigo sociocultural de la masculinidad hegemónica son enormes trabas al ejercicio de la paternidad corresponsable. Sin embargo, es cierto que va adquiriendo su valor social. Lástima que sea en parte para recordarnos cuál es nuestro sitio en la sociedad, de nuevo reproduciendo roles sexistas. El hombre cuidador es un “hombre moderno”, mientras la mujer cuidadora es un “ama de casa”.

Nos queda camino, pero cada vez son más los hombres comprometidos con la crianza, con el amor, con la igualdad y, por tanto, con la libertad de todas las personas. Alcemos, pues, la voz los hombres que rechazamos este (des)orden machista de nuestra sociedad, hagamos público nuestro deseo de asumir nuestra paternidad de modo responsable, abrazando el feminismo como movimiento transformador de la sociedad, desterrando roles sexistas.

Eduardo Portilla

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