Evangelio del día ¡Dichoso el vientre que te llevó! Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios! Lc11,27-28

Resumen del encuentro «Tiempo de hablar: reconciliación social»

Resumen del encuentro «Tiempo de hablar: reconciliación social»

Un grupo de cien personas se reunió en la mañana del sábado 7 de marzo en el Seminario Diocesano convocadas por el servicio Diocesano del Laicado para participar en el encuentro “Tiempo de hablar: Reconciliación Social”. El encuentro surge de la preocupación pastoral que ha supuesto siempre la pacificación y la reconciliación social en nuestra sociedad y también en nuestra comunidad cristiana.

Tras una primer momento de oración sencilla a través de la música, Don Juan María Uriarte, obispo emérito de San Sebastián tomó la palabra para ofrecer a los allí presentes su ponencia Hablar de Reconciliación.

Después de la intervención de Monseñor Uriarte, los presentes se dividieron en grupos para realizar un taller de lectura dialógica en el que a través de un cuento, se estableció un diálogo entre los miembros de los grupo que, paso a paso, permitió acercarse al tema central del encuentro desde una perspectiva diferente.

Tras un emotivo gesto final de reconciliación y un momento de diálogo distendido entre los presentes, concluyó el encuentro.

La reconciliación no excluye ni la verdad ni la justicia

La ponencia estuvo estructurada en torno a cuatro puntos:

  1. Análisis de la situación presente
  2. Necesidad de Reconciliación
  3. Qué es y qué no es la auténtica reconciliación
  4. Pasos para preparar la reconciliación futura.

IMG_20150307_102700La situación actual no permite avanzar por el camino de la reconciliación, que es el alma de la paz estable, pero sí de prepararla e introducir la inquietud de la paz plena y la reconciliación auténtica. Algunos piensan que ésta en la que estamos es la paz posible y suficiente. Lo que a modo de ver del ponente es una ambición corta y modesta  que además supondría «una herida cerrada sin el drenaje necesario».

El hablar de reconciliación sigue suponiendo para muchos cierto nerviosismo – afirmó el obispo – ; bien por considerarlo un concepto religioso, bien porque consideran que sólo es válido para las relaciones interpersonales. Algunas víctimas consideran que es una burla, o que deja al margen cuestiones como la reparación, la justicia o la memoria, o sostienen que supone equiparar y mezclar a todas las víctimas dentro de un “magma indiferenciado”.

IMG_20150307_111331Juan Mª Uriarte explicó, sin embargo, que si bien en sus orígenes reconciliación fue un término religioso, ya no lo es, puesto que se ha convertido en un concepto cívico, y que los acentos que tiene para los cristianos, sólo enriquecen este concepto. Señaló, además, que no se trata de un asunto privado entre individuos, puesto que en este caso se rompió la armonía social, debido a afiliaciones, agravios acumulados… Sí explicó que la reconcilaicón individual y social están estrechamente vinculadas. Evocando a Nelson Mandela, insistió en que sólo personas reconciliadas son capaces de construir esa reconciliación social. Tampoco la reconciliación incurre en una injusta e inhumana comparación entre víctimas.

“La reconciliación social es un proceso”, afirmó Uriarte en varios momentos de la charla. E insistió en que es un concepto más rico que el de convivencia pacífica. Explicó que quienes hacen uso de este último quieren olvida los pasos del perdón y de la convergencia en un patrimonio de valores, puesto que no los consideran necesarios, pero su ausencia empobrece el proceso.

“La reconciliación no excluye ni la verdad ni la justicia. Tampoco significa que los enemigos se vuelvan amigos. No es pura coexistencia sin violencia. No exige que todos se pongan de acuerdo en el origen sino que haya un respeto crítico a los diferentes relatos que hay y habrá. No significa, en modo alguno, el olvido de las víctimas sino que reclama que las víctimas sean reparadas, recordadas y lamentadas. No exige a las víctimas otorgar su perdón, pero sí les invita a hacerlo, porque no hay reconciliación auténtica sin perdón pedido y otorgado. No exige tampoco gestos humillantes, pero sí el deber morar de reconocer y la reparación posible del mal causado”, explicó el Obispo emérito de San Sebastián.

En otro punto de la charla monseñor Uriarte aportó algunas sugerencias para preparar la reconciliación social: “Preparar la reconciliación es un camino largo y laborioso, en el que hay que ser pacientes pero no pasivos. Hay que ejercitar la paciencia activa” afirmó.

El primero, auscultar nuestro propio interior para ver si estamos reconciliados y en paz con nosotros mismos y con Dios. Un segundo paso es comprender bien qué es la reconciliación, evitando aproximaciones cortas o desviadas. Otra de las tareas posibles es transmitir la visión cívica de la reconciliación y la visión cristiana de la reconciliación. Tampoco se debe olvidar el papel fundamental de la oración para alimentar la esperanza cristiana en este proceso. Y otro punto importante es la educación en la familia y en la escuela . “El proceso de reconciliación dura años, a veces es necesario que pase una generación. Educar en la familia y en la escuela a estas generaciones puede desanimar a los impacientes, pero no a padres y educadores que están por esa inversión que garantiza un futuro en paz”, concluyó.

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