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En octubre, reza por la Iglesia — #PrayForTheChurch

En octubre, reza por la Iglesia — #PrayForTheChurch

El Papa Francisco ha pedido a su Red Mundial de Oración que ayude a todos los fieles a rezar más intensamente este mes de octubre, invitándoles a terminar el rezo del Rosario con la antigua invocación Bajo tu amparo y con la oración a San Miguel Arcángel.

En todo el mundo se han sucedido los momentos de especial dedicación a esta solicitud del Papa. En la diócesis de Vitoria, estamos convocados a dos momentos:

  • 14 octubre, 19:00 en la iglesia de San Miguel, antes de la Gazte Meza con los jóvenes
  • 26 de octubre, 19:00, en el convento de la Santa Cruz, de las dominicas. Nos uniremos a ellas en el rezo del Rosario y posteriormente en la Eucaristía.  A las 20.00 h. se celebrará el Con-bocados, encuentro de los jóvenes con el Obispo Don Juan Carlos.

La Red Mundial de Oración del Papa ha preparado materiales para difundir esta invitación.

Más información, en apostoladodelaoracion.com/rosario-por-la-iglesia

Comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, 29.09.2018

El Santo Padre ha decidido invitar a todos los fieles, de todo el mundo, a rezar cada día el Santo Rosario durante todo el mes mariano de octubre y a unirse así en comunión y penitencia, como pueblo de Dios, para pedir a santa Madre de Dios y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del diablo, que siempre pretende separarnos de Dios y entre nosotros.
Recientemente, antes de partir a los Países Bálticos, el Santo Padre se reunió con el P. Fréderic Fornos S.I., Director internacional de la Red Mundial de Oración por el Papa, y le pidió que difundiera su llamamiento a todos los fieles del mundo, invitándoles a terminar el rezo del Rosario con la antigua invocación “Sub tuum praesídium” y con la oración a San Miguel Arcángel, que protege y ayuda en la lucha contra el mal (ver Apocalipsis 12, 7-12).
La oración –afirmó el Pontífice hace pocos días, el 11 de septiembre, en una homilía en Santa Marta, citando el primer capítulo del Libro de Job– es el arma contra el gran acusador que “vaga por el mundo en busca de acusaciones”. Solo la oración puede derrotarlo. Los místicos rusos y los grandes santos de todas las tradiciones aconsejaban, en momentos de turbulencia espiritual, protegerse bajo el manto de la santa Madre de Dios pronunciando la invocación “Sub tuum praesídium”.
La invocación “Sub tuum praesídium” dice así:

“Sub tuum praesídium confúgimus,
sancta Dei Génetrix;
nostras deprecatiónes ne despícias in necessitátibus,
sed a perículis cunctis líbera nos semper,
Virgo gloriósa et benedícta”.

[Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh, siempre virgen, gloriosa y bendita!]

Con esta solicitud de intercesión, el Santo Padre pide a los fieles de todo el mundo que recen para que la Santa Madre de Dios, ponga a la Iglesia bajo su manto protector,  para defenderla de los ataques del maligno, el gran acusador, y hacerla, al mismo tiempo,  siempre más consciente de las culpas, de los errores, de los abusos cometidos en el presente y en el pasado y comprometida a luchar sin ninguna vacilación para que el mal no prevalezca.

El Santo Padre también ha pedido que el rezo del Santo Rosario durante el mes de octubre concluya con la oración escrita por León XIII:

“Sancte Míchael Archángele, defénde nos in próelio;
contra nequítiam et insídias diáboli esto praesídium.
Imperet illi Deus, súpplices deprecámur,
tuque, Prínceps milítiae caeléstis,
Sátanam aliósque spíritus malígnos,
qui ad perditiónem animárum pervagántur in mundo,
divína virtúte, in inférnum detrúde. Amen”.

[San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la milicia celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.]



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