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Evangelio del día El bautismo de Juan ¿de dónde venía? Mt21,23-27
El bautismo de Juan ¿de dónde venía? Mt21,23-27

Los peregrinos de la diócesis en la Audiencia General del Papa

Los peregrinos de la diócesis en la Audiencia General del Papa

El Obispo D. Juan Carlos saluda al Papa Francisco

Los peregrinos de la diócesis de Vitoria que estos días han visitado Roma y Asís han participado, en el último día de su viaje, en la Audiencia General con el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro. Allí el Obispo, Don Juan Carlos Elizalde, y el Vicario General, Carlos García Llata, han podido estrechar la mano del Santo Padre y trasladarle el saludo y la cercanía de la diócesis de Vitoria.

En la audiencia, el Papa Francisco ha continuado la catequesis sobre el quinto mandamiento del decálogo: «No matarás».

Queridos hermanos y hermanas:

Continuamos hoy la catequesis sobre el quinto mandamiento del decálogo: «No matarás». Hemos ya reflexionado sobre cómo a los ojos de Dios toda vida es valiosa, sagrada e inviolable, porque somos su imagen y objeto de su amor infinito.

En el Evangelio que hemos oído, Jesús revela un sentido aún más profundo de este mandamiento: la ira, el insulto y el desprecio contra los demás son también una forma de homicidio. Por eso, indica que si al presentar nuestra ofrenda nos recordamos de haber ofendido a alguien, debemos ir antes a reconciliarnos con esa persona.

¿Qué quiere decirnos Jesús con esto? Que lo importante es el respeto a toda la persona, no sólo a su dimensión física sino también a la espiritual, porque la indiferencia también mata. No amar es el primer paso para matar; y no matar, el primer paso para amar.
La vida humana tiene necesidad de amor auténtico, un amor como el de Jesucristo, lleno de misericordia, que perdona y acoge sin condiciones. No podemos sobrevivir sin misericordia, todos tenemos necesidad del perdón. Por eso, si matar significa destruir, suprimir o eliminar a alguien, no matar es, en cambio, cuidar, valorizar, incluir y perdonar a los demás.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Que el Señor Jesús, Autor de la vida, nos conceda comprender que el mandamiento «no matarás» es, ante todo, una llamada al amor y a la misericordia, una invitación a vivir como Él, que por nosotros murió y resucitó. Santa María, Madre de la Misericordia, nos ampare e interceda por nosotros. Muchas gracias.

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