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Obispo de Vitoria: «La compasión hacia los que sufren debe complicarnos la vida»

Obispo de Vitoria: «La compasión hacia los que sufren debe complicarnos la vida»

El pasado viernes se presentó en Vitoria Gasteiz el Informe sobre Libertad Religiosa 2018 elaborado por la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada.  A las seis y media de la tarde, el Ayuntamiento de la ciudad iluminó de rojo su fachada y las de los Arquillos para reivindicar el derecho a la libertad religiosa en todo el mundo. Posteriormente, el acto de presentación del informe se celebró en el Aula Fundación Vital, ante una auditorio de cien personas y fue presidido por el Obispo D. Juan Carlos Elizalde. El Director nacional de AIN, Javier Menéndez Ros, destacó algunas de las conclusiones de este extenso informe, único en el mundo elaborado por una organización católica, que analiza en 196 países el grado de cumplimiento de este derecho de la libertad religiosa recogido en el artículo 18 de la declaración Universal de los Derechos Humanos.

Según  datos del informe, en 38 países se comenten importantes violaciones de la libertad religiosa y que en algunos de ellos la situación ha empeorado aún más en los últimos dos años por lo que, a nivel global, afirman que la libertad religiosa está en deterioro. Menéndez Ros explicó además las tres causas fundamentales de los ataques a la libertad religiosa: el radicalismo islámico, los estados autoritarios y comunistas y los ultranacionalismos que atacan a las minorías religiosas. este extenso informa se puede consultar íntegramente en la página web  de Ayuda a la Iglesia Necesitada y esta disponible en cinco idiomas.

Durante la presentación se pudo visionar el testimonio grabado en video de Monseñor Jesús Ruiz Molina, Obispo Auxiliar de Bangassou, en la República Centroafricana que vive desde hace seis años una terrible guerra. Ruiz Molina explicaba cómo la Iglesia permanece en el país, después de que otras organizaciones se hayan marchado y cómo este testimonio les esta costando la vida: «en este años hemos perdido a cinco sacerdotes, dos de ellos vicarios generales y centenares de cristianos han sido asesinados. Este es el fruto de estar con un pueblo perseguido». También denunciaba la hipocresía internacional: «¿quién está armando a esta gente? , ¿ quién se está enriqueciendo? (…) esto no es una guerra de religión, es una guerra económica y muchos países buscan aquí la riqueza: el uranio, la madera, el oro… una sociedad injusta que oprime al pequeño, un tercio de la población del país está desplazada, sus pueblos quemados y arrasados… Nuestro auxilio es el nombre del Señor, y podemos rezar por nuestra Iglesia pero también denunciar. El trabajo de sensibilización ayuda a la Iglesia».

Tras escuchar estos testimonios el obispo D. Juan Carlos Elizalde quiso incidir en tres aspectos. El primero, que el sufrimiento de los hermanos perseguidos , su heroísmo, «desenmascara nuestra mediocridad y pone en tela de juicio nuestro fervor». En segundo lugar, que hemos de vivir estos testimonios de nuestros hermanos con compasión, pero una compasión «como la que a Jesús le movía las entrañas». Esta compasión, señalaba Elizalde «debe tener frutos y generar decisiones que complican nuestra vida en nuestros compromisos, en nuestros bolsillos, en nuestro voluntariado». Y por último, insistió en el hecho de que las iglesias perseguidas tiene muchas vocaciones y que nuestra sintonía con estas iglesias y estos hermanos ojalá sirva para generar frutos vocacionales también en nuestras iglesias. El acto finalizó con la actuación del coro Doinus Blai y la bendición del Obispo a los asistentes.

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