Evangelio del día El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo Jn14,21-26

La experiencia en Kenya de Ainara y Raquel: «La Misión te cambia el corazón»

La experiencia en Kenya de Ainara y Raquel: «La Misión te cambia el corazón»

Misiones Diocesanas celebra el domingo 17 de marzo su jornada central de la Campaña de San José, con el lema «La Misión te cambia el corazón». A lo largo de estas semanas, las «Voces del Sur», en las personas de las religiosas marianitas Matilde y Consuelo, misioneras en Kenya, visitan diferentes parroquias y grupos de nuestra diócesis. La región en la que ellas trabajan y viven, Kaikor, está habitada por la tribu de los Turkana, pueblo nómada, con arraigadas costumbres muy tradicionales. La mujer cuida de los hijos, de su alimentación y su supervivencia, de la búsqueda de agua y  de la educación. El hombre pastorea cabras y vive de manera nómada. Kaikor se encuentra a siete horas en coche del hospital más cercano. De esta realidad en la que trabajan las misioneras marianitas, con sus guarderías ( 4 en la que atienden a 800 niños y niñas), escuela, dispensario, pequeño proyecto de mini  parcelas con algo de riego para huertas familiares… hablamos con Ainara y Raquel, dos mujeres de Vitoria que el pasado verano viajaron allí durane unas semanas. Ellas reconocen que la experiencia «les cambió el corazón», como reza el lema de esta campaña.

¿Qué supuso conocer la realidad de Kaikor?

Raquel: Ha sido una revolución en nuestras vidas, por el choque, por el cambio cultural y por nuestras ganas de trasladar, después, todo lo que allí hemos experimentado.

Ainara: Ibamos a conocer humildemente la realidad en la que viven otras personas en el mundo. Nosotras, por la suerte de haber nacido aquí tenemos unos derechos, una calidad de vida y sabemos que existe esa realidad empobrecida que se nos muestra en los medios de comunicación, en los documentales… pero queríamos vivir en primera persona la experiencia y que nos tocase el corazón, para luego después poder trasladarlo aquí.

Esta experiencia que habéis vivido ha tenido un antes, un durante y un después…

R: Si. Fue fundamental la preparación previa. Tienes que saber a lo que vas, lo que puedes hacer, en lo que te puedes meter y en lo que no. Ir preparada. Luego siempre la realidad te sorprende y te descoloca. Sobre todo la vuelta. el cómo trasladar los aprendizajes de allí a la vida de aquí.

A: Es una realidad extrema y muy dura y hay que prepararse para lo que te enfrentas. Te haces consciente de la capacidad de adaptación del ser humano. Una vez que estás allí sabes que no puedes parar, que tienes  que ir hacia delante para poder dar lo mejor.

¿Cómo fueron esas semanas allí?

R: La realidad tan extrema te hace valorar mucho más el trabajo que se hace allí. Cuando llegas y ves el panorama, en un terreno tan árido… la primera sensación es de vértigo…»¿Dios mío qué haremos aquí?». Y eso es un aprendizaje más, porque allí donde parece que no hay nada que hacer, estas mujeres y Misiones y la gente de allí, con su cariño y todo lo que están trabajando y el poder salir adelante, son los motivos que más fuerza te da para trabajar. Yo nunca he sentido tanto el poder de un abrazo, la escucha, el dar un paseo con alguien aunque sea a 46 grados…. Todas esas cosas que aquí no valoramos, allí cobran una fuerza muy especial porque no hay prácticamente nada.

A: Kenya es un país de gran atractivo turístico para Europa y Estados Unidos, pero la zona Turkana esta totalmente olvidada por el gobierno. De hecho los funcionarios que son destinados allí – profesores, enfermeros…- lo sienten como un castigo. Así que valoro mucho más el trabajo que la Iglesia está haciendo allí. Estas personas están dedicando su vida a caminar con ellos muy poquito a poco, porque los cambios no son de un año para otro. Un día una de las religiosas nos decía que no se puede ir con la perspectiva de aquí, de correr con los proyectos, porque si corres, irás sola. A través de estas religiosas hemos visto que sin Dios no se podría estar allí, la fe les ayuda a superar todas las dificultades del día a día.

¿Qué es lo que os habéis traído o aprendido con esta experiencia?

R: Valoro la cantidad de cosas que se pueden hacer cuando parece que no hay nada para hacer. Admiro el trabajo de Misiones, la labor tan honesta y honrada que están haciendo allí. Y sobre todo, he aprendido a vivir más desde el agradecimiento. Todavía no he dejado de dar gracias por el agua de la ducha cada mañana.

A: Agradecimiento  de toda esta experiencia en cuanto a crecimiento personal y agradecimiento a las personas tan valientes que se atreven a dedicar su vida. Y he aprendido la capacidad infinita de una pequeña muestra de amor. A ver a las personas por quienes son y no por las condiciones en las que viven, la ropa que tienen, la educación que han recibido… sino verlas en su dignidad plena, el lugar donde todos los seres humanos nos encontramos.

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