Pregón de Semana Santa 2019: «Anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección»

Pregón de Semana Santa 2019: «Anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección»

Con el pregón de la Semana Santa, a cargo del Obispo de Vitoria, D. Juan Carlos Elizalde, comenzaban el pasado viernes  los actos previos a la Semana Santa en nuestra diócesis. Organizado por la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de la Vera Cruz, en unión fraterna con las demás cofradías penitenciales de la Semana Santa vitoriana, el marco elegido fue la Catedral María Inmaculada, Madre de la Iglesia, en el año en el que celebra los 50 años de su consagración.

«Anunciamos tu muerte proclamamos tu Resurrección» fueron las primeras palabras del Obispo en este acto, como resumen del tema general del pregón. «Lo decimos cada día y es el tema de este pregón. Signos de la Resurrección en la muerte. Brotes de la primavera en el invierno» explicaba Monseñor Elizalde.

Todo el discurso fue un recorrido entre los signos terribles de la muerte de Jesús, que fueron «pasión, tortura, condena, cruz e indiferencia» frente a los signos de Vida y Resurrección. «A Jesús le pudo la vida del Padre, la vida que derrotó a la muerte, porque en la muerte podemos detectar signos de Vida Eterna».

La luz, la esperanza, la vida la alegría y la misión, visibles en la Resurrección, son también signos en la Iglesia Universal, en la iglesia de Vitoria y en nuestras vidas. Todos ellos fueron repasados a través de cinco personajes presentes en la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor:

Los discípulos de Emaús: los discípulos huían y se iban tristes, «pero la experiencia del Resucitado la sintieron tan real como la Muerte. Le reconocieron al partir el pan. La palabra y la eucaristía son manantiales hoy y siempre para los jóvenes. La iglesia de Vitoria quiere vivir desde la eucaristía. Somos el pueblo del domingo, el pueblo de la eucaristía» – afirmaba D. Juan Carlos.

Pedro. El obispo continuó realizó un paralelismo entre las horas negras en la vida de la Iglesia y las de la vida de Pedro. «En la noche de nuestro tiempo tampoco el pecado tiene la última palabra. “Me amas más que a estos? Entonces ven y sígueme.” Jesús devuelve la confianza a Pedro, que pasa de pecador a pescador» – afirmaba D. Juan Carlos. Y es que para Dios  nada hay imposible y su Espíritu es capaz de perdonar y recrear a la persona. «El sacramento de la penitencia es un manantial de agua viva. Hoy necesitamos volver a experimentar la liberación del sacramento de la penitencia» – comentaba.

Tomás . Recorriendo las frases de Tomas en el Evangelio: «Señor no sabemos dónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino?(…) Si no veo no creo (…) ¡Señor mío y Dios mío!»  D. Juan Carlos explicaba la doble sensibilidad  que convive en el cristiano: un Dios cercano y un Dios fuera de nuestra experiencia. «De cómo gestionemos esta doble sensibilidad depende todo. Los que más dudan más de cerca pueden tocar al Señor, como Tomás. Encomendamos a aquellos en la duda y en la increencia».

Santa María, madre de Jesús. Comenzaba D. Juan Carlos recordando la imagen de la iglesia en el cenáculo, con las puertas cerradas, por miedo a los judíos y las palabras del Cardenal Bergoglio, antes de ser elegido Papa, en las que hablaba de una iglesia autorreferencial. Frente a esto insistía en la existencia de una iglesia pobre en salida hacia las periferias a la que «María  lleva de la mano».  Cristo Resucitado irrumpió en el cenáculo y salieron contentos, con una Alegría irrefrenable que se dispersó. «También en este momento de oscuridad de de la iglesia es ocasión de recuperar la Alegría del evangelio y volver al amor inicial. Este año Jubilar es un nuevo Pentecostes para la iglesia diocesana de Vitoria, iglesia en salida. Si hay madre hay esperanza» -animaba.

María Magdalena. Fue la primera testigo de la Resurrección.»A los pies De la Cruz, traspasada por la muerte, fue incapaz de reconocer al Señor Resucitado. Lo confunde con el hortelano. Solo su nombre, María, pronunciado por el Señor, le hace volver a la realidad. Maria, apóstol de apóstoles , evangelizadora de los apóstoles»  explicaba el Obispo para dirigirse después a cada uno de los presentes: » En la noche, en el invierno, en el dolor, el Señor pronuncia tu nombre . En la iglesia de vitoria tú eres un rostro y un nombre. María en la primera fase es prototipo de descarte, pero desde la Resurrección es ánimo, envío, misión y alegría.  Un Triduo para que escuches tu nombre y redescubras tu sello y tu vocación personal. Que no pase esta Semana Santa sin intuir cuál es tu nombre y tu aportación a la sociedad y en la iglesia».

Tras el pregón del Obispo los asistentes disfrutaron de un concierto de música sacra ofrecido por el Coro Claustrum Armonicum, de Vitoria Gasteiz.

PUEDES CONSULTAR AQUÍ LA AGENDA DE LA SEMANA SANTA 2019

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