Evangelio del día El candil se pone en el candelero para que haya luz Lc8,16-18

Celebración del Corpus Christi: «Eucaristía, Procesión y Servicio Jubilar»

Celebración del Corpus Christi: «Eucaristía, Procesión y Servicio Jubilar»

Cientos de fieles han llenado la Catedral María Inmaculada en la celebración de la Eucaristía del Día del Corpus Christi, presidida por el Obispo, Don Juan Carlos Elizalde, que ha sido concelebrada por el Vicario General, miembros del Cabildo de la Catedral y sacerdotes diocesanos. No han faltado a la cita niños y niñas que este año han recibido su  Primera Comunión, movimientos, asociaciones, cofradías, hermandades y numerosos fieles que han llenado la Catedral.

Este año, como ha recordado el Obispo en su homilía, la celebración del Corpus tiene algo especial, porque estamos celebrando el Jubileo Mariano por los 50 años de la Consagración de la Catedral María Inmaculada, Madre de la Iglesia. Una mujer, María,  que el Obispo ha recordado en su homilía «es parte y puerta» de la Gracia:» Sin María no tenemos a Jesús. El Verbo se hizo Carne. María Inmaculada,  Madre de la Iglesia, nos garantiza la presencia del Señor» – ha afirmado.

En la homilía Don Juan Carlos Elizalde ha destacado lo «especial» de la celebración del Corpus Christi este año. «Es el Corpus del año Jubilar Mariano. Es una eucaristía Jubilar: Señor,  Tu estás aquí y nosotros aquí contigo. Su presencia jubilosa despierta alegría agradecimiento, gozo grande y esperanza. Él es el amigo,  el Señor, el confidente…¡ Dios con nosotros!. Hemos peregrinado a la Catedral. Niños y niñas de primera comunión ha día cruzado la Puerta Santa en este año Jubilar. En comunión con el papa Francisco , rezando por sus intenciones. El sacramento de la penitencia es condición para la indulgencia plenaria. Ante Jesús nos sentimos como somos, pobres y necesitados de misericordia. Como el ciego de Jericó, como el paralítico, como Pedro… Sin confesión de los pecados nos quedamos sin el Señor. Somos amados incondicionalmente en el Perdón.
La de hoy es una procesión Jubilar, caminamos con el Señor, en su compañía, en la calle, con todos, con alegría, con agradecimiento. Él camina por nuestras calles y comparte nuestra condición. Señor, tú estás aquí y nosotros aquí contigo. Se lo diremos en todo lugar. Hosana el que viene en el nombre del Señor . Como el Domingo de Ramos. Todos los carismas,  vocaciones estilos y comunidades formamos el «Pueblo del Domingo», de la eucaristía y esto nos compromete.
Hoy es también el Día de Caridad, de servicio Jubilar – alegre y comprometido – , día de Caritas. Sin la eucaristía la iglesia es una ONG. Reconocemos en el pobre la carne de Cristo, a él somos enviados porque el pobre es el destinatario del Evangelio. Los cristianos en la Eucaristía somos  convocados, saciados y enviados. ¡La eucaristía es la gran escuela del amor al prójimo!»

El Obispo ha finalizado la homilía con una llamada muy concreta al compromiso de la comunidad cristiana: «No podemos tener viviendas cerradas en Vitoria cuando los inmigrantes viven en condiciones infrahumanas, con fianzas y alquileres elevadísimos y disuasorios. Nosotros como comunidad  y como Iglesia no podemos mirar a otro lado, debemos ayudar a cumplir las condiciones justas».

Pasadas las 13.00 horas, la Procesión del Corpus ha partido de la Catedral María Inmaculada, para dirigirse por la Calle Prado a la Plaza Nueva, donde ha tenido lugar la bendición. La procesión recuperó el año pasado la Custodia Procesional, del s. XVII, tras su limpieza, pulimento y restauración. La custodia, de plata, se compone de tres cuerpos ascendentes sobre basamento, dentro de la estética barroca. Fue realizada por el platero Juan Lorenzo de Valladolid y donada en 1623 por el Arzobispo don Francisco de Esquível a la entonces Colegiata de Santa María.

Puedes leer la Carta Pastoral «Eucaristía, Cáritas y Procesión»

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