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Evangelio del día ¡Si comprendieras lo que conduce a la paz! Lc19,41-44

El hecho religioso en la sociedad actual

El hecho religioso en la sociedad actual

Texto íntegro y vídeo de la conferencia ofrecida por el Obispo de Vitoria, D. Juan Carlos Elizalde, en el Fórum Europa Tribuna Euskadi celebrado en el Hotel Ercilla de Bilbao.

Egunon guztioi! Agradezco mucho a Nueva Economía Forum por la invitación a participar en Tribuna Euskadi bajo el patronazgo de la Fundación BBK. He podido elegir un tema que me apasiona y lo he tratado de preparar con afecto. Espero que a todos nos pueda servir para intercambiar opiniones y fomentar, en palabras del Papa Francisco, «la cultura del encuentro». Me gustaría que lo religioso, pensemos lo que pensemos cada uno, fuera lugar de encuentro. Lo quiero compartir con todos vosotros, también con mis hermanos obispos.
Vamos a ello eta on egin! «El hecho religioso en la sociedad actual», es el título. No se puede abordar en ayunas un tema así. Nos iremos entonando conforme transcurra nuestro encuentro. De entrada, algunos datos que nos sitúen debidamente.

1.- EL HECHO RELIGIOSO EN LA HUMANIDAD

El cristianismo, con el 31% de los 7.500 millones de personas que habitamos el planeta, es la religión mayoritaria en el mundo. Hay 2.300 millones de cristianos 1.300 son católicos. Los otros 1.000 millones se reparten entre anglicanos, ortodoxos y confesiones evangélicas.

La segunda religión más profesada sería el islam con el 23% de la población, 1.700 millones, y el tercer puesto lo ocuparía el hinduismo con el 15%, 1.100 millones. El budismo asciende a 520 millones, el 7%. El animismo, 435 millones, un 5,9%. El judaísmo llega a 15 millones, el 0,2%. El 0,8% lo constituyen otras religiones no mayoritarias, unos 60 millones. El 16% son, atención, no creyentes, agnósticos o al menos que no se afilian a ninguna religión, 1.200 millones de los 7.500 millones que habitamos el planeta.

Según el Pew Research Center, centro de investigaciones con sede en Washington DC, en las próximas cuatro décadas, los cristianos seguirán siendo el grupo religioso más numeroso, un 30% de la población mundial, pero el islam crecerá más rápido que ningún otro credo. En 2050 el número de musulmanes en el mundo será prácticamente equivalente al de cristianos y en Europa constituirán el 10% de la población. El porcentaje de personas sin afiliación religiosa, que hoy representa el 16% de la población mundial, disminuirá a un 13%.

Los ateos, agnósticos y el resto de personas sin afiliación religiosa aumentarán en países como EEUU o Francia, y en general en la mayoría de países desarrollados, pero su número disminuirá con respecto a la población mundial porque los musulmanes, por ejemplo, se duplicarán.

A la pregunta sobre si se consideraban ateos, los ciudadanos de Eslovenia, el 28%, lideran la tabla de la liga europea, seguida por la República Checa, el 25%, Francia y Bélgica, ambos 21%. Luego están Suecia, con un 18%, Islandia, 17%, España 16%, Alemania y Dinamarca, ambos 14%, y el Reino Unido, 11%. Noruega, Austria y Estonia tienen un 10% de ateos comprometidos, mientras que Letonia, Irlanda, Portugal y Albania tienen el 9%. Italia, donde se encuentra la sede de la Iglesia Católica, tiene un 8%.

Al mismo tiempo, Europa es el hogar de algunos de los países menos ateos del mundo: Bosnia, Macedonia y Polonia solo tienen un 1% de ateos, Bulgaria y Rumania solo el 3%.

El país más impío del mundo, sin embargo, es China. Según la encuesta, el 67% de los encuestados en China se consideraban «ateos convencidos», más del doble del porcentaje en el segundo país más ateo del mundo, Japón con un 29%. Corea del Sur, en el puesto 5 en el ranking, con un 23%, es otro centro de ateísmo de Asia oriental; pero 18 de los otros 20 países líderes están en Europa.

Estados Unidos obtiene un 7% en compañía de Grecia y Rusia. Los estadounidenses son solo un poco menos ateos que los israelíes, finlandeses y mongoles con el 8%, y un poco más que los ucranianos, lituanos y vietnamitas, el 6%. Irak, Azerbaiyán, Filipinas, Indonesia y Papúa Nueva Guinea en cambio son países con 0% de ateos.

En nuestro país el hecho religioso tiene su peso específico y una presencia notable. Presento algunos datos del CIS en el barómetro de febrero de 2019:

El 67 % de los españoles se confiesan católicos; el 3% son creyentes de otras religiones; el 16 % se consideran no creyentes y el 11% ateos.

A la pregunta “¿Con qué frecuencia asiste Ud. a misa u otros oficios religiosos, sin contar las ocasiones relacionadas con ceremonias de tipo social, por ejemplo, bodas, comuniones o funerales?” El 62% contestó que casi nunca. El 11,5% asiste algunas veces al año. El 13,4% asiste casi todos los domingos y festivos. El 8,8% lo hace alguna vez al mes. Y el 2,7% lo hace varias veces a la semana.

Según la Unión de Comunidades Islámicas de España, en base al Padrón Municipal de 2016, en el País Vasco residen 51.654 musulmanes, no confundir con los inmigrantes de África o Asia pues 10.359 son españoles y 41.295 extranjeros. Por Territorios Históricos, Bizkaia es el que más musulmanes acoge, un total de 19.539; en Gipuzkoa residen 16.345 y en Álava 15.770. En porcentajes sobre el total de 2.100.000 habitantes de la Comunidad Autónoma, los musulmanes son del orden de 2,5% de la población vasca.

Los Centros de Culto en Euskadi son: 920 Parroquias católicas, 105 lugares de culto asociados a la Comunidad Evangélica, 56 Mezquitas, 35 salones del reino de los testigos de Jehová, 13 templos ortodoxos y 7 centros de otras confesiones, entre ellas 2 de la Cienciología, 4 Iglesias de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocidos como los mormones, y 3 templos budistas.

Desde el secularismo de nuestra tierra, extraña por ejemplo, el informe de la Agencia Fides de estudios religiosos, el análisis de este 19 de octubre, hace 10 días. Constataba que el número de fieles católicos ha aumentado en todo el mundo, incluso en Europa, después de tres años consecutivos de declive. Hoy hay en Europa 259.000 fieles más. Los profetas de la muerte de Dios debido al advenimiento de la ciencia y del bienestar, tienen que reconocer, contra toda expectativa, que el hecho religioso no goza de mala salud a pesar de las pulmonías de Occidente.

Son datos de cultura general. La humanidad sigue siendo mayoritariamente religiosa, siempre lo ha sido. El hecho religioso es parte de la vida humana. La cultura humana está transida por el hecho religioso. Lo religioso es transversal en la historia de la humanidad y en sus manifestaciones culturales. Cuando entras al mundo del arte, entras en el reino de la religión. Basta pensar en algunas de las obras de arte más famosas del mundo: los mármoles del Partenón, los budas de Bamiyan, la Última Cena, la Mezquita Azul, Notrê Dame de París, la Chançon de Roland o la Pasión de Juan Sebastian Bach. Sin el hecho religioso la cultura se apaga.

Desde su surgimiento en el siglo XIX, el arte moderno ha seguido explotando extensamente la temática y las imágenes religiosas. Aunque su ateísmo era explícito, Pablo Picasso, por ejemplo, incorporó sutilmente la iconografía religiosa en obras maestras como Las señoritas de Aviñón en 1907, la Crucifixión en 1930 o el Guernika en 1937. Y quien dice del arte dice de las ciencias, la política, la educación, el derecho o la ecología.

2.- EL HECHO RELIGIOSO COMO PARTE DE LA VIDA HUMANA

Una lectura sincrónica o diacrónica de la historia no llega a registrar ninguna estirpe humana sin fe en la Trascendencia. Desde la Antropología se constata el hecho religioso como una constante de la historia del mundo, sin excepción de épocas ni culturas; fenómeno que sobrevive y persiste, aunque proceda de tan lejos.

Hoy sigue habiendo conversiones también en personas cultas y de alto nivel adquisitivo. El hecho religioso acompaña al ser humano como signo de su racionalidad reflejado en símbolos, tradiciones, rituales, creencias, códigos, tabúes y calendarios.

De algunas culturas desaparecidas nos consta la relevancia de lo sagrado en sus formas artísticas, en el cuerpo social, en los códigos de conducta y en las normas imperantes: culturas maya, azteca, egipcia, persa o grecorromana. Nunca aparece como fenómeno secundario dado que con su peso condiciona a la sociedad en sus manifestaciones tanto públicas como privadas.

Se puede decir que donde emergen destellos de racionalidad, no faltan nunca síntomas de religiosidad, sean de signo politeísta, animista o monoteísta.

No han registrado en la historia pueblos arreligiosos. El filósofo Jose Luis Aranguren lo expresa así: «Todo ateísmo es un reniego, una voluntad de desligación de Dios y siempre se manifestará en él como reverso que es de una capacidad, el Dios que se niega, la especie de vínculo que se intenta romper». (Catolicismo y Protestantismo como formas de existencia.) Esta religiosidad no es una actitud compartida por los animales; estos pueden enterrar en algún caso a sus muertos, pero no depositan en las tumbas ni alimentos ni monedas, ni flores, ni utensilios, para el largo viaje, tampoco miran el cielo impetrando favores para sus muertos.

Mircea Elíade, el gran antropólogo de la Historia de las Religiones, dice: «Sabemos que los gestos, danzas, juegos infantiles, juguetes… tienen un origen religioso. Sabemos asimismo que los instrumentos de música, la arquitectura, los medios de transporte, carros, barcas, animales…, empezaron por ser objetos o actividades sagradas; cabe pensar que no existe ningún animal ni planta importante que no haya participado de la sacralidad en el curso de la historia; sabemos también que todos los oficios, artes, industrias y técnicas tienen un origen sagrado. Podrían añadirse a este listado los gestos cotidianos, levantarse, andar o correr, los distintos trabajos, caza, pesca, agricultura, todos los actos fisiológicos, alimentación, vida sexual…, y probablemente también los vocablos esenciales del idioma «. (Tratado de historia de las Religiones, TI, p. 35.)

«La vida es un río que nos lleva, pero ¿hacia dónde?», escribe Borges. En la condición humana no se ha secado aquel sentimiento agónico unamuniano: ¿De dónde vengo, a dónde voy, qué será de mí, moriré definitivamente? Será el Hecho Religioso el que es capaz de romper esos silencios ante estas cuestiones decisivas en toda vida humana y que no cesan de replantearse a lo largo de su devenir histórico.

Ni la ciencia ni el bienestar son capaces de reprimir las últimas preguntas por el sentido de la vida. Una cierta insatisfacción dentro de la satisfacción nos invita a introducirnos en el misterio. En las encrucijadas de la existencia, en las crujías de la vida, siempre aparece lo religioso.

3.- ELEMENTOS QUE CONFORMAN EL HECHO RELIGIOSO

No es momento de abundar en el hecho religioso en general, pero al menos unas pinceladas sobre la visibilidad del mismo en nuestra sociedad. Lo religioso comporta:

1.- La referencia a un ser supremo entendido como un ser personal o como fuerzas divinas que interactúan en la vida humana. La cultura casi desaparece si eliminamos la trascendencia.

2.- La relación con el misterio a través de oraciones, celebraciones, rituales, concentraciones, eventos, ritos en el comienzo, final y momentos importantes de la vida humana. Los eventos más populosos, por encima de los deportivos, musicales o políticos son religiosos como las Jornadas Mundiales de la Juventud o las peregrinaciones a la Meca, Roma o a los santuarios marianos. Gran parte de los eventos autobiográficos de la existencia tienen carácter religioso.

3.- Comunidades estables originadas por el hecho religioso y personajes públicos que configuran la sociedad desde el Papa Francisco a los santos en la historia.

4.- Consecuencias sociales, económicas y solidarias en las que se expresa y autentifica la religiosidad y por fin,

5.- La experiencia religiosa como núcleo y corazón del hecho religioso. Sin ella el hecho religioso no se entiende. Desde la teología se define la experiencia religiosa como «conocimiento intuitivo de Dios con ocasión de algo que pasa en la vida, que cambia la vida y el cambio dura en el tiempo». La conversión religiosa es el exponente típico de esta experiencia: pasa algo, cambia el ánimo, los sentimientos, las decisiones, el motor de la vida. La adhesión de la persona al misterio con todas sus consecuencias lo llamamos fe. Lejos de ser un fenómeno fanático es un proceso razonable. Como en el amor humano, para entregar nuestra libertad, tiene que haber indicios, motivos, razones. No es un proceso racional pero sí razonable. La suma de indicios no es igual a creer. Hay un salto en el vacío en el que el creyente tiene que arriesgarse, pero no es una temeridad, si hay motivos, razones e indicios de la existencia del misterio verificados en la la propia vida. Como no es temerario casarse o salir con alguien si hay indicios suficientes de que razonablemente va a salir bien la aventura. No hay un certificado que garantice la decisión, pero hay una confianza razonable, no es una temeridad ciega. El cristiano, por ejemplo, tiene que verificar el itinerario de fe de los apóstoles. Aquellos son testigos de la predicación, los signos, la muerte y la resurrección de Jesús y con tantos indicios, creen.

Quiero decir, que en el corazón del hecho religioso y en la relación con el misterio, se da un proceso razonable de toma de decisiones donde late la racionabilidad humana. Lo religioso no es un potencial peligro para la convivencia, la organización social o el progreso. Lo religioso, como un componente transversal de la existencia, está llamado a potenciar y a enriquecer la convivencia y la sociedad misma.

Intelectualmente la Iglesia ha trabajado el doble itinerario hacia la existencia de Dios: la creación y el corazón humano. A quien ha estudiado para la Selectividad las 5 vías de Santo Tomás de Aquino, le suena que la contingencia de la creación, su orden y su belleza indican la existencia de un Dios creador. Y con San Agustín intuimos que el corazón humano, capax Dei, está inquieto hasta que no descanse en él porque nada humano le satisface plenamente.

El ser humano tiene una dimensión trascendente más, menos o en absoluto cultivada. Pero es difícil negarle esta capacidad.

4.- CONTRIBUCIÓN DE LA SOCIEDAD AL HECHO RELIGIOSO

El Estado no es confesional pero los ciudadanos tienen derecho a tener su propia confesión o confesiones y el Estado el deber de garantizar el ejercicio de las mismas. Si el hecho religioso es parte de la vida misma y los distintos aspectos de la vida -salud, cultura, deporte, educación, vivienda, trabajo, familia- deben ser atendidos por quien tiene la responsabilidad de la organización social, también se debe atender en la forma convenida lo referente al hecho religioso.

Como se subvenciona, de forma acordada según sea la iniciativa, un polideportivo, un auditorio o una clínica, también se podrá llegar a un acuerdo en lo referente a un centro de culto o a un complejo parroquial. En este sentido la contribución de la sociedad al hecho religioso y a sus iniciativas es muy importante. Grandes obras asistenciales, educativas y religiosas son posibles gracias a la implicación de los organismos públicos, sus subvenciones y apoyos. Agradezco en este momento como Obispo todo el apoyo de las instituciones a los proyectos culturales, sociales y solidarios de la Iglesia.

Agradezco la sensibilidad de la administración de la Comunidad Autónoma Vasca en relación con las personas vulnerables, con los inmigrantes y refugiados. Muchas de las intervenciones de Iglesia en esos campos son posibles gracias recursos públicos.

La sociedad solicita a las distintas organizaciones religiosas una sensibilidad que contribuya a responder positivamente a los principales retos sociales del momento. El Estado puede pedir que las instituciones religiosas contribuyan subsidiariamente en las grandes necesidades de cada época. En ese sentido la sociedad puede orientar la dirección y el destino del esfuerzo de muchas organizaciones religiosas según las prioridades más urgentes especialmente de las personas más vulnerables. La Jornada por la Erradicación de la pobreza nos unía hace pocos días en un acto y una manifestación a 5 confesiones religiosas en Vitoria-Gasteiz.

Es también contribución de la sociedad al hecho religioso, la exigencia de transparencia en las actuaciones de las instituciones religiosas. La corrupción de lo religioso tiene consecuencias sociales pésimas y la sociedad tiene que velar por su salud. La sociedad con sus filtros ayuda a la transparencia en las actuaciones relacionadas con el hecho religioso. Las obras sociales solidarias y el crecimiento y la maduración de sus miembros, son banco de prueba y de autenticidad de las instituciones religiosas y de la experiencia religiosa que las alimenta.

5.- APORTACIÓN DEL HECHO RELIGIOSO A LA SOCIEDAD

Como una dimensión de la persona, el cultivo equilibrado del hecho religioso, contribuye al enriquecimiento de la humanidad. El gran fruto social del hecho religioso son los genios religiosos y los santos. Lo religioso no se puede estudiar en los casos patológicos, por eso sus discípulos corrigen a Freud, sino en las personalidades equilibradas y en los santos.

Es verdad que la corrupción de lo mejor es lo peor. En la historia, y hasta en la más reciente, personas religiosas han vivido mal su religiosidad y las consecuencias han sido malas. Quizás por eso hay una mentalidad creciente de vincular lo religioso al conflicto, al fanatismo, a la irracionalidad, al pensamiento débil y a la crispación social.

Hay en nuestro país una tendencia que trata de encerrar lo religioso en la intimidad del hogar, del templo y de la conciencia, negándole los derechos sociales que tiene esta dimensión de la persona.

Es innegable que lo religioso es un factor motivacional dinamizador multiplicativo. Añade un plus de motivaciones para amar, perdonar, trabajar, asumir el dolor o ser feliz, actitudes absolutamente humanas. Quien se siente perdonado por Dios es un hecho que perdona más fácilmente. Los psicólogos y psiquiatras en su acompañamiento valoran, lógicamente, mucho las motivaciones religiosas de sus pacientes y acompañados. En la cultura de la globalización de la indiferencia, del individualismo, de la soledad, de la fragmentación social o del materialismo, el hecho religioso constituye un factor de cohesión social, de convivencia, de armonía y de fraternidad. El creyente, por serlo, tiene todas las energías que tienen todos sus coetáneos más el plus que aporta la fe, que se traduce en ánimo, fortaleza, alegría, esperanza y compasión. Nadie tiene más razones para construir aquí y ahora esta casa común.

El presidente Macron se lo decía a la Asamblea de la Conferencia Episcopal Francesa el 9 de Abril de 2018: «Yo estoy convencido de que la savia católica debe contribuir a la vida de nuestra nación. Pido a los católicos que se comprometan políticamente. La fe católica es una parte del compromiso que necesita nuestra política. Creo en un compromiso político que sirva a la dignidad del hombre. Necesitamos la ayuda de los católicos para mantener este discurso de humanismo realista. Lo mejor de la Iglesia es esto: una voz amiga que responde a quien interpela, a quien duda, a quien vive en la incertidumbre, en un mundo en el que el sentido siempre se escapa y siempre se reconquista. Desde mi punto de vista, que es el de un Jefe del Estado, un punto de vista laico, yo debo preocuparme de que quienes trabajan en el corazón de la sociedad francesa, de que quienes se comprometen para curar las heridas y consolar a los enfermos, tengan también una voz en la escena política, y sobre cuestiones de la vida política nacional y europea. Es lo que vengo a pediros esta tarde, que os comprometáis en el debate político nacional y en el debate europeo porque vuestra fe tiene algo que decir a este debate. Yo considero que la laicidad ciertamente no tiene la función de negar lo espiritual en nombre de lo temporal, ni de desarraigar de nuestras sociedades la parte sagrada que alimenta a tantos de nuestros conciudadanos. Yo soy, -decía Macron-, como Jefe de Estado, garante de la libertad de creer y de no creer, pero yo no soy ni el inventor ni el promotor de una religión de Estado que sustituye la trascendencia divina por un credo republicano. Nuestros contemporáneos necesitan saciar su sed que es una sed de absoluto. No se trata de conversión, sino de una voz que, entre otras, hable del ser humano como un ser dotado de espíritu. Quien se atreva a hablar de otras cosas más allá de las temporales, pero sin abdicar de la razón, ni de lo real. Quien ose caminar en la intensidad de una esperanza y quien, a veces, nos hace tocar con el dedo el misterio de la humanidad que se llama santidad y que según dice el Papa en su reciente exhortación es el rostro más bello de la Iglesia». Hasta aquí el presidente francés.

En la Memoria de Actividades de la Conferencia Episcopal Española, presentada el 31 de mayo del 2019 en la Fundación Pablo VI, el gerente de la Conferencia, Fernando Giménez Barriocanal, dice que la Iglesia Católica es un bien social para España, porque, entre otras, “le ahorra decenas de miles de millones de euros al Estado”. Tanto es así que, si fuese una autonomía, ocuparía el tercer puesto entre las de más peso.

«Comparando con el gasto que realizan las comunidades en empleo, familia, violencia de género, juventud, inclusión social, adicciones, inmigración o pobreza, el valor económico de la actividad asistencial de la Iglesia católica estaría por delante de la tercera autonomía de más peso», afirma la memoria eclesial, auditada por PriceWaterHouse Cooper.

Sólo en el campo de los bienes culturales, la Memoria de la Iglesia contabiliza un impacto de un 3% en el Producto Interior Bruto, es decir 22.620 millones de euros. Más aún, la institución eclesial genera más de 225.000 empleos «de manera directa, indirecta e inducida». A eso hay que sumar, los 9.800 millones de euros y los más de 134.000 empleos generados en el ámbito de las fiestas religiosas y la Semana Santa. Es un hecho, más de medio millón trabaja en España gracias a la Iglesia.

Los obispos sostenemos asimismo, que, en el mundo de la educación, la Iglesia le ahorra al Estado 3.324 millones de euros y da trabajo a 127.093 trabajadores. Por eso es dramático el problema que tiene la enseñanza concertada en el País Vasco. El gasto público en centros educativos públicos no universitarios es de 5.436 euros por alumno, según el Sistema Estatal de indicadores de la Educación de 2018.

Las subvenciones públicas a la escuela concertada fueron de 2.886 euros por alumno, según informa el Instituto Nacional de Estadística. Prácticamente la mitad que el gasto en alumno de la pública. Los datos recogidos por este Instituto demuestran que los colegios concertados españoles no alcanzan a cubrir el coste de su servicio público en educación con la subvención pública que perciben. De hecho, apenas cubren los gastos de personal docente y administrativo.

Para Fernando Giménez Barriocanal, «cada euro recibido del Estado a través de la cruz de la renta, el 24% del presupuesto eclesial, se multiplica por 2,5» porque la gestión es buena. La Iglesia beneficia al Estado y administra bien. Por ejemplo, en sus 9.171 centros, atiende a 4,4 millones de personas. Sólo los centros asistenciales son 8.052, en los que la institución asiste a 2.834.035 usuarios.

Entre los centros sociales, figuran en la Memoria, diez destinados a la mujer y a las víctimas de violencia de género con 20.731 beneficiarias, 165 a emigrantes y refugiados, 120.925, 92 para drogodependientes, 43.2598, 287 consultorios familiares, 72.289, 384 para buscar trabajo,121.401 o 6425 comedores sociales.

Entre todas las organizaciones de la Iglesia católica, destacan las dos joyas de la corona: Cáritas y Manos Unidas. Ambas destinaron dentro y fuera de España más de 401 millones de euros en 2017 para las personas más desfavorecidas.

Cuando un creyente exige apasionadamente sus derechos, no lo puede hacer buscando privilegios, sino como ejercicio de la libertad, en este caso libertad religiosa, y en favor de una sociedad más justa y humana, especialmente para las personas más vulnerables. Decía el Cardenal de Lubac: «Construir un mundo sin Dios es construirlo contra la persona». La causa de los débiles, los derechos de los últimos, la soledad de los mayores y la vulnerabilidad de los jóvenes, ahí siempre nos encontraremos creyentes y no creyentes. Es lo que me gustaría fomentar y hacerlo desde la Iglesia a la que pertenezco y represento en medio de nuestra tierra.

Eskerrik Asko!

+ Juan Carlos Elizalde
Obispo de Vitoria

Bilbao, 29 de octubre de 2019

 

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