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Evangelio del día Su familia decía que no estaba en sus cabales Mc3,20-21

Evangelio comentado 27 abril

Evangelio comentado 27 abril

Lee la Palabra de Dios y tómate un tiempo para meditarla. ¡Feliz lectura!

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 22-29

Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron:
«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».
Respondió Jesús:
«La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».

Comentario por Lourdes Ochoa

Este evangelio nos habla de que la gente que había participado en la multiplicación de los panes, seguía buscando a Jesús. Y hoy, como ayer, son muchos los que buscan a Jesús por su propio interés. La gente ve lo que sucede pero no llega a entender todo esto como una señal de algo más profundo. Busca pan y vida pero sólo para el cuerpo. Pero Jesús pide a las personas que den un paso más. Nuestra vida transcurre entre momentos de paz y de dolor, de bienestar y de necesidad. Una tendencia común es acordarse de Dios sólo en los momentos difíciles cuando necesitamos algo. Sin embargo, Dios nos espera con los brazos abiertos siempre y en cualquier circunstancia. Nos pide que nos acerquemos a Él, no sólo en los momentos malos sino también en la paz y la alegría de cada día para agradecerle lo que tenemos o simplemente para compartir con él pequeños momentos de amistad y de cariño, como lo hacemos con un hermano o con un padre.

No deberíamos reducir nuestro trato con Dios a simples peticiones. Cuando la multitud le hizo la sencilla pregunta: ¿qué tenemos que hacer para trabajar en las obras de Dios? La respuesta de Jesús fue muy clara: «Creer en aquel que Dios ha enviado” Las circunstancias que estamos viviendo en la actualidad en el mundo son inquietantes y están generando gran dolor a muchísima gente. Es aquí donde Jesús nos pone en alerta: debemos buscar a Dios para que fortalezca nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para poder estar al lado de aquellos que más sufren y a quienes la desesperanza no les deja levantarse. Si le seguimos a Él, si mantenemos la fe, nos dará la fuerza necesaria para continuar adelante y proclamar así su mensaje de verdad y de amor. Seguirle es el camino que conduce a la plenitud y a la felicidad, que a veces y más en estos días, es bastante incierta. En palabras del papa Francisco “recomiendo buscar a Dios para hallarlo, y hallarlo para buscarle siempre».

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