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Evangelio del día Dios mandó su Hijo al mundo, para que el mundo se salve por él Jn3,16-18

Evangelio comentado 18 mayo

Evangelio comentado 18 mayo

Lee la Palabra de Dios y tómate un tiempo para meditarla. ¡Feliz lectura!

EVANGELIO

Lectura del Santo evangelio según San Juan 15,26-16,4a

En aquel tiempo dijo Jesús: “Pero cuando venga el defensor, el Espíritu de la verdad, que yo enviaré de parte del Padre, él será mi testigo. Y también vosotros seréis mis testigos, porque habéis estado conmigo desde el principio.

Os digo estas cosas para que no perdáis vuestra fe en mí. Os expulsarán de las sinagogas, e incluso llegará el momento en que cualquiera que os mate creerá que le está prestando un servicio a Dios.

Eso lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.

Os digo esto para que cuando llegue el momento, os acordéis de que ya os lo había dicho”.

Comentario por Rosa Mª Sagredo, religiosa

Jesús no nos quiere dejar solos y anuncia que enviará el Espíritu de la verdad y El será su testigo.

También a cada uno de nosotros con nuestras limitaciones y debilidades nos llama a anunciar su mensaje, a ser sus testigos, no sólo en un momento concreto sino en toda circunstancia y con toda nuestra vida., también ante esta pandemia.

Jesús no nos oculta las dificultades y luchas que como discípulos tendremos que pasar. Nos habla con claridad y abiertamente para que estemos preparados diciendo que tendremos que sufrir y soportar el mal y la persecución por causa de su nombre.

Ser coherente con el evangelio va a provocar incomprensiones, reproches y ataques.

Estamos llamados a correr su misma suerte pero también como Jesús a saber vencer el mal a fuerza de bien.

Hacen falta muchos y buenos testigos: creíbles y veraces que no vivan de apariencias sino de la experiencia de vida de ese amor incondicional de Dios por cada uno de nosotros y esto genera un estilo de vida nueva. Hoy 18 de mayo, primer día de reencuentro presencial de alumnos en las aulas después del confinamiento.

Alegría de volvernos a encontrar y esfuerzo y superación en el último tramo de curso.

Pedimos al Señor fortalezca nuestro corazón para que nuestra fe no vacile ante las dificultades.

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