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Evangelio del día Esa pobre viuda ha echado más que nadie Mc12,38-44

Evangelio comentado 8 mayo

Evangelio comentado 8 mayo

Lee la Palabra de Dios y tómate un tiempo para meditarla. ¡Feliz lectura!

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Comentario por Alberto Oribe Aginako

En la esperanza de poder aportar, al igual que mis predecesores, una oración sencilla que nos ayude a sentir, reflexionar y testimoniar ante la Palabra viva de Jesús de Nazaret ‘Cristo’, agradezco la invitación diocesana hecha a la que respondo con estas líneas.

El pasaje presenta el comienzo del «discurso de despedida» ante sus más íntimos, justo antes de ser apresado y ajusticiado en cruz. Es relatado por el evangelista, que Jesús desea que se quede hasta su venida (Jn 21, 22).

Les ruega que se fíen de su palabra ante el advenimiento de su final entre ellos. Asemeja ser una escena totalmente desconcertante ante su invitación a fiarse de que «cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo». Pero, todavía mayor, cuando les asegura que «a donde yo voy, ya sabéis el camino».

Y, finalmente, ante la pregunta angustiosa de Tomás, les anuncia «Yo soy el camino y la verdad y la vida», en un sentido donde solamente Él puede conducir a Dios Padre.

Ante la nada, la muerte, el precipicio final Jesucristo nos invita a fiarnos, desde la seguridad anunciada y cumplida en su propia existencia. Es el pilar fundamental de nuestra fe cristiana ahora y siempre, «este es el sacramento de nuestra fe: anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ¡ven Señor Jesús!, (¡Maranà, thà!, 1 Cor 16,22)».

He aquí la clave que necesitamos los «tomases» de todos los tiempos. Necesitamos orar a Dios para que Cristo esté realmente presente hoy en nuestro mundo y lo renueve. “¡Ven, Señor! Ven a tu mundo, en la forma que Tú sabes. Ven donde hay injusticia y violencia. Ven a los campos de refugiados, en Darfur y en Kivu del norte, en tantos lugares del mundo. Ven donde domina la droga. Ven también entre esos ricos que te han olvidado, que viven solo para sí mismos. Ven donde eres desconocido. Ven a tu mundo y renueva el mundo de hoy. Ven también a nuestros corazones, ven y renueva nuestra vida, ven a nuestro corazón para que nosotros mismos podamos ser luz de Dios, presencia suya”  (Benedicto XVI). Acaba de reafirmar esta misma línea pastoral durante esta pandemia mundial el propio papa Francisco en la carta dirigida a todos los fieles para el mes de mayo que contiene la «Oración a María». ¿Se puede ofrecer hoy una renovación más acorde con la revolución del amor cristiano?.

Pero, podemos otear dos miradas significativas para situarnos correctamente. La primera es compartida con nuestros alumnos/as de Religión y catecúmenos/as al Sacramento de la Confirmación a quienes acompañamos. ¿Nuestro testimonio es sinónimo de renovación fundada en la verdad y vida que brota del único manantial que es Jesucristo, Hijo de Dios Padre en comunión con el Espíritu Santo dador de vida? Y la segunda mirada se dirige a nuestros mayores, en recuerdo afectuoso de los más de 343 fallecidos en Álava, de los cuales 143 han sido en residencias.

Es con el brillo de sus ojos, unos llenos de experiencias de vida y otros llenos de inquietud y sueños, como nos interpelan al estilo de Tomás «no sabemos adónde vas Señor» para que unamos todos, sin excepción, nuestros dones, perdonándonos y trabajando en clave diocesana y social por el bien común.

Concluyo como hijo de «anieblau» y nieto de «atornaus», pesado y pasado por su manto, hoy, «ochomayo» cuando se renueva el voto a la “Virgen Santa de la Antigua, todo el valle en derredor, siente, palpa y atestigua, los prodigios de tu amor”, como patrona de la única ciudad vizcaína de Orduña, y, también, lo será mañana del valle alavés de Arrastaria.

«Jainkoak lagundu gaitzala guk-geuk elkar laguntzen dugun heinean»

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1-Benedicto XVI, La parusía, fuente de certeza y de valor para el cristiano, Audiencia General, 23-XI-2008, en http://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/audiences/2008/documents/hf_ben-xvi_aud_20081112.html
2- Francisco, carta dirigida a todos los fieles para el mes de mayo, en http://w2.vatican.va/content/francesco/es/letters/2020/documents/papa-francesco_20200425_lettera-mesedimaggio.html
3- [ÁNGEL Ibisate Lozares (6-III), BERNARDO Balza de Vallejo Arrieta (30-III), ANDONI Pérez Cuadrado (9-IV), ÁLVARO Gastón Martínez de Albeniz (21-IV), …]
4- Raimundo MIGUEL, La perla de Orduña, 1856, p.137, en https://bibliotecadigital.jcyl.es/es/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=10064987
5-  ¡Que Dios nos ayude en la medida que nos ayudemos mutuamente nosotros!

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