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Evangelio del día Escogió a doce y los nombró apóstoles Lc6,12-19

‘Fratelli tutti’, la nueva encíclica del Papa Francisco

‘Fratelli tutti’, la nueva encíclica del Papa Francisco

El domingo 4 de octubre, festividad de San Francisco de Asís, el Papa Francisco hizo publica la tercera encíclica de su pontificado con el título ‘Fratelli tutti’ (Todos hermanos) sobre la fraternidad y la amistad social.

El texto de la encíclica fue firmado en Asís, el 3 de octubre, tras la celebración de la Eucaristía presidida por el Papa Francisco con la comunidad franciscana. Esta encíclica, la tercera del pontificado, sigue a Lumen fidei (2013) sobre la fe y Laudato si’ (2015) sobre el cuidado de la casa común.

Dirigida a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, propone el ejercicio de una fraternidad abierta a todos que permita construir un mundo nuevo. Sus páginas quieren ser «un humilde aporte a la reflexión para que, frente a diversas y actuales formas de eliminar o de ignorar a otros, seamos capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras».

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Pensar y gestar un mundo abierto

¿Qué propone? ¿A quién se dirige? ¿Cómo está organizada?

Inspirada en san Francisco de Asís, que «sembró paz por todas partes y caminó cerca de los pobres, de los abandonados, de los enfermos, de los descartados, de los últimos», el Papa Francisco nos invita a en esta encíclica a vivir «una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite». Esta encíclica no pretende, dice el Papa, «resumir la doctrina sobre el amor fraterno, sino detenerse en su dimensión universal, en su apertura a todos». También recuerda el Papa la pandemia de Covid-19, que «irrumpió de manera inesperada» cuando estaba redactando esta carta y dejó al descubierto «nuestras falsas seguridades», y que le han motivado a afirmar con más insistencia el deseo de que, «reconociendo la dignidad de cada persona humana, podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad». «Soñemos –añade– como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos».

El Papa ha dividido la encíclica en ocho capítulos. Tras hacer una descripción de la realidad, en la que aparecen la globalización, la pandemia, el descarte mundial, la pérdida de alcance de los derechos humanos, la deshumanización de las fronteras, etc. –sin perder nunca de vista la esperanza– y de poner en el centro de la reflexión la parábola del buen samaritano, invita el Papa a pensar y gestar un mundo abierto, a disponer el corazón a una apertura al mundo entero, plantear una mejor política, practicas el diálogo y la amistad social y trazar caminos de reencuentro. En el último capítulo se centra en las religiones, puestas al servicio de la fraternidad en el mundo. La encíclica finaliza, como es habitual, con una oración –dos, en este caso–: una oración al Creador y una oración cristiana ecuménica. «Impúlsanos –ora el Papa– a crear sociedades más sanas y un mundo más digno, sin hambre, sin pobreza, sin violencia, sin guerras. Que nuestro corazón se abra a todos los pueblos y naciones de la tierra, para reconocer el bien y la belleza que sembraste en cada uno, para estrechar lazos de unidad, de proyectos comunes, de esperanzas compartidas».

Adquiere tu ejemplar, ya disponible a la venta, en la Librería Diocesana de Vitoria en c/ Vicente Goicoechea, 5.

También puedes descargarla en formato digital.

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