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Evangelio del día Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura Jn12,1-11

El sacerdote y profesor Manuel Gómez-Tavira nos acerca a la Semana Santa

El sacerdote y profesor Manuel Gómez-Tavira nos acerca a la Semana Santa

Manuel Gómez-Tavira, sacerdote, miembro del equipo parroquial de Santa Clara en Zabalgana, profesor en la Facultad de Teología de Vitoria y secretario general de la misma, nos adentra en el misterio del Triduo Pascual y nos explica la importancia de la Vigilia Pascual.

 

¿Por qué celebramos el Triduo Pascual?

En el Triduo Pascual, que discurre desde la tarde del Jueves Santo hasta el Domingo de Pascua, celebramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Estos tres días tienen su origen en el desglose de la primitiva y única celebración pascual cristiana que tenía lugar la noche del Sábado al Domingo de Pascua, con el bautismo de catecúmenos. Entonces, se celebraba el misterio de la muerte a la vida en Cristo de estos nuevos cristianos. Este paso de la noche al día servía de ambientación.

Las tres celebraciones del Triduo son un único acontecimiento a conmemorar por medio de tres momentos celebrativos distintos: misa de la Cena del Señor, celebración de la Pasión y Vigilia Pascual. Cada celebración subraya un momento diferente de la Pascua de Cristo. En consecuencia, también podríamos decir que la celebración litúrgica es única: comienza el Jueves Santo y concluye en la Vigilia Pascual de la noche del Sábado Santo.

¿Cuándo empezó a celebrarse la fiesta anual de la Pascua?

Estos días tienen su origen en la Iglesia de los primeros cristianos que tenía la necesidad de celebrar litúrgicamente el hecho salvífico y la realidad histórica de la muerte de Jesús. En el primer siglo, la Pascua del Señor se conmemoraba cíclicamente en la asamblea eucarística convocada el primer día de la semana (Domingo), día de la Resurrección del Señor.

Con respecto a la Pascua cristiana anual, es posible que desde los primeros orígenes cristianos hubiese una celebración específica pascual cada año. Pero no es fácil precisar cuándo se hizo el tránsito de la Pascua semanal a la Pascua anual. Algunas hipótesis aseguran que antes del año 50 se celebraba una Vigilia Pascual en las Iglesias de Roma, Corinto, Asia Menor y Jerusalén. Si tenemos seguridad por las fuentes históricas que, a finales del siglo II, el papa Víctor (189-199) impone celebrar la Pascua el Domingo de Resurrección. Será el Concilio de Nicea (año 325), el que determinó tenía que ser coincidente con la Pascua judía, en concreto el domingo posterior. Está fiesta judía, se celebraba el 14 del mes de Nisán (calendario lunar judío), es decir, la primera luna llena después del equinoccio de primavera. Esta es la razón por la que se celebra cada año, de manera móvil, entre el 22 de marzo y el 25 de abril.

¿Sentido e importancia de la Vigilia Pascual?

La liturgia de nuestro tiempo ha vuelto a descubrir el significado profundo de la Pascua y de la celebración del Misterio Pascual. En la época contemporánea, a mediados del siglo XX, el Papa Pio XII inició la reforma de la Semana Santa por la Vigilia pascual, haciéndola volver a su hora original nocturna el Sábado Santo. Con la reforma litúrgica completada a partir del Vaticano II (1962-1965), la preeminencia de la Pascua en las fiestas cristianas queda asegurada. La Semana Santa es el corazón del Año Litúrgico, y la Vigilia Pascual está en el corazón de la Semana Santa.

La Vigilia Pascual más antigua que se conoce data del siglo III. Hacia el año 215, según la Tradición de San Hipólito, el bautismo era celebrado, con la eucaristía, en la Vigilia Pascual. Esto se generalizó en el siglo IV, a finales de este siglo algunas iglesias introdujeron el cirio pascual, que finalmente se extendió a todas partes. A partir del siglo XII se comenzó a bendecir el fuego.

En esta noche, no se trata de revivir una antigua tradición importante en su sentido profundo. Sino que en el corazón de la Pascua celebramos el Misterio de la Redención del genero humano. La Vigilia Pascual se convierte en el punto central, donde confluyen las celebraciones anuales de los Misterios de la vida de Cristo. A lo largo del año litúrgico, la Iglesia conmemora los varios aspectos de esta obra de la salvación. En esta noche lo celebra como un todo y en toda su amplitud.

 

Manuel Gómez-Tavira Gómez-Tavira.

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