Evangelio del día: «Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna». Jn6,22-29

Alfredo Sáenz de Ojer presidente de la Adoración Nocturna de Vitoria

La Adoración Nocturna de la Diócesis de Vitoria convocó el pasado fin de semana a los adoradores y adoradoras de la ciudad para celebrar su asamblea anual y elegir un nuevo presidente.

Tras una primera vuelta consultiva que tuvo lugar el pasado mes de diciembre en la iglesia de San Antonio, el sábado se propusieron de manera oficial las candidaturas de Alfredo Saenz de Ojer, Amelio Beitia, Luis Gómez, Luis Tamayo y Soledad Teso para la presidencia.

Los convocados se citaron en el colegio vitoriano de la Presentación de María a las 17:30h donde, tras la oración inicial, lectura del acta del año anterior y los informes preceptivos de la Secretaria y de la Tesorería, se procedió a la elección del Presidente Diocesano. Con un 86% de apoyos, Alfredo Saenz de Ojer Eguiluz fue proclamado presidente, repitiendo así en el cargo para los próximos 4 años, a la espera de su nombramiento oficial en el Boletín Oficial de la Diócesis y con la firma del Obispo de Vitoria, D. Juan Carlos Elizalde.

Todos los participantes finalizaron esta jornada celebrando una misa en la capilla del colegio y un picoteo de hermandad.

Este movimiento de la Iglesia, impulsado por la Santa Sede y por los obispos durante décadas, tiene como principal finalidad rezar en el silencio de la noche ante el Santísimo expuesto en el altar. La Adoración Nocturna Española, descendiente de su homóloga francesa, fue creada en 1877 y está presente en las principales localidades del país. En el territorio de la Diócesis existen 9 asociaciones de adoradores nocturnos: Vitoria, Llodio, Amurrio, Orduña, Murguia, Nanclares, Labastida, Laguardia y Elciego.

La principal razón de ser de esta asociación de fieles, laicos en su mayoría, es orar y adorar a Jesucristo bajo las especies eucarísticas, esto es, el Pan y el Vino consagrados, que se convierten realmente en el Cuerpo y la Sangre del Señor. Los adoradores se reúnen al menos una vez al mes, durante la noche, para rezar en silencio, celebrando misa y estableciendo turnos de vela hasta la llegada del alba. Los miembros, hombres y mujeres denominados adoradores nocturnos, se comprometen a dar testimonio de su fe mediante el compromiso social y la lucha por la justicia en todos los ámbitos, así como la propagación de la devoción a Jesús Sacramentado.

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