Aprobado el IV Plan Diocesano de Evangelización
- Titulado ‘Surrexit’ —‘Se levantó’—, este documento se articula en cinco grandes bloques: escuchar, acompañar, celebrar, volver a la comunidad y anunciar.
Desde el pasado 24 de enero de 2026, la Iglesia de Vitoria cuenta con una nueva hoja de ruta. En la mañana de ese sábado tuvo lugar una nueva reunión –la primera del año– del Consejo Pastoral Diocesano en el Seminario de Vitoria. Este órgano, uno de los cuatro asesores del Obispo de Vitoria y principal foro de debate de los principales asuntos diocesanos, tuvo en el orden del día varios asuntos fundamentales para el devenir de la Diócesis entre los que ha destacado la aprobación del IV Plan Diocesano de Evangelización, documento clave en la Iglesia alavesa y sobre la que se basará la vida eclesial en los próximos años.
Este nuevo plan, ambicioso y realista, busca adecuarse de la mejor manera al actual panorama social donde la multiculturalidad o el secularismo avanzan en nuestro territorio y en la que la respuesta de la Iglesia quiere ser efectiva, cercana y pragmática. En esta cita de esa mañana, donde están representadas parroquias, comunidades, colegios, colectivos y otras entidades de la Iglesia tanto de la ciudad de Vitoria como de la zona rural, reúne a 40 personas, laicos en su mayoría, cuya labor es apoyar al Obispo en el gobierno de la Diócesis.
Titulado ‘Surrexit’ —‘Se levantó’—, este documento se articula en cinco grandes bloques: escuchar, acompañar, celebrar, volver a la comunidad y anunciar. Cada uno de ellos recoge distintas líneas de acción que marcan el camino de la Iglesia alavesa a partir de ahora.
Tras más de 2 años de trabajo, el Consejo Pastoral dio luz verde a este nuevo documento a modo de plan estratégico diocesano. Desde inicios de 2024, el Obispado envió a parroquias, comunidades, colegios y demás entidades eclesiales de Vitoria, Álava, Treviño y Orduña formularios para recibir aportaciones de cara a encaminar este cuarto Plan Diocesano.
El pasado 3 de octubre de 2025 se cerró el plazo de aportaciones individuales o colectivas y desde ese momento los distintos consejos se pusieron a elaborarlo y discernirlo. Se trata pues de un documento muy participativo con decenas de aportes llegados desde personas y grupos diversos de todo el territorio, el cual finalmente hoy ha quedado aprobado.
Este Consejo Pastoral Diocesano fue creado en 1992 y, según aparece en sus estatutos, tiene la ‘misión de ser cauce para el desarrollo de la corresponsabilidad de toda la Iglesia Diocesana, donde se garantiza el ejercicio de la pluralidad de carismas y servicios favoreciendo la unión de todos ellos’. En su mayoría lo forman hombres y mujeres laicos –personas no religiosas– en representación de toda Diócesis, sumando un total de 24. Natos son cinco –Vicario General, los tres Vicarios Episcopales y un representante del Servicio de Laicado–, mientras que once son religiosos –cinco sacerdotes, cinco religiosos y un diácono–.
Entre las tareas encomendadas a este Consejo se encuentra la de fijar la hoja de ruta eclesial para los próximos años, aprobada en esta primera reunión de 2026. No es la primera vez que este organismo asume un reto de este calado: en 2018 impulsó el III Plan Diocesano de Evangelización, titulado ‘Salimos al Encuentro’, cuya vigencia se prolongó a causa del parón provocado por la pandemia.











