Evangelio del día: «Señor, enséñanos a orar». Lc11,1-4

Vitoria cierra la fase diocesana del Sínodo

  • Cientos de personas han participado de esta convocatoria diocesana

El pasado 14 de mayo, la Iglesia diocesana de Vitoria se citó para, unidos y desde la pluralidad de nuestra Diócesis, compartir lo vivido estos meses del Sínodo convocado por el Papa Francisco para toda la Iglesia universal. De esta manera, desde las 10:00h, el auditorio Francisco de Vitoria en el Palacio de Europa ha acogido una asamblea multitudinaria con cerca del medio millar de personas.

El acto lo ha conducido la periodista alavesa Susana Marqués con diferentes momentos, todos muy dinámicos y con espacio para la oración, la música, danzas, contenido multimedia, varios testimonios, etc.

Las primeras palabras fueron del Obispo de Vitoria, D. Juan Carlos Elizalde:

«Egunon guztioi! La Iglesia que peregrina en Vitoria está representada aquí en esta Asamblea Presinodal. Dice el Libro de los Hechos: “Perseveraban en la enseñanza de los Apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.” 2,42

Son los elementos fundamentales de la existencia cristiana.

Como Sucesor de los Apóstoles en la Iglesia de Vitoria quiero dirigir la mirada de esta comunidad hacia el Señor. Él es el que nos convoca en esta mañana. Por eso comenzamos rezando, poniéndonos en su presencia.

Hemos vivido, en este proceso sinodal, la experiencia gozosa de la presencia del Señor a través de los hermanos. Él se ha comunicado a través de los hermanos. En esta mañana abrimos nuestro corazón al Espíritu».

Creemos firmemente que Él tiene algo que decirnos. Egin dezagun otoitz!

Tras ello, ha sido el turno del Vicario General, D. Carlos García Llata, quien ha sido el coordinador del Equipo Sinodal de la Diócesis:

«El Papa Francisco ha convocado a toda la Iglesia a un Sínodo, cuyo tema es 'Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión'. A partir de esta fecha, siguiendo la invitación del Papa, todas las Iglesias particulares se han interrogado sobre un tema decisivo para su vida y misión: el camino de la sinodalidad como expresión de lo que Dios espera de la Iglesia en el tercer milenio. Como sabemos, a esta fase diocesana del Sínodo seguirá una etapa fundamental: la celebración de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en el mes de octubre del 2023. Y, a continuación, seguirá una fase de actuación, que implicará nuevamente a las Iglesias particulares (cf. EC, art. 19-21).

Nuestra Iglesia Diocesana de Vitoria está a punto de culminar la primera fase de esta convocatoria del Papa Francisco. Cumpliendo con las etapas que fijó la Secretaría del Sínodo para esta fase, hoy celebramos este encuentro o asamblea (recuerdo que “asamblea”, al igual que la palabra “sínodo” definen a la Iglesia), al que seguirá la entrega de la Síntesis Diocesana a la Conferencia Episcopal Española en la próxima semana (la fecha límite es el 23 de mayo). Nos reunimos, no sólo para mostrar brevemente las aportaciones de los distintos grupos sinodales que se han constituido en la Diócesis, sino también para evocar, agradecer y celebrar una experiencia que nos ha hecho ser más Iglesia. Hemos caminado y reflexionado juntos, hemos discernido sobre cuáles son los procesos que pueden ayudar a la Iglesia universal, y, por supuesto, a nuestra Iglesia Diocesana, a vivir la comunión, a realizar la participación y a abrirse a la misión. Nuestro “caminar juntos” es lo que mejor realiza y manifiesta la naturaleza de la Iglesia como Pueblo de Dios peregrino y misionero. Por esto, nuestro encuentro visibiliza a nuestra Iglesia en su identidad y su misión. De aquí, el que tenga un carácter festivo y que culmine en la celebración eucarística.

Al igual que el resto de Iglesias locales, iniciamos nuestro camino sinodal el 17 de octubre del pasado año (en Roma se inició solemnemente el 9 y 10 de octubre, en el fin de semana anterior). Inmediatamente después, el Sr. Obispo constituyó el Equipo Sinodal, que ha coordinado todo el proceso de esta fase diocesana (digo sus nombres: Maite Sebal, Marian Martínez, Natxo Eguizábal, Iñaki Ruiz de Azúa, Sor Pilar Prieto, Lourdes Ochoa y un servidor). Con la ayuda del Documento Preparatorio y del Vademécum, el Equipo reflexionó sobre el proceso a seguir, diseñando un camino más o menos asequible para toda la Diócesis, pero un camino abierto a distintas posibilidades, acordes a la situación de las personas que conforman nuestra Iglesia local. En todo momento, el Equipo Sinodal ha estado coordinado con todos los Equipos Sinodales de las Diócesis de España, a través de la Secretaría del Sínodo constituida por la CEE.

Un buen número de grupos inició su reflexión en el mes de diciembre pasado; otros (la mayor parte), en el mes de enero de este año. En el Obispado se han recibido 107 aportaciones de grupos. Posiblemente haya habido parroquias que han organizado encuentros sinodales, pero que no han enviado las conclusiones al término de los mismos. Unas 1.000 personas han participado en el proceso sinodal de nuestra Diócesis, tanto en el ámbito urbano como rural. La participación se ha dado en todos los arciprestazgos de Vitoria-Gasteiz. Sólo algunas parroquias no han participado en el proceso (un 10%). En la zona rural la participación ha sido menor (alrededor de un 20%), pero han enviado aportaciones unos 20 grupos (algunas reuniones han sido más informales). Sólo 3 arciprestazgos de la zona rural no han participado en el proceso. 

Las mujeres han constituido el 75% de los participantes en toda la Diócesis. La presencia de los jóvenes en los grupos parroquiales ha sido limitada (aproximadamente uno o dos por cada grupo). Pero ha habido aportaciones de los jóvenes provenientes de algún colegio religioso, y de dos grupos de confirmación de dos parroquias. También los niños tuvieron un cuestionario adaptado a su edad y que se trasladó a los grupos de catequesis que se reunieron en el Seminario en una jornada especial. Asimismo, ha habido un grupo de mayores de una Unidad Pastoral que ha enviado sus aportaciones. Y se ha contabilizado, finalmente, unas 30 aportaciones individuales, la mayor parte de ellas enviadas a través de la página web.

El Equipo Sinodal diocesano tiene que elaborar una síntesis con todas estas aportaciones. El borrador de la misma está ya muy avanzado. La síntesis constará de tres partes: una introducción en la que se haga la relectura de esta experiencia sinodal; una parte central y la más extensa, en la que se recogen las contribuciones recogidas; unas conclusiones o próximos pasos a dar a nivel de Iglesia universal, de Iglesia diocesana, y de parroquias, comunidades religiosas, movimientos, asociaciones… En el encuentro de hoy sólo presentaremos un resumen de las contribuciones recogidas, que constituyen la parte central de la síntesis (7 páginas de 10). No esperéis hoy encontrar los múltiples matices de las aportaciones que habéis realizado. Partiendo de una recogida organizada de todas las aportaciones recibidas (labor que agradecemos a Lourdes Ochoa), el Equipo Sinodal ha debido elaborar resúmenes de resúmenes para cumplir con los límites impuestos por la Secretaría del Sínodo. Esta parte de nuestra síntesis se centrará en un bloque de temas que han sido recurrentes en todas las contribuciones, aunque algunas de ellas hayan sido bastante genéricas o difusas. Enumero los temas: la labor social de la Iglesia, la mujer, el laicado, la formación, los alejados, la espiritualidad, el diálogo y el discernimiento, la corresponsabilidad, la comunicación, la comunidad y la celebración. Contando con algunas aportaciones que puedan añadirse hoy, la síntesis se cerrará en la próxima semana y, una vez enviada a la CEE, se publicará en la página web de la Diócesis. Es posible que la síntesis que se envíe a la CEE contará con un anexo que recoja algunas aportaciones significativas (según el parecer del Equipo) que no se corresponden con los temas antes enumerados. Informamos también que, además de la síntesis, se enviará todo el material recibido a la Secretaría del Sínodo de la CEE.

Pero este proceso sinodal que hemos iniciado no termina aquí, sino que ha venido para quedarse, pues es el estilo propio de la Iglesia. Esta fase presinodal de diálogo y de escucha en nuestra Diócesis de Vitoria ha puesto de relieve nuestro deseo de ser una Iglesia abierta, generosa, integradora de sus distintas sensibilidades, conciliadora... Hemos sentido el impulso del Espíritu que nos lleva a salir de nuestros entornos eclesiales seguros, para tomar conciencia de que compartimos la aventura de la vida con otras personas y grupos, no sólo de nuestro territorio o de Euskadi, sino también de un mundo cada vez más globalizado. Hemos querido ser Iglesia de puertas abiertas, sabiendo que, de este modo, podremos experimentar la alegría de caminar como Iglesia unida y evangelizadora.

Nuestra reflexión ha destacado que este caminar juntos requiere una actitud de humildad por parte de todos. Es necesaria para salir al encuentro del otro, para escucharlo y para aprender de él. Sólo así podremos escuchar la voz de Dios. Se trata de practicar una escucha activa, fundada en la confianza mutua, sin prejuicios, por encima de las opiniones personales, sabiendo que este es el camino por el que se expresa el Espíritu.

Este caminar juntos ha de sustentarse en la vinculación afectiva a Jesucristo, presente, no sólo en los momentos de culto, sino también en los hermanos y hermanas que conforman el Pueblo de Dios y en todas las personas y grupos que conforman nuestra sociedad. La vinculación con Jesús, la escucha de la Palabra, y el testimonio de la fe que ellas originan, están en el origen de nuestro compromiso por ser una Iglesia que escucha y dialoga, que transmite vida, libertad, alegría, esperanza...

De aquí que nuestra Iglesia esté llamada a ser una casa común, un espacio abierto para el encuentro religioso, ecuménico, interreligioso, intercultural...

Se ha pedido, en concreto, que también las parroquias asuman esta función de escucha y de acogida en su entorno social. Y se ha recordado que se debe acompañar a las comunidades pequeñas de ámbito rural para que vivan este mismo espíritu...

Todas estas ideas, y más, han salido de las aportaciones de los grupos. Como he dicho antes, la síntesis final recoge todas las aportaciones recibidas. Algunas decisiones corresponden a la Iglesia universal, y habrá que esperar a que concluya la Asamblea del Sínodo de 2023. Pero otras, en una gran parte, corresponden a nuestra Iglesia diocesana. Nuestra tarea más inmediata consiste en plasmar los temas recogidos en la síntesis final en propuestas concretas para nuestra Diócesis. Esto lo podemos hacer ya, continuando así el proceso sinodal. He aquí la gran tarea que hemos de asumir entre todos, como Iglesia local presidida por el Obispo. Retomaremos en los próximos meses este trabajo que nos afecta a todos, a cada uno en particular y a todos los estamentos de la Diócesis. Ojalá lo que hoy estamos viviendo marque el futuro de nuestro caminar como Iglesia, animada por el Espíritu Santo».

Tras sus palabras, miembros del Equipo Sinodal de la Diócesis, Lourdes Ochoa, Nacho Eguizabal y Marian Martínez, detallaron más en concreto los temas que más se repitieron en las reuniones de parroquias, movimientos, colegios y asociaciones durante los últimos seis meses.

La pausa para el café y la participación mediante tarjetas dieron turno a los testimonios de cuatro personas llegadas de cuatro grupos sinodales diferentes que compartieron sus experiencias en sus procesos sinodales particulares.

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