Así fue la 38ª Peregrinación Diocesana a Lourdes
Del 11 al 14 de septiembre de 2025 tuvo lugar la 38ª Peregrinación Diocesana al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes. Organizada por la Hospitalidad de Vitoria, en total 5 autobuses partieron desde distintos puntos de nuestro territorio para juntarnos alrededor de la Gruta de Massabielle y poder, un año más, celebrar nuestra fe en Jesucristo en el mismo lugar en el que Santa María se apareció hasta en 18 ocasiones a Santa Bernadette.
273 personas pudieron disfrutar de 4 intensas jornadas donde las personas enfermas y con discapacidad fueron las protagonistas. En esta cita, el Vicario General, D. Carlos García Llata, presidió esta expedición en nombre del Obispo de Vitoria y de toda la Diócesis. Fue precisamente este salesiano quien presidió también el principal acto en Lourdes. A las 08:30h del día 12, fiesta del Dulce Nombre de María, D. Carlos García Llata celebrara la misa en la famosa Gruta de las Apariciones.
En su homilía, D. Carlos recordó que Lourdes es un lugar donde el dolor y la esperanza caminan juntos, y donde la Virgen invita a confiar plenamente en Dios.
Destacó que el amor a María no nos detiene en ella, sino que nos conduce siempre a su Hijo Jesús, fuente de vida y consuelo.Finalmente, García Llata animó a todos los peregrinos a vivir estos días con el corazón abierto, dejando que la fe renueve nuestra vida y nos convierta en testigos de esperanza al regresar a casa.
Aquí puedes leer su homilía y también puedes volver a ver la misa:
Otras muchas celebraciones tuvieron lugar como Diócesis de Vitoria en este enorme complejo religioso al que acuden cada año millones de personas llegadas de todo el mundo. Las hospitalarias, ataviadas con su uniforme, dieron todo para la comodidad de los más mayores y vulnerables de salud. Igualmente los hospitalarios, entregados para que todos los encuentros fuesen ordenados y saliesen bien.
El amplio equipo sanitario atendió con cariño y profesionalidad todas las consultas para un mejor cuidado de la expedición y un nutrido grupo de jóvenes fueron los encargados de dotar de esperanza y alegría a todos los peregrinos. La música de txistu y tambor amenizaron muchos encuentros así como el coro que puso canciones a varias celebraciones.
El paso por la gruta –otro de los momentos más especiales– el Vía Crucis de la montaña, la Eucaristía con la unción de enfermos en la basílica, la procesión eucarística, la misa internacional con más de 5.000 personas y otros muchos completaron estas jornadas que culminaron con la ofrenda de la vela en nombre de toda la Diócesis de Vitoria y la celebración de envío como despedida. También ratos de distensión, de desenfado, visita tras los pasos de Bernadette y por supuesto, tiempo para recolectar agua y traerla a amigos y familiares.
Los peregrinos, todos ataviados con su pañuelos blancos, compartieron días especiales juntos, se conocieron más, rezaron de la mano y subrayaron su fraternidad como hijos de Dios en torno a Santa María. Fuero, más que nunca, peregrinos de esperanza con la Virgen de Lourdes como guía y mano que lleva a Jesús.





















