Campaña de Manos Unidas 'Compartir es nuestra mayor riqueza'
El domingo 9 de febrero es la Jornada de Manos Unidas. La campaña contra el hambre en el mundo de este año 2025 está enfocada a potenciar la cultura del compartir para combatir la pobreza y construir un mundo mejor. Esta ONG de la Iglesia Católica invita a todos a colaborar en esta labor y apoyarla con la oración y con la generosidad a través de donativos.
A modo de dos acciones concretas, el viernes 7 de febrero tendrá lugar el Día del Ayuno Voluntario para ponernos en la piel de quien pasa hambre, una gran parte de la población del mundo. El domingo 9, las parroquias de toda la Diócesis de Vitoria llevarán a cabo una gran colecta para apoyar la Campaña contra el hambre de Manos Unidas.
El Obispo de Vitoria, D. Juan Carlos Elizalde, también quiere animar a que tengamos presente el trabajo de Manos Unidas y el papel de la comunidad creyente en la cultura del compartir. Por ello ha escrito una carta pública con motivo de la Campana de Manos Unidas 2025 que puedes leer a continuación:

CARTA DEL OBISPO DE VITORIA,
MONS. JUAN CARLOS ELIZALDE
CON MOTIVO DE LA CAMPAÑA 2025
DE MANOS UNIDAS
Queridos hermanos y hermanas,
En este Año Jubilar de la Esperanza, la Iglesia se centra de manera especial e intensamente en llevar a Cristo, Señor y Salvador, a todos los rincones del planeta. Porque se trata de comunicar a todos la esperanza que nunca defrauda.
Con la llegada de la campaña de Manos Unidas 2025, que lleva como lema ‘Compartir es nuestra mayor riqueza’, podemos vivir el Jubileo desde esa llamada a las obras de misericordia y a la solidaridad con quienes más lo necesitan como una de las condiciones para ganar la indulgencia, además de, como indica la Santa Sede, acudir al sacramento de la confesión, participar en la Eucaristía y rezar por las intenciones del Papa.
Así pues, esta ONG de la Iglesia Católica que lucha contra el hambre y la pobreza, nos invita a mirar el mundo con los ojos de la generosidad, la justicia y la fraternidad, valores que deben guiar toda nuestra acción cristiana. Hoy y ahora nos encontramos ante una oportunidad única para reflexionar sobre lo que significa, realmente, la prosperidad y cómo entendemos nuestra responsabilidad hacia los más desfavorecidos.
Compartir, es efectivamente, nuestra mayor riqueza. Vivimos en un mundo de contrastes, en el que la prosperidad de algunos parece ser incompatible con la pobreza extrema de otros. Sin embargo, la verdadera riqueza no radica en acumular bienes materiales, sino en compartir lo que tenemos con aquellos que más lo necesitan. La prosperidad solo es justa cuando llega a todos los seres humanos, sin distinción de raza, cultura o creencias. Es en ese compartir donde encontramos el sentido pleno de nuestra vida y el cumplimiento de nuestra misión cristiana.
En el Evangelio, Jesús nos enseña que el amor al prójimo es el camino hacia la verdadera prosperidad, una prosperidad que se construye en la justicia y la equidad, y que se mide por la dignidad de cada ser humano. “Todo lo que hagáis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hacéis” (Mateo 25, 40). Son estas palabras las que deben guiarnos, especialmente en un contexto global donde muchas personas siguen viviendo en situaciones de extrema vulnerabilidad. No hay Jubileo posible si obviamos esta realidad.
Manos Unidas, con su incansable trabajo, nos invita cada año a ser parte activa de cambio. Nos anima a dejar atrás la indiferencia y a comprometernos con aquellos que luchan por una vida digna. Este 2025, Año Santo, os animo a unirnos todos a esta campaña con el corazón dispuesto, sabiendo que cada gesto de solidaridad, por pequeño que sea, tiene el poder de transformar realidades.
Es momento de comprometernos, de ser conscientes de que, si bien la prosperidad material es importante, la verdadera riqueza se encuentra en el amor compartido, en la construcción de una comunidad global donde cada ser humano tenga acceso a lo que necesita para vivir dignamente. No olvidemos que todos somos hermanos, los hijos muy amados, llamados a vivir en una comunión más profunda y generosa. Os invito a rezar, a reflexionar y a actuar. La justicia y la fraternidad que buscamos no son un sueño lejano, sino una misión urgente. Hoy, más que nunca, el mundo necesita de nuestra solidaridad, de nuestra generosidad y de nuestra fe en un futuro mejor para todos.
Que el Señor nos ilumine y nos fortalezca en este camino de compartir lo que tenemos, de ser instrumentos de su paz y de su justicia en el mundo. Sigamos celebrando este Jubileo con Manos Unidas.
Agur, besarkada bat! Con todo mi afecto, mi bendición
+Juan Carlos Elizalde
Obispo de Vitoria
En Vitoria-Gasteiz, a 5 de febrero de 2025, fiesta de Santa Agueda
Puedes descargar aquí la carta en PDF.
DONA AQUÍ o en las oficinas de Manos Unidas de Vitoria en calle Fueros 6.
Toda la información y también para poder donar, puedes hacerlo pinchando en este enlace.
