Mensaje del Obispo de Vitoria por las fiestas de la Virgen Blanca 2025
Compartimos la reflexión que hace el pastor de nuestra Iglesia local de cara a los próximos días grandes de las fiestas de la Virgen Blanca, patrona de la ciudad de Vitoria.
CARTA DEL OBISPO DE VITORIA,
MONS. JUAN CARLOS ELIZALDE,
POR LAS FIESTAS EN HONOR A LA VIRGEN BLANCA, PATRONA DE VITORIA-GASTEIZ
Queridos hermanos/as,
Un año más, nos preparamos para vivir con alegría las fiestas en honor a nuestra patrona, la Virgen Blanca, Madre de Jesús y Madre nuestra. Con el corazón mirando a Ella y con toda la ciudad agradeciendo una vez más este patronazgo mariano, estas serán unas fiestas especiales, las fiestas del Jubileo de la Esperanza.
Nuestro querido Papa Francisco nos dejó este Año Santo para reforzar la esperanza cristiana, aquella que nunca defrauda y que está personificada en Jesús, vivo y presente en la Eucaristía y en nuestro prójimo. Con el Papa León XIV caminamos unidos en comunión con toda la Iglesia para seguir llevando este mensaje a todos, especialmente a quienes carecen de una vida con sentido o a las personas enfermas, empobrecidas, que sufren soledad o que se sienten abandonadas. En Cristo todos estamos convocados a amarnos, a querernos y a respetarnos. ¡Que estos días brillen por esto mismo!
Vitoria-Gasteiz será durante 6 días una sola voz y un solo sentir: amor y devoción por la Virgen Blanca. ¡Qué gozada tenerla en el centro de todas estas jornadas! En medio del bullicio festivo, de las celebraciones religiosas, de los encuentros familiares y del calor de los amigos, María vuelve a salir a nuestro encuentro una vez más para recordarnos que Dios camina con su pueblo.
El lunes 4, en la tarde previa al día de la Virgen Blanca, celebraremos las Solemnes Vísperas que nos invitan a abrir el alma a la presencia del Señor y de Santa María. El 5, día grande y fiesta de la Virgen Blanca, amanecemos con el Rosario de la Aurora como si de un rio de gente fuese. Unidos como pueblo creyente que empieza la jornada rezando, vamos caminando y celebrando juntos tras nuestra Madre del Cielo. Al terminar este Santo Rosario la Plaza de la Virgen Blanca, corazón de la ciudad, acogerá la popular y multitudinaria Misa Pública, otro signo de fe viva, compartida y abierta a todos. Y culminaremos la mañana de este día 5 con la Misa Pontifical, donde pondremos en el altar tantas intenciones personales y comunitarias. Durante el resto de la jornada, aurreskus, flores y plegarias inundarán como cada año la Balconada donde permanentemente esta la Virgen presidiendo desde su hornacina nuestra vida personal y como ciudad.
Este año os invito a mirar a María como Madre que escucha, consuela y anima. En un tiempo marcado por la incertidumbre, donde la soledad no deseada, las tensiones sociales y políticas, el cansancio vital en general o el suicidio juvenil en particular se hacen presentes, Ella nos enseña a confiar, a cuidar del otro, a esperar en Dios con paz y sencillez, poniendo nuestras vidas en manos de Jesús. ¡Nada es tan seguro y nada otorga tanta paz y sentido de vida que poner nuestra confianza en Cristo!
Que nuestras fiestas no se queden sólo en lo externo. Que también sepamos hacer silencio interior, agradecer, reconciliarnos, y pedir con fe por tantas personas que necesitan luz y esperanza: los jóvenes que buscan sentido, las familias que sufren, los mayores que se sienten solos, los que llegan a nuestra tierra en busca de una vida mejor. Somos una gran familia y las fiestas son para todos sin excepción.
Este año además quiero tener unas sentidas palabras de agradecimiento a Ricardo Saéz de Heredia quien tras más de 25 años deja el timón de la Cofradía de la Virgen Blanca. Gracias querido Ricardo por haber llevado la devoción a nuestra patrona a todos los rincones de nuestra ciudad y a todas las edades y circunstancias. Seguro que tu consejo seguirá sirviendo al relevo en la Junta Directiva, donde Blanca Aguillo, mujer dinámica y conocedora del amor de Vitoria a su Reina y Señora, liderará estos próximos años con acierto. Como Obispo de Vitoria, tenéis mi cariño y apoyo.
Os animo a toda la ciudadanía a vivir estas jornadas con alegría, respeto, solidaridad y, sobre todo, con fe. Que María, la Virgen Blanca, interceda por todos nosotros y nos ayude a ser una Iglesia cercana, acogedora y misionera que sepa llevar el Evangelio a todas las personas. ¡Felices fiestas de la Virgen Blanca! ¡Felices fiestas del Jubileo de la Esperanza! Gora Andra Mari Zuria!
¡Con mi afecto y bendición!
+Juan Carlos Elizalde
Obispo de Vitoria
Vitoria-Gasteiz, julio de 2025
