Carta del Obispo de Vitoria por la Navidad 2025

Compartimos aquí la carta de Navidad que quiere dirigir nuestro Obispo D. Juan Carlos Elizalde a toda la sociedad y a toda la Diócesis con motivo del nacimiento de Jesús en la ciudad de Belén. ¡Feliz y provechosa lectura!

 

 

CARTA DE NAVIDAD 2025
DE MONS. JUAN CARLOS ELIZALDE
OBISPO DE VITORIA

 

Queridas hermanas y hermanos de nuestra Diócesis,

¡Feliz Navidad! Gabon Zoriontsuak! El nacimiento de Jesús nos vuelve a llenar de esperanza. El Jubileo Ordinario 2025 finaliza oficialmente el 6 de enero de 2026 con el cierre de la Puerta Santa de San Pedro en Roma, pero las celebraciones diocesanas y el cierre local de este Año Santo se realizan en las diócesis de todo el mundo el domingo 28 de diciembre de 2025, coincidiendo con la clausura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pablo Extramuros de Roma.

En la Concatedral de María Inmaculada, Madre de la Iglesia, culminaremos el Jubileo de la Esperanza en nuestra Diócesis de Vitoria. Será, por tanto, el 28 de diciembre a las 12:30 en la Eucaristía del Domingo de la Sagrada Familia, con la Delegación de Pastoral Familiar también. Encomendaremos con todo nuestro afecto el alma del Papa Francisco que inició este Jubileo y será un signo de comunión con el Papa León XIV, que nos acaba de recordar que “la esperanza es más poderosa que las amenazas y la violencia, porque genera vida, la vida de Dios”.

En Navidad hacemos nuestras muchas preocupaciones reales que afectan a muchos de nuestros vecinos: el acceso a una vivienda digna, especialmente para familias y personas vulnerables o el aumento de la pobreza y la desigualad concretamente en unos años donde los precios de absolutamente todo se han disparado sin importar las víctimas de ello. Cáritas, Berakah y tantas entidades y proyectos de la Iglesia están paliando las consecuencias de unas políticas que se olvidan de pisar la calle y de un sistema que elude la solidaridad y la compasión. La aportación y el acompañamiento de la Iglesia siguen siendo urgentes.

Como Diócesis queremos recordar que ninguna persona está sola. En el corazón del Evangelio está la llamada a la fraternidad y al amor que se concreta en gestos de acogida, apoyo a familias, atención a los mayores y acompañamiento a los más vulnerables. La Navidad es un tiempo privilegiado para abrir puertas, tender manos y ser comunidad viva basada en la fe, en la esperanza y en la caridad.

Jesucristo, que nace en un pesebre, nos enseña que la luz más grande se encuentra en quienes caminan con humildad, en quienes comparten lo que tienen, en quienes se preocupan por el otro. Este Niño, en su bondad y ternura que a todos, creyentes y no creyentes interpela, nos impulsa a ser mensajeros de paz, constructores de justicia y sembradores de reconciliación en cada rincón de nuestra ciudad y de nuestra diócesis. Con los Reyes Magos, en la fiesta de la Epifanía, ayudaremos a llevar sus regalos a quien no encontró posada y a quien se le cerraron las puertas de muchos lugares. Llevemos nuestra generosidad, que no tiene por qué ser económica, sino de nuestro tiempo y nuestro cariño, a las personas que no encuentran un lugar en este mundo.

En este año nuevo verá la luz el nuevo Plan Diocesano de Evangelización, con el que caminaremos como lo hicieron los dos de Emaús. Os animo a acogerlo y a trabajarlo en vuestras parroquias, comunidades, colegios y también en familia. Será para nosotros una guía para implementar el Sínodo de la Sinodalidad y para seguir impulsando la fe en nuestra tierra. También fortaleceremos la Pastoral Juvenil y Vocacional. Nuestros jovenes tienen derecho a la fe, a conocerla y a caminar con ella. El comentado ‘giro católico’ en nuestros jóvenes es una señal de su deseo de sentido de vida. La trascendencia es parte integral de toda persona y no es justo que desde algunos ámbitos se la niegue deliberadamente.

Pidamos al Señor que nos ilumine porque Él iluminó el mundo al nacer. En un mundo y en nuestro territorio, tan polarizado, donde abundan las trincheras, que el amor y la bondad que nace de Jesús impregnen nuestras relaciones y proyectos.

Eguberri on! ¡Feliz Navidad! Que la alegría del nacimiento de Jesús, la certeza de que Dios nos ama hasta hacerse uno de nosotros, renueve nuestra esperanza y fortalezca nuestro compromiso con todos los que sufren, con las familias, con los jóvenes, con los ancianos y con quienes buscan sentido y consuelo.

Gracias de todo corazón a los sacerdotes y diáconos por ser los pastores entregados de nuestra Diócesis. Gracias a todos los miembros de la vida consagrada por ser los voluntarios 24 horas de nuestra Iglesia. Gracias a todos los matrimonios, familias y laicos que sois rostro cercano del Evangelio de Jesús en nuestra tierra. Agur besarkada bat!

Mi afecto incondicional y mi bendición

 

+Juan Carlos Elizalde
Obispo de Vitoria

En Vitoria-Gasteiz, a 22 de diciembre de 2025

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