Carta Pastoral del Obispo 'Centinelas de la mañana'

Centinelas de la mañana. Nuestra Diócesis en clave vocacional’. Este es el título de la Carta Pastoral escrita por el Obispo de Vitoria, Mons. Juan Carlos Elizalde y enviada a todas las parroquias, comunidades, colegios y entidades eclesiales.

Con esto, el primer pastor de nuestra Iglesia local pone a toda la Diócesis en modo vocacional para centrarse en los próximos años en este asunto que afecta al ámbito sacerdotal, a la vida religiosa, al laicado y también a las familias cristianas. En este escrito, de 13 páginas y que se puede leer aquí íntegramente, D. Juan Carlos Elizalde argumenta la necesidad de poner en el centro este asunto que, tanto para Francisco como León XIV, es un tema apremiante.

“Las vocaciones son el termómetro de la vida de una comunidad. Sin vocaciones a la vida consagrada, al sacerdocio, al laicado comprometido o a la vida de familia y matrimonio, una comunidad cristiana se muere. Todo nos lo jugamos en lo vocacional. Colaborar con el Señor para ayudar a percibir su llamada es vital. Y queremos hacerlo sin recortes, sin reducciones y con alegría y esperanza”.

Además, el sábado 25 de abril se presentó una publicación en clave vocacional a modo de itinerario para que usen todas las parroquias y comunidades en los próximos meses y años.

 

 

CARTA PASTORAL DEL OBISPO DE VITORIA,
MONS. JUAN CARLOS ELIZALDE

CENTINELAS DE LA MAÑANA
NUESTRA DIÓCESIS DE VITORIA EN CLAVE VOCACIONAL
“ESKATU, ETA EMANGO DIZUE JAINKOAK.” Mt 7,7

 

Querida Diócesis de Vitoria: con inmensa alegría y esperanza, en medio de la Pascua, quiero brindaros esta Carta Pastoral que es una pura petición, un itinerario de vida cristina y un material de trabajo para lo humano y lo divino. “La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.” Lc 10,2

1. LA LLAMADA VOCACIONAL ES UNIVERSAL

Desde el principio hago mías las palabras del Papa León XIV en el Mensaje para la LXIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones titulado ‘El descubrimiento interior del don de Dios’. Dice: ”El Señor de la vida nos conoce e ilumina nuestro corazón con su mirada de amor”. Carta Apostólica Una fidelidad que genera futuro (8 diciembre 2025), 5.

Toda vocación, en efecto, surge de la conciencia y la experiencia de un Dios que es Amor (cf. 1 Jn 4,16). Él nos conoce profundamente, ha contado los cabellos de nuestra cabeza (cf. Mt 10,30) y ha pensado un camino único de santidad y de servicio para cada uno. Pero este conocimiento debe ser siempre mutuo; estamos llamados a conocer a Dios por medio de la oración, de la escucha de la Palabra, de los sacramentos, de la vida de la Iglesia y de la entrega a los hermanos y a las hermanas.

Como el joven Samuel que, durante la noche, quizá de manera inesperada, oyó la voz del Señor y aprendió a reconocerla con la ayuda de Elí (cf. 1 Sam 3,1-10), así también nosotros debemos crear espacios de silencio interior para intuir lo que el Señor tiene en su corazón para nuestra felicidad. No se trata de un saber intelectual abstracto o de un conocimiento académico, sino de un encuentro personal que transforma la vida. Dios habita en nuestro corazón; la vocación es un diálogo íntimo con Él, que nos llama —a pesar del ruido en ocasiones ensordecedor del mundo— y nos invita a responder con verdadera alegría y generosidad.

«Noli foras ire, in te ipsum redi, in interiore homine habitat veritas, No quieras derramarte fuera; entra dentro de ti mismo, porque en el hombre interior reside la verdad». Una vez más, san Agustín nos recuerda lo importante que es aprender a detenerse y a construir espacios de silencio interior para poder escuchar la voz de Jesucristo.”

Por eso quiero recordar cuál es la gran pregunta: «Muchas veces, en la vida, perdemos tiempo preguntándonos: “Pero, ¿quién soy yo?”. Y tú puedes preguntarte quién eres y pasar toda una vida buscando quién eres. Pero pregúntate: “¿Para quién soy yo?”». Eres para Dios, sin duda. Pero Él quiso que seas también para los demás, y puso en ti muchas cualidades, inclinaciones, dones y carismas que no son para ti, sino para otros.” Christus Vivit 286.

Las vocaciones son el termómetro de la vida de una comunidad. Sin vocaciones a la vida consagrada, al sacerdocio, al laicado comprometido o a la vida de familia y matrimonio, una comunidad cristiana se muere. La llamada vocacional forma parte del corazón de la vida cristiana y es transversal a toda la pastoral de la Iglesia. Todo nos lo jugamos en lo vocacional. Colaborar con el Señor para ayudar a percibir su llamada es vital. Y queremos hacerlo sin recortes, sin reducciones y con alegría y esperanza.

En el origen de nuestra vocación suele haber personas santas y referenciales, aunque también se puede dar que existan estas personas y que a su alrededor no surjan vocaciones. La vocación siempre es un misterio, un milagro, una llamada y una respuesta. Es la iniciativa de un Dios que sigue diciendo con fuerza “Ven y sígueme” Mt 9,9.

El Papa León, en la Eucaristía final del Jubileo de los jóvenes en Roma, así definía el horizonte de la vida cristiana como marco del discernimiento vocacional: “Muy queridos jóvenes, nuestra esperanza es Jesús. Mantengámonos unidos a Él, permanezcamos en su amistad, siempre, cultivándola con la oración, la adoración, la comunión eucarística, la confesión frecuente y la caridad generosa.” 3-8-25.

El camino vocacional es un camino de maduración. La pastoral vocacional tiene que estar sostenida por toda la comunidad cristiana y el itinerario de maduración también. La Eucaristía, y en concreto la Eucaristía dominical, como “fuente y cumbre de la vida cristiana” (Lumen Gentium 11) está en el origen, en la llamada, en la respuesta y en la maduración de toda vocación. Sin Eucaristía no hay vocación posible o en su inicio o en su maduración.

2. CENTINELAS DE LA MAÑANA

Cada uno podemos decir: “El Espíritu del Señor está sobre mí, me ha ungido y me ha enviado”. Hoy el Señor sigue llamando a cada ser humano a un proyecto apasionante. Todos tenemos vocación al seguimiento de Jesús. Cada persona bautizada es invitada a la vida familiar y matrimonial, a la vida consagrada y sacerdotal, a vivir la vida como vocación, como la mejor respuesta personal a las necesidades de la humanidad. Si nuestros jóvenes tienen referencias cercanas de matrimonios que se quieren mucho, de laicos comprometidos, de consagradas y consagrados voluntarios 24 horas y de sacerdotes entregados, ya irán aclarándose y averiguando dónde les quiere el Señor.

“La vocación no nace nunca de manera aislada. Florece cuando encuentra un entorno familiar y comunitario adecuado que la sostiene, la alienta y la hace posible. Una auténtica cultura vocacional requiere comunidades vivas, creyentes, capaces de mostrar con hechos que seguir a Cristo merece la pena. Las vocaciones nacen allí donde la fe se vive y se celebra con alegría; donde se sirve con humildad y donde la vida compartida es signo de esperanza. Realmente seguimos necesitando preparar el terreno y seguir fomentando en nuestra Diócesis una cultura vocacional, que no es otra cosa que alimentar un ambiente propicio para que la vocación sea comprendida como una llamada para todos a descubrir ese “¿para quien soy yo?”. Un ambiente en el que cada cual pueda descubrir su lugar y su responsabilidad en la comunidad”. Así se expresaba el Obispo de San Sebastián, Mons. Fernando Prado, en su Carta de Adviento 2025.

Hemos hablado los dos muchas veces en estos años sobre la apuesta vocacional. Asumo con entusiasmo sus propuestas que son las de muchas diócesis en la Iglesia. De hecho, durante bastantes años estamos impulsando la Gazte Meza conmigo en San Miguel los domingos por la tarde. Desde esta Pascua tendrá un carácter vocacional. Ya lo tienen Las tardes de los jueves en el Seminario. E igualmente la Marcha Vocacional a Estíbaliz, los primeros sábados de mes desde la Virgen Blanca.

Quiero incorporar la iniciativa de la Diócesis de San Sebastián Centinelas de la mañana. Es decir, grupos de oración para rogar por las vocaciones tal como Jesús desea (Lc 10,2). Se trata de juntarse periódicamente para “pedir al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”, por parroquias, comunidades, zonas pastorales o en la modalidad que se desee. Cualquiera puede tomar la iniciativa. Un sacerdote de la Diócesis, Javier La Rosa, estará disponible para aconsejar, coordinar, acompañar o facilitar materiales. Será una cadena de oraciones comunitaria y diocesana que sensibilice a las comunidades y ayude al Señor a realizar el milagro vocacional. Especial protagonismo tendrán nuestros mayores y de entre ellos, los que viven más aislados o en la enfermedad. Muchas familias pueden convertirse en Centinelas de la mañana sin salir de sus casa, rezando por las vocaciones en familia.

Cada dos meses me juntaré yo con estos grupos en la Concatedral de María Inmaculada y una vez al año serán convocados los Centinelas de la mañana para un encuentro oracional y festivo. La Delegación de Pastoral con Jóvenes ha pasado a ser Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil-Vocacional. Y desde el 4º domingo de Pascua comenzarán las nuevas iniciativas incluida la de Centinelas de la mañana.

Empezaremos trabajando el Mensaje del Papa León XIV para la LXIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones en el que nos dice: “En este espíritu, invito a todos —familias, parroquias, comunidades religiosas, obispos, sacerdotes, diáconos, catequistas, educadores y fieles laicos— a comprometerse cada vez más a crear contextos favorables con el fin de que este don pueda ser acogido, alimentado, custodiado y acompañado para dar fruto abundante.

Sólo si nuestros ambientes brillan por la fe viva, la oración constante y el acompañamiento fraterno, la llamada de Dios podrá surgir y madurar, convirtiéndose en camino de felicidad y salvación para cada uno de nosotros y para el mundo. Recorriendo el camino que Jesús, el Pastor bello, nos indica, aprendemos entonces a conocernos mejor a nosotros mismos y a conocer más de cerca a Dios que nos ha llamado”.

3. IMPOSIBLE EVANGELIZAR SIN PERSONAS LLAMADAS Y VOCACIONADAS

Hoy como nunca somos conscientes que “la Iglesia existe para evangelizar” (Evangelii Nuntiandi 14) y que los bautizados, “discípulos misioneros” (Papa Francisco) “deben buscar maneras de ser una Iglesia misionera, una Iglesia que tiende puentes y fomenta el diálogo, una Iglesia siempre abierta a acoger con los brazos abiertos a todos aquellos que necesitan nuestra caridad, nuestra presencia, nuestra disposición al diálogo y nuestro amor” (Papa León en su primer saludo).

El celo pastoral y la pasión por anunciar el Evangelio están en el origen en nuestra Diócesis de la Pastoral Familiar y Juvenil, de la aparición de nuevas comunidades y carismas, de la acogida de seminaristas en Vitoria y de la presencia de sacerdotes de Asia, América Latina y África para colaborar pastoralmente y para estudiar en nuestra Facultad de Teología, que en parte, gracias a ellos, está en un momento magnífico.

Nuestra Diócesis siempre ha trabajado intensamente por las vocaciones aunque a mi llegada, hace 10 años, no hubiera ningún seminarista. Ésta había sido la tendencia durante bastantes años. El sacerdote más joven tenía 38 años y había sido ordenado en 2004. Es la peor proporción entre sacerdotes mayores y jóvenes en nuestro país. El panorama era similar en la Vida Consagrada y la caída en picada del matrimonio sacramental confirma lo mismo. Hoy la situación de nuestras comunidades es parecida, pero ha crecido la convicción de que sin vocaciones no hay Iglesia ni vida cristiana. Los pequeños brotes verdes que existen entre nosotros sostienen nuestra esperanza y alimentan el deseo de trabajar apasionadamente colaborando con el Señor, que siempre está llamando.

La presencia de nuevas comunidades de vida consagrada en nuestra Diócesis es una alegría grande. Los distintos estilos y propuestas de la Delegación de Familia para la espiritualidad matrimonial se acogen con ganas. La diversificación y colaboración que está surgiendo en la Delegación de Pastoral Juvenil-Vocacional es llamativa. Y los Ejercicios y Retiros de Conversión e iniciativas de Primer Anuncio, completan la propuesta habitual de la Diócesis que en toda su historia no ha dejado de ser variada, rica y equilibrada.

Los sacerdotes que se forman en el Seminario Diocesano Misionero Redemptoris Mater de Vitoria son sacerdotes de la Diócesis de Vitoria, que incardinados en ella, dedicarán la mitad de su ministerio a lo largo de su vida a evangelizar en Vitoria y la otra mitad, como itinerantes del Camino Neocatecumenal, en cualquier otra diócesis de la Iglesia Universal. Su carisma se encarna, se perfecciona y se autentifica al formar parte de la Diócesis. Y la Diócesis de Vitoria se contagia de su ardor evangelizador y de su empeño en la tarea de ‘hacer cristianos’.

Los seminaristas de otras diócesis, sobre todo africanas, dedicarán cuatro años de su ministerio sacerdotal a evangelizar nuestra Diócesis y después regresarán a la suya. Ya estamos recibiendo sus primicias pastorales en las comunidades que les están viendo nacer al sacerdocio. Es emocionante verles crecer como pastores al asumir lo mejor de la tradición de nuestra Iglesia. África, el continente donde más está creciendo el catolicismo en el mundo, es quien más necesita la ayuda de Seminarios y Facultades de Teología de Occidente. Así lo manifiestan los representantes del Simposio 2024 de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM) y del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (COMECE): «Proponemos un intercambio sano, misionero y pastoral entre las conferencias de Europa y África. Buscamos integrar valores africanos como el sentido de comunidad y la familia en la vida parroquial, y abogamos por un programa saludable de intercambio de sacerdotes entre nuestros continentes».

La colaboración, según se afirma en la declaración fechada el 25 de enero de 2024, «se extenderá a la formación y al discernimiento comunitario, llevados a cabo con espíritu de humildad y respeto mutuo entre nuestras iglesias».

Mientras, a cuenta gotas, se están ordenando seminaristas de Vitoria –bastante adultos– que gracias a sus compañeros se están pudiendo formar en nuestra Facultad y en el Seminario. Es un servicio a nuestras Iglesias hermanas del cual la Diócesis de Vitoria es la primera enriquecida.

Los muchos sacerdotes de otros países que colaboran pastoralmente en nuestra Diócesis están estudiando su licenciatura o doctorado en nuestra Facultad y esto es una riqueza enorme para sus diócesis y para la nuestra, los pocos años que estén entre nosotros. La vieja Europa, más secularizada pero de más larga tradición cristiana, está más preparada para formar a sus sacerdotes en la corresponsabilidad sinodal integrando en la evangelización a laicos, hombres y mujeres, y a la vida consagrada. Estos sacerdotes, con las limitaciones propias del idioma y del desarraigo, están recibiendo una formación teológica especializada óptima. Nuestra Diócesis les está dotando de recursos lingüísticos, culturales y pastorales adecuados para colaborar apostólicamente en nuestras comunidades y para prepararse a ser los pastores que exige la secularización que también está llegando a su tierra. Muchos de ellos serán los futuros rectores, delegados y obispos de sus diócesis.

Los sacerdotes venidos de otras tierras nos aportan una multiculturalidad que enriquece la Iglesia universal y que ayuda a evangelizar esta tierra también muy mezclada y de puertas abiertas. Deberíamos vivirlo como un enriquecimiento mutuo, no como un peligro. No está bien difundir bulos y temores infundados. Hacemos un gran servicio a sus iglesias pero ellos también nos enriquecen. La Diócesis de Vitoria en el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, el pasado 21 de marzo de este 2026, se expresó así en el Manifiesto: “Denunciar actitudes racistas, xenófobas y discriminatorias dentro de la Iglesia, evitando generalizaciones y discursos falsos y estigmatizantes hacia personas o colectivos procedentes de otros lugares y culturas, y mimando entre todos, los procesos de integración con sentimientos de familia.”

Hay una gran diversidad entre los sacerdotes de Africa, Asia y América Latina, como entre nosotros. Para nada tienen un perfil uniforme, ni siquiera dentro de cada continente. No vale criticarles y no acogerles; no vale ser acogedores con todos los migrantes menos con ellos. Las comunidades les deben exigir y agradecer, como a nosotros, a los pastores autóctonos. Y de hecho ya hay comunidades que sólo se pueden apoyar en ellos. Imposible responder mínimamente a las demandas de nuestra tierra con el presbiterio autóctono. Y tengo que recordar que muchos –a veces la mayoría– de nuestros niños y jóvenes en las catequesis de nuestras parroquias y en las aulas de nuestros colegios religiosos, son de familias migrantes, muy proclives a la relación con nuestros sacerdotes estudiantes o de otras tierras. Es también éste un vivero vocacional en el que tengo puestas muchas esperanzas.

Los agentes pastorales laicos, que no conciban la pastoral como cotas de poder frente a los pastores, agradecen la colaboración puntual de estos sacerdotes de otras tierras y aprecian enormemente la Eucaristía, sin excluir otras celebraciones en ausencia de presbítero donde sean necesarias. Frente a la clericalización de los laicos, es de esperar el crecimiento de todos los bautizados en el campo político, laboral y civil, campos más ajenos al sacerdocio.

Agradezco la labor de laicos, religiosas y religiosos y sobre todo de sacerdotes que están ayudando a forjar una comunión sacerdotal, fraternidad sacramental, para evangelizar nuestra tierra. Gracias por su participación activa en reuniones, tertulias, fiestas y proyectos pastorales. Me cuesta mucho entender la falta de colaboración de algunos y de algunas generalizaciones racistas que tratan de impedir la integración de seminaristas y sacerdotes en nuestras comunidades y proyectos pastorales, pero yo soy el padre y tengo que aceptar a todas las personas, también a algunos sacerdotes con los que no comparto muchas de sus ideas. Pido al Señor una conversión personal y pastoral de laicos, religiosas y religiosos y de sacerdotes en nuestra Diócesis de Vitoria. Necesitamos la unción su Espíritu.

4. PASTORAL VOCACIONAL CON SURREXIT, El IV PLAN DIOCESANO DE EVANGELIZACIÓN

Lo vocacional es transversal a todo Plan Diocesano de Evangelización y a toda pastoral en la Iglesia. Como hilo conductor del Plan hemos elegido el encuentro de los dos de Emaús con Jesús resucitado porque este encuentro es imagen de la Iglesia, de la comunidad y de la misión. El Señor siempre toma la iniciativa y se presta para acompañar, contrastar y animar a los que van de camino. Es el modelo de acompañamiento y de escucha para ayudar a discernir y para tomar decisiones desde un corazón ardiente y en comunión con Pedro, la Iglesia y la comunidad. Es lugar común de toda pastoral vocacional. El capítulo 24 de San Lucas será la referencia bíblica durante cuatro años para este Plan Diocesano de Evangelización y para el trabajo vocacional: ojos abiertos, corazones ardientes y pies en camino.

Emaús es acompañamiento en la familia y en la comunidad, desde pastores, laicos y consagrados. Emaús es la Eucaristía del día del Señor y la del del alimento de cada día que sostiene al creyente y a la comunidad. Emaús es la misión en el desánimo y en el entusiasmo. Emaús es la Iglesia doméstica de la pareja y la Iglesia grande de los apóstoles y de la comunidad entera.

Queremos abrir los ojos y analizar bien la realidad. Queremos afrontar también la ceguera, la tristeza, el desánimo y el escepticismo de los de Emaús. Son realidades que afectan también a nuestras comunidades eclesiales, no solo a la sociedad. Porque el Señor nos acompaña siempre, sale a nuestro encuentro y toma la iniciativa, queremos reconocerle porque esté ardiendo nuestro corazón. Porque su palabra da sentido a cada circunstancia de la vida y la queremos compartir con todo ser humano hecho a imagen y semejanza de su corazón.

Queremos reconocerle como culmen de la iniciación cristiana en la Eucaristía, corazón de nuestras comunidades. Es emocionante ayudar a los jóvenes a descubrir la Eucaristía recorriendo literalmente cómo transcurre el encuentro de los dos de Emaús con Jesús resucitado. Nuestros jóvenes madurarán en la experiencia cristiana si tienen experiencia gratificante y profunda de la Eucaristía. Es uno de nuestros retos vocacionales.

Y desde ahí salir al encuentro de todos nuestros hermanos, confirmados por la certeza de la Iglesia: “Verdaderamente –surrexit–, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón”. Con el Papa León XIV estamos tratando de implementar el Sínodo de la Sinodalidad como una manera de ser y de proceder en la Iglesia. Surrexit, nuestro Plan Pastoral, nos permite concretar acciones e iniciativas sinodales para que en estos próximos cuatro años sigamos creciendo en la corresponsabilidad. La primera manera de implementar la sinodalidad es potenciar los consejos diocesanos y los órganos de consulta y de corresponsabilidad existentes. Éste será el caldo de cultivo de nuestro quehacer vocacional. Estos cuatro años son vitales para seguir orientando a toda la Diócesis en clave vocacional. ¿Para quién soy? es la pregunta que se hace cada bautizado que va madurando en el seguimiento del Señor.

5. LLAMAMIENTO VOCACIONAL EXPLÍCITO

“El matrimonio no es un ideal, sino el modelo del verdadero amor entre el hombre y la mujer: amor total, fiel y fecundo. Este amor, al hacerlos “una sola carne”, los capacita para dar vida, a imagen de Dios.” Éstas fueron las primeras palabras del Papa León XIV sobre el matrimonio. La Diócesis de Vitoria necesita matrimonios que crean en el proyecto de Dios sobre la pareja y que lo visibilicen de forma atractiva. Necesita que sus jóvenes bautizados se casen por la Iglesia, recibiendo el sacramento del matrimonio y desafiando la desesperanza, la desconfianza y el escepticismo de sus amigos con miedo a comprometerse.

La alegría del amor encarnado en parejas cristianas es el gran motor vocacional. Hay matrimonios cristianos en nuestra Diócesis que han tenido y tienen vocación de ser guías y referencia de otros matrimonios.

Las personas que, por diversas razones, permanecen solteras, pueden vivir su libertad e independencia como una entrega multiplicadora al Reino y siempre como parte de una misión en una familia, porque todos nacemos y vivimos en familia.

La vida consagrada, siempre en continua búsqueda de la justicia, la caridad y la fe en unión de los que invocan al Señor con corazón puro (cf. 2 Tm 2, 22), es una llamada a la alegría, esa belleza del rostro que irradia la gloria del Padre (cf. 2 Cor 4, 6): «Siempre, donde están los consagrados, los seminaristas, las religiosas y los religiosos, los jóvenes, hay alegría, siempre hay alegría. Es la alegría de la lozanía, es la alegría de seguir a Cristo; la alegría que nos da el Espíritu Santo, no la alegría del mundo. ¡Hay alegría!», revelaba el Papa Francisco, religioso jesuita, durante un encuentro con novicios y novicias celebrado en julio de 2013.

La renovación de la vida consagrada en nuestra Diócesis es clave para el futuro vocacional. Siempre, religiosas y religiosos, son voluntarios 24 horas en la Iglesia y en la sociedad. Los jóvenes son muy sensibles a la presencia de personas consagradas de todas las edades, pero también muy mayores, siempre implicadas en tareas sociales y pastorales. En nuestra Diócesis es muy evidente el testimonio generoso de la vida consagrada. Nuestras orantes ‘especializadas’ en pedir por las vocaciones son las comunidades contemplativas de la Diócesis, así que se lo agradecemos con especial cariño.

En la Vigilia Vocacional del día del Seminario, el 7 de diciembre de 2023, yo hacía el siguiente llamamiento: “En la Víspera de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, a ti joven, como Obispo de Vitoria, te digo: te necesito para presidir y cuidar nuestra comunidades cristianas. Te necesito para administrar los sacramentos de la salvación. Te necesito para educar a nuestros niños y para acompañar a nuestros jóvenes. Te necesito para animar y sostener a nuestras familias y a nuestros mayores. Te necesito para ayudar a la gente más vulnerable y frágil. Te necesito para rejuvenecer el presbiterio. Te necesito para tender puentes en esta sociedad nuestra fragmentada y convulsa. Te lo digo en el nombre del Señor, porque es el Señor el que verdaderamente te necesita. La Diócesis de Vitoria te necesita con extrema urgencia. En la corresponsabilidad bautismal que nos une, el ministerio sacerdotal aparece, hoy más que nunca desde sus raíces evangélicas de servicio, como una necesidad vital en las comunidades.

Tú sabrás si estas palabras son para ti, pero si te llegan, que sepas que el Señor te quiere y te está llamando para alguna misión. Los seminaristas de nuestra Diócesis son una prueba del deseo del Señor. Te hago la propuesta con enorme esperanza porque lo que más pesa en mí no es el mucho trabajo pastoral, sino la inmensa alegría de ser pastor, una vocación que llena toda una vida entregada al Señor y a los hermanos. No te comunico una carga sino una buena noticia y una gran suerte que me gustaría compartir. ¡Cuenta conmigo y con todo el presbiterio! No hay crisis de vocación, hay crisis de escucha y de respuesta, no de llamada. Que tu sí hoy prolongue el de María en la Iglesia de Vitoria”.

6. INICIATIVAS EN LA LABOR VOCACIONAL

Presentaría solo un manojo de buenos deseos y de sentimientos si no ofreciera un cauce de trabajo vocacional en la Diócesis. Algunas iniciativas están arraigadas, otras necesitan un empujón y otras esperan tu creatividad e implicación para que existan no solo en la mente del Señor. ¡Ánimo! Aupa!

¡Vamos a orientar toda nuestra Diócesis de Vitoria en clave vocacional!

Marcha Vocacional a Estíbaliz. Todos los primeros sábados de mes a las 08:30h caminando desde la Virgen Blanca a la Virgen de Estíbaliz. Concluimos en el Santuario con la Eucaristía a las 12:00h y algunos también con el Rosario por todas las vocaciones, en procesión con la Virgen de Estíbaliz. Es un formato muy bueno para sensibilizar grupos de catequesis, parroquias, colegios, amigos y otros colectivos. Se organiza el regreso en autobús o taxis concertados.

Las tardes de los jueves en el Seminario. Eucaristía a las 19:30h en la Capilla Pública para pedir vocaciones sacerdotales para Vitoria. A continuación adoración y vísperas. Sacerdotes y seminaristas tienen tertulias vocacionales después de la cena de los jueves.

Cenas con los seminaristas. La experiencia de otros seminarios, como el de Pamplona, pronto verá la luz en nuestra Diócesis. Muchas familias navarras, con hijos pequeños y jóvenes, se ofrecieron a invitar a seminaristas para cenar en sus casas, de modo que la experiencia vocacional pudiera enriquecer su hogar.

Gazte Meza. Presidida por el Obispo todos los domingos a la 19:30h en la Parroquia de San Miguel, Santuario de la Virgen Blanca. Desde esta Pascua también tiene un carácter vocacional.

Los Viernes en Los Ángeles. Todos los cuartos viernes de mes desde las 19:30h en la parroquia de Nuestra Señora de Los Ángeles, organizado por Gazteok y acogidos por la comunidad Peregrina de la Eucaristía, numerosos jóvenes se mezclan con seminaristas y realizan distintas dinámicas, juegos, cineforum, etc, siempre con un rato de oración y adoración.

Centinelas de la mañana. Grupos de Oración para rezar por todas las vocaciones con la periodicidad que se acuerde en parroquias, capillas, santuarios y comunidades. Cualquiera puede tomar la iniciativa y los Pastores facilitarán lugares, horarios y acompañamiento. Nadie por razones de edad o de salud queda excluido. Para muchas personas, que sienten a fuego las necesidades de la Iglesia, éste puede ser su momento, su aportación e incluso el sentido de su vida cristiana. Un sacerdote de la Diócesis, responsable del Equipo de Pastoral Vocacional, Javier La Rosa, estará disponible para aconsejar, coordinar, acompañar o facilitar materiales. Mas información en la Parroquia de San Joaquín y Santa Ana en Salburua, escribiendo a pastoralvocacional@diocesisvitoria.org o llamando al 670 838 226.

Actividades específicamente vocacionales de las delegaciones de familia, jóvenes, mayores, catequesis y salud.

Coordinación de Iniciativas de discernimiento vocacional impulsadas por el Secretariado de Pastoral Vocacional.

Jornadas y Ferias Vocacionales.

Encuentro de Monaguillos.

Voluntariados, Campos de Trabajo y Colaboración con Misiones Diocesanas, que irán anunciándose en la web de la Diócesis. Cuando salimos de nosotros mismos en favor de quien lo necesita, es cuando estamos más receptivos a lo que Dios quiere de nosotros. Es un gran campo vocacional entre nuestros jóvenes.

Ayudas para rezar por las vocaciones, que acompañan esta Carta para las Eucaristías, para otras celebraciones y para Centinelas de la mañana.

Retiros, Ejercicios Espirituales y Encuentros vocacionales, que se irán anunciando periódicamente.

Facultad de Teología de la Diócesis de Vitoria. El momento que está viviendo la Facultad es muy bueno y de gran impacto vocacional. La maduración en la vocación exige formación teológica siempre. Como hay un número muy elevado de seminaristas jóvenes, y el ambiente es juvenil y atractivo, algunas comunidades de vida consagrada han hecho opción por Vitoria: pasionistas, carmelitas, peregrinos de la Eucaristía, etc. Entre sus alumnos también hay un grupo significativo de laicos y para el futuro de la Facultad es importante la presencia de laicos con vocación teológica que sean futuros profesores del Claustro académico.

Escuela de Teología y Pastoral de la Diócesis de Vitoria. Cuatro módulos de formación teológica básica y otros cuatro de profundización también pueden ser el lugar privilegiado de cultivo para el discernimiento vocacional y para el acompañamiento personalizado.

Sacramento de la Reconciliación, media hora antes de la Eucaristía en casi todas nuestras parroquias. Este encuentro sacramental liberador ha sido y es lugar de escucha vocacional.

Tiempo para la dirección y el acompañamiento espiritual, son medios comúnmente admitidos como esenciales para el cultivo vocacional y se cuidan con especial mimo en la Gazte Meza y en Las tardes de los jueves en el Seminario. Nuestros jóvenes necesitan el acompañamiento de cristianos maduros –laicos, religiosos o sacerdotes– para su discernimiento vocacional.

Sacramento de la Eucaristía. Es el corazón de la vida cristiana y del discernimiento vocacional. En Desiderio Desideravi 6, así lo expresaba el Papa Francisco: “Antes de nuestra respuesta a su invitación –mucho antes– está su deseo de nosotros: puede que ni siquiera seamos conscientes de ello, pero cada vez que vamos a Misa, el motivo principal es porque nos atrae el deseo que Él tiene de nosotros.” El asombro por el deseo que Dios tiene de nosotros es el motor vocacional.

“La Eucaristía dominical es indispensable para la vida cristiana. Algunos mártires de la Iglesia africana de los primeros siglos, los mártires de Abitinia, nos han dejado un hermoso testimonio al respecto. Ante la propuesta de salvar sus vidas a cambio de renunciar a celebrar la Eucaristía, respondieron que no podían vivir sin celebrar el día del Señor. Es ahí donde se nutre y crece nuestra fe”. Papa León XIV el 12 de abril de 2026. Sin la Eucaristía no hay vocaciones, ni vida cristiana, ni futuro.

7. SECRETARIADO DE PASTORAL VOCACIONAL

Para alentar estas iniciativas he nombrado un Equipo de Pastoral Vocacional –Secretariado–, formado por un sacerdote, Javier La Rosa, un matrimonio, Ane y Nico, y una religiosa, hermana Begoña Zarco, que serán alma del trabajo vocacional. Para tener más información puedes dirigirte a ellos en la Parroquia de San Joaquín y Santa Ana, en calle Viena 4, en  el barrio de Salburua, llamando o por WhatsApp al 670 838 226 o por email escribiendo a pastoralvocacional@diocesisvitoria.org.

Pedimos la bendición del Señor para la renovación vocacional de nuestras comunidades y para su despliegue en favor de las personas más vulnerables y más necesitadas de sentido.

Agur besarkada bat! Con mi afecto y mi disponibilidad, mi bendición

 

+Juan Carlos Elizalde
Obispo de Vitoria

Vitoria-Gasteiz, a 15 de abril de 2026,
miércoles de la segunda Semana de Pascua.

Descárgate aquí en PDF.

© 2025 Diócesis de Vitoria / Gasteizko Elizbarrutia