Evangelio del día: «El buen Pastor da la vida por las ovejas». Jn10,11-16

Una preciosa visión de la peregrinación a Lourdes

A continuación, compartimos esta carta escrita por un preso del Centro Penitenciario Araba en la que narra su experiencia tras la última peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes con la Hospitalidad de Vitoria el pasado mes de septiembre de 2022. Sin duda, llena de contenido, preciosa en su mensaje y fuerte en la capacidad de contagiar lo que se vive en estos días junto a la gruta de las apariciones.

¡Feliz lectura!

¡Qué puedo decir de una experiencia tan increíble como la de vivir en comunidad, un viaje tan especial como la 'Peregrinación a Nuestra Señora de Lourdes'!

La generosidad de la Hospitalidad de Lourdes de Vitoria-Gasteiz, voluntarias y voluntarios todos ellos con un gran corazón, hicieron que los pasados días del 22 al 25 de septiembre nos integráramos perfectamente, y eso ya es de por sí una experiencia. El viaje en autobús que recuerda a mis años más jóvenes, en los que nos juntábamos en el pueblo para ir en comunidad a disfrutar de diferentes actividades, es algo siempre muy especial.

Hablo en nombre de los tres presos de Zaballa:

Llegamos al autobús con la incertidumbre respecto a qué nos íbamos a encontrar, y nos encontramos con gente amable, campechana y con una agradable sonrisa para los “muchachos de Asier”. A mí me tocó viajar en compañía de Nieves una mujer muy cercana que enseguida me dio conversación y se abrió en contarme lo especial de su viaje a Lourdes y su vida, para que así yo pudiese abrirme y contarle un poquito la mía. Un encanto de mujer que me hizo pasar un viaje ameno y relajado a la par que breve y entretenido.

Ya en la parada en la estación de servicio de Francia, se acercaron varios voluntarios a saludarnos y a ofrecernos comida y bebida, que no necesitábamos en esos momentos gracias a los deliciosos bocadillos de tortilla con jamón que tan generosamente nos habían preparado otros voluntarios.

Una vez en Lourdes todo fue sencillo, nos dejamos en las manos de Dios y –como todos sabemos– Él lo hizo todo fácil. El trabajo de voluntariado fue maravilloso y lleno de sonrisas, de encuentros sociales especiales con enfermos, de momentos de reflexión y espiritualidad con la Virgen, nos reímos, contamos nuestras experiencias en prisión, rezamos a la Virgen y realizamos una labor social muy enriquecedora.

¡Quién habla de madrugar, duro trabajo, correr de aquí para allí…! Eso sólo es una realidad mal entendida y vivida. La verdad es que no cuesta nada levantarse en un lugar tan especial como Lourdes, desayunar a tope y llegar con buena cara y una sonrisa a ayudar a unos compañeros tan especiales como Carlos y Luis Alberto, nuestros enfermos más entrañables y graciosos. Experiencia maravillosa de ver sus caras, las bromas de Carlos, la sonrisa de Luis Alberto, cómo olvidarlo… Sólo pienso en repetir en futuras ocasiones…

Otra realidad es que, incluso las ceremonias tan agolpadas en el breve día, quedan mitigadas en ese encuentro en comunidad lleno de alegrías, buenas caras, ayudas de unos a otros y con el gran marco de vivirlo en el recinto sagrado de Lourdes. La espiritualidad se respira por los cuatro puntos cardinales. Para agradecer todavía más a Dios, tuvimos unos días espectaculares, ya que sólo nos llovió 2 ratos en dos de las ceremonias. Vamos algo que para la localidad de Lourdes casi podemos citarlo de milagro. Lo normal es que llueva tres cuartas partes del tiempo y Dios ha querido que este viaje sea especial.

Las palabras que nos trasmitían las mujeres mayores al trasladarlas en los carros especiales de Lourdes, eran maravillosas, porque se les intuía en sus rostros el agradecimiento hacia nosotros, la devoción a la Virgen y el sentirse especiales por unos días en los que todos nos desvivíamos por cuidarlas con palabras amables.

Gracias a todas y todos los voluntarios de la Hospitalidad de Lourdes, porque la experiencia que los presos de Zaballa hemos tenido ha sido única e inmejorable y porque así nos lo habéis hecho vivir. 

Gracias a vuestra acogida: Mª Jesús, Pili, Arantxa, Isabel, Miren, Asier, Fernando, Patxi, Carlos, Ángel, Edu, Modesto, Enrique… y muchos más!!

¡Qué podemos decir a los sacerdotes!:

Gracias a los sacerdotes de Vitoria-Gasteiz, Juan Carlos, Juanma, Txetxu, Rubén y al Obispo Juan Carlos, porque vuestras ceremonias personalmente nos han llegado al corazón y nos han hecho crecer en espiritualidad y cercanía al Señor. El trato humano y agradable con toda la comunidad también ha hecho que seamos todos más cercanos a vosotros y sintamos de cerca el carácter de Jesús. Que sigáis tan cercanos y humanos como en Lourdes, para que vuestras parroquias sean comunidades que formen verdadera iglesia de Jesucristo.

Gracias de todo corazón, “los muchachos de Zaballa”: Eneko, Iñaki y Javi.

Un fuerte abrazo y hasta siempre.

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