Celebra el Cántico de las Criaturas con las clarisas de Salvatierra
Toda la Iglesia se encuentra celebrando el VIII Centenario del 'Cántico de las Criaturas', conocida oración ligada a la obra de creación del Señor y escrita en el año 1225 por San Francisco de Asís, cuando ya estaba casi completamente ciego.
Para conmemorar los 800 años de la composición de esta obra la Familia Franciscana quiere dar a conocer más aún este legado espiritual, literario y ecológico del Cántico, considerado uno de los textos más antiguos de la literatura italiana y un pilar de la espiritualidad franciscana en particular y cristiana en general.
De esta manera, Francisco nos sigue animando a vivir asombrados, en comunión con Jesucristo, hasta ser transformados, cada uno de nosotros, en alabanza al Padre y canto armonioso que acompañe a nuestros hermanos, alentando sus pasos y elevando la mirada.
Además, la Comisión Diocesana de Ecología Integral también nos invita a participar en este encuentro en el que se clausura oficialmente el Tiempo de la Creación con lo organizado en este convento franciscano de Agurain el viernes 3 desde las 18:45h
Cántico de las Criaturas
Altísimo y omnipotente buen Señor,
tuyas son las alabanzas,
la gloria y el honor y toda bendición.
A ti solo, Altísimo, te convienen
y ningún hombre es digno de nombrarte.
Alabado seas, mi Señor,
en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.
Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.
Alabado seas, mi Señor,
por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.
Alabado seas, mi Señor,
por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.
Alabado seas, mi Señor,
por aquellos que perdonan por tu amor,
y sufren enfermedad y tribulación;
bienaventurados los que las sufran en paz,
porque de ti, Altísimo, coronados serán.
Alabado seas, mi Señor,
por nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
Ay de aquellos que mueran
en pecado mortal.
Bienaventurados a los que encontrará
en tu santísima voluntad
porque la muerte segunda no les hará mal.
Alaben y bendigan a mi Señor
y denle gracias y sírvanle con gran humildad.

