Evangelio del día: «Vosotros sois la luz del mundo». Mt5,13-16

«Educar si es, lo es en Comunidad»

  • Reflexión crítica sobre la Enseñanza Religiosa Escolar en la Escuela pública
  • Tribuna de opinión firmada por Abetto Oribe Aginako, profesor de Educación Religiosa Escolar (ERE) en la Escuela pública.
  • Las "cartas" publicadas responden única y exclusivamente al punto de vista de su autor. La Diócesis de Vitoria no se responsabiliza de las opiniones aquí expresadas.

La parábola de Jesús de Nazaret, que reveló Él mismo a sus discípulos, es determinante, en mi opinión, a la hora de resituar la "Enseñanza Religiosa", tanto en el ámbito familiar, el diocesano, como el escolar incluyendo, también, el de la Escuela pública.

¡Ésta es la pregunta definitiva a responder, personal y diocesanamente!

¿Qué nos dice, aquí y ahora, Jesucristo sobre la "Enseñanza Religiosa Escolar" (ERE, y en nuestra opción: "Religión y Moral Católica")?

En primer lugar, os convido a hacer lo propio que hicieron sus oyentes primigenios, los apóstoles: "parar a escucharle juntos", para después "descubrir su significado en comunidad".

A. Es 'El Sembrador' quien realiza el acto por medio de sus semillas. No obvia porción de tierra alguna ya que todas merecen ser sembradas. ¿Hay alguien entre nosotros que se atreva decirLe "que no merece la pena" o "que se equivoca" o, sencillamente, "que no tiene ni idea"?

B. Es obvio que casi todos nosotros deseamos cosechar en tierra fértil, con fruto desigual, pero siempre con fruto. Somos humanos, pero 'El Sembrador' lo hizo en estas mismas:

1. En la tierra orillada al camino

Puede ser la realidad escolar que lleva décadas sufriendo la imposición de unos pocos ciudadanos que gozan del poder de unas organizaciones que cuentan con la aquiescencia de las administraciones públicas, estatales y autonómicas.

Sufre porque la "libertad de elección en igualdad de condiciones" no es la misma para la opción ERE.

Con el consejero J.A. Campos Granados (VIII legislatura, 2005/09) se dio el récord de despropósitos al legislar autonómicamente que el alumnado de 1° de Bachillerato se fuera a casa a comer y descansar, mientras que el que optaba por la ERE proseguía al final de la jornada lectiva.

2. En la tierra cubierta de piedras

Puede ser la realidad escolar donde de forma ufana e ilusionante se quiere apostar por la ERE, pero se topa de bruces con el poder magnánimo de unas determinadas fuerzas sindicales y de partidos políticos que les hacen comulgar con piedras de molino.

Se atreven hasta intentar convencerles con el argumento de que "es mucho mejor en casa o en cada iglesia –mezquita o sinagoga– y si no, post-escolarmente".

El actual consejero, Jokin Bildarratz Sorron, ha instaurado la alternativa a la ERE, bajo el nombre de "Proyectos dedicados a la Comunidad", sin validez académica alguna en el historial escolar del educando y a dar obligatoriamente por el tutor. Para más inri, lo está realizando al estilo "Tontxu"; es decir, sin que esté todavía publicado en el BOPV, para que por la "vía de los hechos consumados" no se le pueda poner delante de los tribunales de justicia por supuesta discriminación y por incumplir y no hacer cumplir la legislación vigente en todos sus niveles (mundial, europea, constitucional y de acuerdo internacional: "Ciudad del Vaticano y Reino de España").

3. En la tierra llena de zarzas y cardos

Puede ser la realidad escolar llena de vida y sabía joven (centros de construcción reciente y/o con mayoría docente de edad más joven) donde a la ERE se le arrincona en aras de la búsqueda de la "piedra filosofal de la educación". Se le cataloga como una reliquia del pasado nacional-católico de claro signo antievangélico por su cabezonería por querer mantener unos privilegios injustos.

Es cierto que es muy fácil quedar hechizado por el suculento fruto de la zarza o por los colores espectaculares del cardo. La cobertura de la uniformidad común a todos que se estila no va más allá de una falacia que confunde "hacer el bien común" con "el bien hacer común". La mayoría jamás será garantía del éxito escolar cuando obvia la libertad, la justicia y la verdad, porque la máscara termina diluyéndose para quedar la "única escuela posible", justamente, aquella que quiere imponerse a todos por igual.

Debiéramos de retratarnos (familias, docentes y educadores, alumnado, agentes pastorales, párrocos...) no por nuestros dichos, sino por nuestros actos cuando a la ERE en sus 4 confesiones o en 1° de Bachillerato se quiere hacerla desaparecer o cuando en unos cuantos Centros escolares públicos no se deja optar y/o se le pone trabas.

4. En la tierra fértil

Puede ser la realidad escolar que todos anhelamos, aunque estemos desorientados por la diferencia tan acusada respecto al resultado diferenciado de su productividad final (100% o 60% o 30%).

Cada familia, grupo de referencia de fe, colegio público, concertado o privado, parroquia, unidad pastoral, arciprestazgo, entre otros, debería hacer su reflexión crítica para reconocer cómo abona, riega, cava y cuida su tierra mientras la espiga crece, madura y da fruto.

En segundo lugar, en mi entender, no es tiempo de disputas internas en el ámbito diocesano, ni "debemos perder el valioso tiempo" cuando la nueva Ley General de Educación (Lomloe) ya está vigente este primer curso de dos. Y, además, cuando gozamos del currículo de ERE diseñado eclesialmente por la CEE a la altura de Europa y del siglo XXI (BOE, 24-VII-2022).

¿Para qué criticar las "aves" que comen las semillas orilladas, o al "sol" que agosta las adelantadas semillas enraizadas o a las "zarzas y cardos" que ahogan su correcto crecimiento?

Es tiempo de atender, de una vez por todas, las razones que el mismo Jesucristo da a sus discípulos (maligno, pruebas y persecuciones, amor posesivo hacia las riquezas) para poder reconocer en comunidad cómo "atender el mensaje" de siembra, cuidado y recolección de la Buena Nueva. Y, en este caso, referido a la ERE y, por ende, también en la Escuela pública.

En definitiva, éstas pueden ser las preguntas a contestar diocesanamente "con hechos":

  1. ¿Estamos dispuestos a oír y aceptar Su mensaje?
  2. ¿Estamos dispuestos a dar nuestro 100% para que, coordinadamente, en las cuatro porciones de tierra escolar se siembre el máximo posible y bajo las mismas posibilidades?
  3. ¿Estamos dispuestos a potenciar la ERE, de acorde a la legislación vigente, frente al "espejismo" de la "Enseñanza Cultural de la Religión"?

Educar es posible, cuando el agente es la comunidad, pienso, ya que es su única garantía de hacerla realidad. ¡Hagámoslo, pues, también en la Escuela pública!

Eskerrik asko denoi bihotz bihotzez, baita ELIZA GARA topagune-egileei ere eta, noski baietz, Gora JESUKRISTO!!!

 

 

Abetto Oribe Aginako es profesor de Educación Religiosa Escolar en la Escuela pública y miembro de la Asociación Cultural Garenok.


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