Vive el Año Jubilar de San Francisco de Asís en estos 5 templos jubilares
- Las iglesias de las Clarisas de Vitoria y de Salvatierra, junto con la parroquia de Santa María de los Ángeles, el Santuario de Estíbaliz y la iglesia de las franciscanas de Cucho serán templos jubilares franciscanos
El año 2026 está marcado por la profunda huella que San Francisco de Asís dejó a la Iglesia Universal y a todo el mundo con su mensaje de paz, fraternidad y perdón. Y es que la Santa Sede, con motivo de los 800 años de la partida de este reconocido santo a la Casa del Padre, concedió un Año Jubilar Universal para vivirlo como un tiempo extraordinario de gracia, conversión, oración y cuidado de la Creación, todo enfocado a profundizar más en la vida y obra de San Francisco de Asís.
En nuestra Diócesis hay una larga y profunda huella franciscana, especialmente a través de las hermanas clarisas, y renovada presencia también con la comunidad peregrina de la Eucaristía, quienes tienen por principal patrón a San Francisco de Asís. Por ello, en este año franciscano, nuestra Iglesia local, a través del Obispo, ha decretado cinco templos jubilares para este jubileo especial.
La iglesia de las Clarisas de Vitoria-Gasteiz, en la Plaza del General Loma, la parroquia de Santa María de los Ángeles, en la calle Bastiturri, la iglesia de las Clarisas de Salvatierra-Agurain, la iglesia de las franciscanas de Cucho, en Treviño, y el Santuario de Nuestra Señora de Estíbaliz serán lugar de especial peregrinación ya que todos estos templos son presencia viva de la espiritualidad de Francisco y Clara en nuestros días y en nuestra sociedad.
Y es que desde este pasado domingo, 26 de abril, el Santuario de Nuestra Señora de Estíbaliz, patrona de Álava, fue el lugar escogido para la solemne apertura del Año Jubilar dedicado a San Francisco de Asís. Tras una emotiva y multitudinaria celebración presidida por nuestro Obispo, D. Juan Carlos Elizalde, dio comienzo oficial al Año Jubilar de San Francisco de Asís en nuestra Diócesis de Vitoria. También se abrió este jubileo en la iglesia de San Antonio, convento de las hermanas clarisas de Vitoria, el pasado 3 de mayo presidido igualmente por el prelado.
Con ello se quiere invitar a todos los creyentes en Cristo a renovar su fe, profundizar en la conversión personal y experimentar la misericordia de Dios a través de la indulgencia plenaria, según las disposiciones de la Iglesia.
Condiciones para recibir la Indulgencia, para uno mismo o para difuntos:
- Confesión sacramental para estar en gracia de Dios (en los ocho días anteriores o posteriores);
- Participación en la Misa y en la Comunión Eucarística;
- Visitar en forma de peregrinación los templos jubilares franciscanos o lugar de culto dedicado a San Francisco donde uno renueva su profesión de fe, a través de la recitación del Credo, para reafirmar su identidad cristiana;
- El rezo del Padre Nuestro, para reafirmar la dignidad de hijos de Dios, recibida en el Bautismo;
- Orar por las intenciones del Santo Padre, el Papa León XIV, para reafirmar la pertenencia a la Iglesia, cuyo fundamento y centro visible de unidad es el Romano Pontífice.
Así, en este contexto, Estíbaliz, Cucho, Salvatierra y las iglesias de Santa María de los Ángeles y de San Antonio en Vitoria se convertirán en un lugar de peregrinación y encuentro, donde la oración, la reconciliación, la celebración y la fraternidad adquieren un protagonismo especial.
La figura de San Francisco de Asís, uno de los santos más universales y queridos de la historia de la Iglesia, cobra en este Año Jubilar una gran relevancia. Su vida, marcada por la pobreza evangélica, el amor a la creación y la fraternidad con todos, sigue siendo hoy un faro de inspiración en un mundo necesitado de paz, humildad y cuidado de los más vulnerables. Francisco supo escuchar la llamada de Dios en lo cotidiano y responder con radicalidad, despojándose de todo para vivir el Evangelio con autenticidad.
Este Año Jubilar que en nuestra Diócesis ha arrancado en Estíbaliz pretende precisamente eso: invitar a redescubrir la esencia del mensaje cristiano a través del ejemplo de San Francisco, promoviendo una Iglesia más cercana, más sencilla, más misionera y más comprometida con la realidad de nuestro tiempo.


