El Señor ha llamado a sor Corazón de María, fundadora clarisa en Ecuador

El pasado sábado, 21 de junio y víspera de la fiesta del Corpus Christi, entregaba el alma en Ecuador sor Corazón de María, una de las tres fundadoras de la comunidad de clarisas de la ciudad de Montalvo, hija de la comunidad franciscana de Salvatierra, tras una vida dedicada al Señor y a los hermanos.

El 9 de julio de 1997, sor Sagrario, sor María Jesús y sor Corazón de María viajaban desde Álava hasta la provincia ecuatoriana de Los Ríos para fundar una nueva comunidad clarisa en la ciudad de Montalvo. Respondían así a la petición del entonces Obispo de Los Ríos, Mons. Jesús Martínez de Ezquerecocha, de establecer una comunidad de vida contemplativa. Tras esas 3 primeras monjas, hoy son ya 26 las religiosas, la mayoría jóvenes ecuatorianas, que nutren esta familia de raíz alavesa y con un definido carisma franciscano-clariano. En la actualidad viven en el monasterio de Nuestra Señora de la Eucaristía, construido para esta nueva comunidad, donde fallecía una de sus fundadoras, de nombre civil Julia Pastor Val, a los 89 años de edad, natural de Prádanos de Ojeda, pueblo de Palencia, y residente en Agurain desde hacía más de 40 años y después 28 más es este país latinoamericano.

Estas religiosas han estando acompañadas por estas tres monjas clarisas de la comunidad alavesa que fundaron este nuevo convento hace más de un cuarto de siglo manteniendo además un vínculo y una comunicación muy directa y fluida con su comunidad de origen en Salvatierra, de quien reciben apoyo para todos sus proyectos. En mayo de 2023 esta comunidad tomó la madurez suficiente para constituirse como una comunidad autónoma ‘independizándose’ así de la casa madre de Agurain, aunque el vínculo sigue siendo muy estrecho.

La reconocida mundialmente comunidad de religiosas clarisas fue fundada en Asís, Italia, por Santa Clara en el siglo XIII, siguiendo el estilo de San Francisco de Asís, por lo que el carisma franciscano y de Clara es el mismo, basado en la pobreza, la obediencia y el servicio a los más pobres, todo bajo la adoración y contemplación de Cristo vivo en la Eucaristía.

Rogamos una oración por su alma.

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