Evangelio del día: «Lo condenarán a muerte». Mt20,17-28

El Señor ha llamado a Merche Viguri

El martes 21 de noviembre de 2023 fallecía a los 75 años de edad Merche Viguri, mujer conocida en muchos sectores de la sociedad alavesa, especialmente en ámbitos de Iglesia y en los ligados a la acción social y caritativa.

María Mercedes Viguri nació en 1948 en Vitoria y desde joven estuvo vinculada a la actividad de la Iglesia alavesa a través de varias de sus parroquias y especialmente en la Catedral nueva en el grupo de Mujeres de Acción Católica. Estudió una FP para especializarse como delineante. En 1992, movida por la necesidad de contribuir a la lucha contra la pobreza y el hambre en el mundo y bajo unas convicciones cristianas muy profundas, ingresó como voluntaria en la ONG Manos Unidas.

Durante 31 años dedicó su vida a esta labor social de la Iglesia en favor de los más necesitados del planeta. En el año 2000 fue elegida presidenta de esta entidad, cargo que ocuparía hasta 2007. Desde esa fecha y hasta la actualidad siguió vinculada a la dirección ostentando la vicepresidencia, servicio que mantuvo hasta la actualidad de una manera abnegada.

Sus actuales compañeras y compañeros voluntarios de esta ONG la recuerdan como una mujer muy buena y cercana, con mucho criterio y personalidad a la hora de promover los proyectos de Manos Unidas en las zonas más olvidadas del planeta, especialmente en su etapa al frente de la ONG. Destacan quienes la conocen más de cerca su actitud luchadora en el trabajo y su optimismo vital. “Una mujer íntegra”, coinciden.

Al conocer la noticia, el Obispo de Vitoria, D. Juan Carlos Elizalde, –quien asiste en Madrid a la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española– ha telefoneado a sus hijos y a su marido para mostrarles su cercanía y oración por el descanso en Cristo de Merche, colaboradora infatigable de Manos Unidas Vitoria, muchos años en función de presidenta y vicepresidenta.

Su funeral se celebró el jueves 23 a las 19:00h en la iglesia del Carmen, en la calle Manuel Iradier. Nos unimos en oración para que el Señor la acoja en esa morada eterna que nos tiene reservada.

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