El Señor ha llamado al sacerdote Jon Urtaran
Con 90 años cumplidos, el Señor llamaba en la madrugada de hoy al sacerdote diocesano Jon Urtaran Murga, quien fue muy conocido en Vitoria especialmente por sus responsabilidades diocesanas en la curia de Vitoria.
Natural de Izarra, nació en el seno de una familia cristiana, ingresando en el Seminario de Vitoria donde realizó los estudios eclesiásticos. Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1958 por el entonces Obispo de Vitoria Mons. Francisco Peralta. Su primer cargo fue como párroco en los pueblos de Santa Coloma, Mendieta, Campijo y capellán de los Maristas de Arceniega.

En 1959 asume ese mismo cargo en Saratxo y Lekamaña donde permaneció 6 años como parte de los responsables parroquiales de estas localidades. En 1967 se incorpora al colegio La Enseñanza de Orduña como profesor de Religión hasta 1972 cuando se traslada a Pamplona para estudiar Derecho en sus vertientes canónica y civil. En 1976 regresa a la capital alavesa y Mons. Peralta lo destina al Tribunal Eclesiástico siendo su Defensor del Vínculo, Fiscal del Tribunal y Notario. Dos años después asume las parroquias de Arkaia y colabora como auxiliar en San Mateo.
En el año 1980, el Obispo José María Larrauri le nombra Secretario General del Obispado de Vitoria, cargo de alta responsabilidad que mantuvo bajo el Obispo Asurmendi hasta el año 2009, cuando se jubiló al llegar a los 75 años de edad. En 2002 este prelado le confió además ser Vicario Episcopal de Curia.
Pese a llegar a esta edad de jubilación, quiso seguir trabajando al servicio de la Iglesia diocesana manteniendo hasta el año 2019, con 84 años, sus encargos como Defensor del Vínculo y Promotor de Justicia de Tribunal Eclesiástico, dados sus amplios conocimientos jurídicos tanto civil como canónico, además de Vicario Episcopal de Curia.
En los últimos 6 años, siguió colaborando en la parroquia de San Mateo, en la Avenida Gasteiz, donde residía, ayudando al equipo parroquial en lo que necesitase. Falleció esta pasada madrugada en el hospital Txagorritxu tras agravarse de manera repentina su estado de salud en los últimos días.
Quienes le trataron, recuerdan de él su servicio entregado a la Diócesis en sus distintas responsabilidades hasta sus últimos días así como a comunidades religiosas y otras entidades a quienes prestaba ayuda en temas canónicos. Era un sacerdote metódico y con gran capacidad de trabajo. Feligreses que le conocieron agradecen también lo detallista y atento que era, además de buen conversador.



