El Señor ha llamado al sacerdote y misionero Martín Areta

Esta mañana el Señor llamaba al sacerdote alavés Martín Areta Armenia a los 69 años de edad. Natural de Salinillas de Buradón, en plena Rioja Alavesa, fue ordenado sacerdote tras superar sus estudios teológicos en 1981 por el entonces Obispo de Vitoria, José María Larrauri.

Su primer destino fue en el barrio de Judimendi como diácono en la iglesia de San Juan para, una vez ordenado presbítero, estar cinco años como capellán de las hermanas Clarisas de Salvatierra y miembro del equipo sacerdotal de Agurain. En 1986 monseñor Larrauri le nombra delegado episcopal pata la zona rural norte de Álava de 1986 a 1990, siendo párroco de Zuazo de Kuartango y 10 pueblos más de la zona. El Obispo de Vitoria también le encargó a finales de la década de los 80 colaborar en Proyecto Hombre –hoy Jeiki– en una época dura para las adicciones.

Hasta 1996 permaneció como parte del equipo sacerdotal de Judimendi y mantuvo su colaboración pastoral en Nanclares de la Oca y Okina. En 1995 marcha a Ecuador como misionero donde permaneció hasta 2011. Y es que siempre sintió una vocación misionera en su interior y su determinación por llevar el Evangelio y la dignidad de toda persona como bandera le llevó al continente americano donde las Misiones Diocesanas llevan casi 80 años de experiencia en este país andino. Su regreso se vio forzado por una enfermedad que le lastró su salud, por lo que se dedicó a ayudar en las parroquias de Treviño y más tarde a hacer lo propio en pueblos de la Llanada Alavesa.

Debido a su estado de salud un tanto delicado, el Obispo Asurmendi le retiró temporalmente las responsabilidades pastorales para poder recuperarse junto a su familia. En 2013, repuesto de este trance, volvió para colaborar en tareas diocesanas primero en Llodio y luego, en 2016, en Salvatierra.

Finalmente fallecía ayer, tras una vida entregada a la Diócesis, especialmente en la zona rural, y a las misiones, donde se volcó con los más vulnerables, especialmente en la ciudad de Quevedo, donde colaboró con un proyecto jesuita de construcción de casas para familias sin recursos llamado ‘Hogar de Cristo’ y que eran hechas de madera y caña. Allí permaneció 13 años y luego, los tres últimos en Vinces, otra ciudad ecuatoriana, colaborando con sacerdotes en tareas sociales y pastorales.

Quienes le conocen, especialmente amigos misioneros y sacerdotes de Vitoria, le describen como un “cura sencillo y desprendido de todo". Hombre “muy cercano a los pobres” y “profundamente entregado a la causa misionera de la Iglesia”. También destacó por ser un “amante del Evangelio y de Jesús, lo que le movió a involucrarse con los últimos”.

Su funeral se celebrará este viernes, 19 de diciembre, a las 18:00h en la Capilla de Cristo Rey en el Seminario de Vitoria y estará presidido por el Sr. Obispo, Mons. Juan Carlos Elizalde.

Rogamos una oración por su alma para que descanse por siempre en el Señor.

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