Evangelio del día: «Jesús cura a dos ciegos que creen en él». Mt9,27-31

Entrevista a los sacerdotes de San Miguel en las fiestas de Vitoria

La iglesia de San Miguel se convierte durante los días de las fiestas de Vitoria, más si cabe, en el corazón de la ciudad, que honra a su patrona, la Virgen Blanca. Juan Carlos Aguillo, párroco de esta iglesia, junto con el sacerdote Juan Manuel Ochoa de Aspuru, viven estos intensos días de servicio y de celebración con sencillez y con “cierta tranquilidad”. Juan Carlos tiene 73años, fue párroco de San Miguel durante 15 años, entre 1990 y 2004. El pasado 29 de agosto de 2017, volvió como párroco a esta iglesia. Juan Manuel tiene 50 años y está viviendo por primera vez unas fiestas de Vitoria como sacerdote en San Miguel.

¿Cómo han transcurrido estos días?
Juan Carlos: Diría que muy bien, son de más sujeción. Hay que estar pendiente de compaginar el descanso del mediodía. A la noche se alarga, el día 5, estuvimos hasta las diez de la noche y el resto hasta las 9. Pero la afluencia de gente es continua, en grupos grandes, familias, individuales...
Juan Manuel: Son días muy intensos, sobre todo el primer día: con la Aurora, la Misa Pontifical, las misas, la gente que entra…. Es un continuo trasiego de gente. Y luego hay celebraciones en tono a la Virgen: Celedones de Oro, veteranos, alguna cuadrilla de Blusas, este año por primer vez los enfermos con la Hospitalidad de Lourdes… Dentro de lo que cabe lo he vivido con cierta tranquilidad.

Juan Carlos, desde tu experiencia en tu anterior etapa como párroco a este año, ¿has notado diferencias?
J. C. : Veo bastante diferencia. Pero hay que distinguir dos tipos de personas: los “paisanos” y los turistas. Los turistas dejan anécdotas muy divertidas. Pero ayer mismo una feligresa me decía: “Hoy tenía necesidad de entrar a la Capilla. ¡Y cuidado que paso por aquí muchas veces!... pero hoy tenía necesidad…” La visita a la Virgen Blanca en la Capilla, aunque se haya participado en el Rosario de la Aurora, o en el de los Faroles… el estar allí, más o menos tiempo, es una necesidad para mucha gente. Y estamos al cuidado de esto, de manera sencilla.

¿Cuál ha sido para vosotros el momento más especial de estos días?
J.C.: Para mí el momento más especial el día de los Txikis. En mi etapa primera en San Miguel viví el auge del Celedón Txiki, así que la ofrenda de los niños y niñas a la Virgen Blanca en la capilla, fue el momento más entrañable. Estaba más tranquilo, como “un niño más”, como alguien me dijo. Fue un momento sencillo y breve… ese círculo de niños y niñas pequeños, sus padres y madres, los abuelos y abuelas, ¡un encanto! Pero siempre hay momentos puntuales y sencillos que son especiales. La cuadrilla Belakiak pidió una eucaristía en la mañana del 6 y fue una misa muy participada, con mucha profundidad y sensibilidad.
J.M.: Para mí lo más entrañables no son los actos, sino las personas que vienen con cariño y de manera sencilla a visitar a la Virgen Blanca, con su pequeña oración, o una flor. A mí eso me parece muy destacable.

Los dos sois vitorianos, y seguro que tenéis recuerdos de vuestra infancia de las fiestas de Vitoria
J.C.: Yo recuerdo de las fiestas la Procesión de los Faroles, cuando desde el Prado veníamos “a Vitoria” a verla. Y del farol de la Catedral Nueva, que se decía entonces “mira, esto es lo que iba a ser y nunca será”
J.M: Yo , además de la Procesión de los Faroles , la ofrenda floral. De hecho tengo una foto con mi hermano, de niños, con la ofrenda floral en la hornacina

¿Nos acordamos de nuestra Patrona a lo largo del año?
J.M: La Virgen Blanca está aquí y se puede visitar todo el año. A mí me sorprende la de gente que viene a hacer la visita, también durante el año. Ciertamente no como en fiestas, lógicamente, pero se puede decir que sí.
J.C: A mí me sorprende también en el mes de mayo, en el que niños y niñas realizan sus visitas a la Virgen Blanca.

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