Evangelio del día: «Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros». Lc11,15-26

Evangelio comentado 18 marzo

Lee la Palabra de Dios y tómate un tiempo para meditarla. ¡Feliz lectura!

EVANGELIO

Lectura del Santo Evangelio según san Mateo 5, 17-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.

Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Comentario por Jesús Santamaría

Hay preceptos, hay normas, hay disposiciones que nos damos y que hay que cumplir. Lo estamos viendo y haciendo estos días.

Todos/todas  estamos conectados, interrelacionados. Lo mío afecta al otro. Lo de los otros me afecta a mí. Todos nos necesitamos y necesitamos entendernos.

Jesús, como buen judío, también conocía y aceptaba las leyes y tradiciones de su pueblo. Pero veía que muchas veces esas leyes no estaban en coherencia ni con la dignidad de las personas ni con el sentir de Dios.

Por eso, aquel día sorprendió a sus discípulos diciendo: “…no he venido a abolir sino a dar plenitud

Jesús no busca la cantidad sino la radicalidad. El no quedarse en el envoltorio y en la apariencia falsa. No es cuestión de añadidos sino de descubrimiento. La plenitud es el aire, el espíritu, el sentido, el fondo: lo que realmente importa.

Y lo que importa es el servicio, la compasión, la justicia y la dignidad de las personas. Esto es lo que plenifica la ley-norma y le añade un fondo de respeto y de sentido.

Las palabras definen la ley-la tradición-la norma pero éstas tienen que estar en coherencia con el respeto a la persona humana, al grupo humano y su dignidad. Si no es letra muerta y palabras vacías. Cuando no injusticia.

El mensaje de Jesús nos confronta con nuestra propia verdad. Yo ¿me vivo desde la norma o desde el corazón?

No hemos nacido para ser mediocres sino para vivir en plenitud. Nuestra religión será más humana y evangélica cuando aprendamos a vivir las leyes, normas, preceptos y tradiciones como quería Jesús: buscando ese mundo más justo y fraterno que quiere Dios Padre.

++++++++++++++++++++“Al final del camino me dirán:‘¿Has vivido? ¿Has amado?’

Y yo sin decir nada abriré mi corazón

lleno de nombres”

(Pedro Casaldáliga)

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