Fallecen el misionero Jesús Díez-Caballero y la religiosa Felicitas Gómez
La Diócesis de Vitoria se une en oración y acción de gracias por dos vidas entregadas ejemplares a los últimos y enamorados del Señor. Se trata del sacerdote Jesús Díez-Caballero Sanz y la hermana Esclava de Cristo Rey Felicitas Gómez Herrero, quienes fallecieron el pasado 1 de octubre, a los 78 años el primero y a los 97 la religiosa.
Díez-Caballero nació en Elciego el 5 de diciembre de 1947 y fue ordenado sacerdote el 30 de julio de 1972.. Tras toda una vida plena con fidelidad y dedicación a su vocación sacerdotal y religiosa, al año de ordenarse sacerdote en la capital alavesa pidió permiso al entonces Obispo de Vitoria, Mons. Francisco Peralta, para ir a la misión de Ecuador y servir e impulsar a las poblaciones enormemente empobrecidas de este país. Ya como misionero en Mocache, Quevedo, Los Rios, San Vicente en Manabí y Arenillas, permaneció en esta zona desde el año 1973 y hasta 1993, 20 años. Tras discernir su vida espiritual, decidió ingresar en una comunidad de monjes trapenses en Chile, donde entregó su vida por Cristo en el Monasterio de Santa María de Miraflores, en la Diócesis de Rancagua.
Esta familia religiosa denominada 'Orden Cisterciense de la Estricta Observancia’ es conocida en todo el mundo como ‘los monjes trapenses’, ya que fue fundada en el siglo XVII en la abadía francesa de La Trappe. Su lema, muy popular, es ‘Ora et Labora’ (reza y trabaja), y cuya vida está llena de austeridad, apartada del mundanal ruido y combinando la oración y la lectura con el trabajo manual en el campo o talleres del monasterio. De esta manera, sus últimos años los vivió en el silencio monacal tras una vida entregada a los empobrecidos de América.
La hermana Felicitas Gómez Herrero también partió el 1 de octubre tras más de 60 años de vida entregada a los últimos y más excluidos de la sociedad. Nacida en en 1929 en Barcelona, se trasladó al poco tiempo a Valladolid. Allí desarrolló su vocación religiosa y, tras madurarla, decidió entrar muy joven como novicia en la congregación de las Esclavas de Cristo Rey, familia eclesial fundada en 1928 en Tudela, Navarra. En los años 50 convive como aspirante y finalmente es aceptada como religiosa. En 1959 se traslada a Vitoria donde permanece hasta el año 2021, un total de 62 años. En la capital alavesa fue ‘alma mater’ de la Obra Social de los Desamparados, primeramente con la guardería por la que pasaron miles de niños y niñas de distintas generaciones y después con el comedor social ubicado en la calle Kutaisi, frente a la Plaza de Abastos.
Durante muchos años, atendió muchas necesidades de familias hasta que aparecieron las guarderías municipales y no se vio necesario mantener ese servicio. En cambio, en el comedor la hermana Felicitas siguió prestando sus servicios hasta 2021 en favor de las personas más excluidas de la ciudad. En el año 2007, con el comienzo de la crisis, el comedor social cogió nueva fuerza y llegó a servir 300 comidas y unas 200 cenas diarias y durante la pandemia estas hermanas tampoco dejaron de dar comida a los pobres de la ciudad. En 2021, con 92 años, se trasladó a Tudela donde partió hacia la Patria Celestial.
Muchas familias que la trataron de cerca, especialmente en la época de la guardería, destacan de esta hermana, profesora de formación, su “bondad y generosidad así como su disponibilidad 24 horas los 7 días de la semana”. Sus hermanas Esclavas de Cristo Rey también coinciden en esas cualidades y subrayan lo “enamorada que siempre ha estado de Dios mostrándolo en su servicio a los más desfavorecidos”.
Los funerales por el eterno descanso de estos dos ejemplos de vida y servicio cristiano serán en Chile y en Tudela mientras que en Vitoria se les tendrá presentes en la misa del sábado, 3 de octubre, en Estíbaliz dentro de la jornada de oración por la paz que ha impulsado el Papa León XIV para toda la Iglesia Universal y cuya misa de 12:00h estará presidida por el Obispo de Vitoria en este santuario de la patrona de Álava.
Descansen en la paz del Señor.

