Así fue la fiesta de los Desagravios de Estíbaliz en el 1º de Mayo

Como cada 1 de mayo, miles de alaveses llegados de todos lo rincones del territorio se han citado en el santuario alavés más importante dedicado a Santa María, la madre de Jesús, bajo la advocación de Estíbaliz. Este popular cerro ha acogido desde primera hora de la mañana a multitud de personas con ganas de disfrutar de un día especial alrededor del templo de la patrona de Álava.

El bar Amaren Etxea abría sus puertas a las 08:00h, tres horas antes de lo habitual, para acoger a los primeros peregrinos. El restaurante lleva varios días con el cartel de completo y los tradicionales puestos listos para el ir y venir de rosquillas, pastel vasco, talos y txoripanes. Mientras, la joya de este lugar, el Santuario de Estíbaliz, ha permanecido abierto toda la jornada hasta las 22:00h para que la Virgen reciba las oraciones y visitas de los muchos que llevan semanas, incluso meses, esperando este día.

A las 11:00h comenzaba la misa mayor con la presencia de las principales autoridades forales y municipales además de la junta directiva de la Cofradía de Estíbaliz y representantes del tejido social alavés. Presidida por el Obispo de Vitoria, Mons. Juan Carlos Elizalde, y concelebrada por el Vicario General, D. Carlos García Llata, entre otros sacerdotes, la celebración contaba también con la presencia de la comunidad que custodia este lugar compuesto en la actualidad por más de 20 jóvenes, las Peregrinas de la Eucaristía.

Compartimos aquí la homilía de nuestro Obispo D. Juan Carlos en este día que pone fin a las fiestas patronales de Álava.

HOMILÍA DEL OBISPO DE VITORIA
MONSEÑOR JUAN CARLOS ELIZALDE
CON MOTIVO DEL 1 DE MAYO EN LA FIESTA
DE LOS DESAGRAVIOS DE ESTÍBALIZ

 

Queridos hermanos y hermanas, queridas autoridades institucionales, querida Cofradía y queridas hermanas peregrinas de la Eucaristía: Nos reunimos hoy en este Santuario de Nuestra Señora de Estíbaliz, corazón espiritual de Álava, en este primero de mayo, jornada dedicada al mundo del trabajo y a San José Obrero, hombre justo, trabajador silencioso y custodio fiel de la Sagrada Familia.

El Santuario de Estíbaliz inició el domingo pasado el Año Jubilar de San Francisco de Asís por los 800 años de su nacimiento. Las Peregrinas de la Eucaristía así lo solicitaron por ser su patrono principal. La fiesta de los Desagravios de Estíbaliz se enriquece con este Jubileo que apuesta por tres realidades imprescindibles hoy en nuestro mundo: sentido, fraternidad y perdón.

1.- SENTIDO

Acabamos de proclamar el momento fundante de la vida de José: “José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en Ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados”. En el mismo Nazareth, unos meses antes, tuvo lugar la experiencia que dará sentido a la vida de María: “Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Su reino no tendrá fin”. No podemos vivir sin sentido. Como la vida no tenga un sentido se nos hace insoportable. Cuando desaparece el sentido de la vida nos desmoronamos.

San Francisco, siendo el rey de la juventud de Asís, empezó a vivir de verdad cuando conoció al Señor en San Damián y éste le propuso que reparase su Iglesia. El descubrimiento de la ternura del amor de Jesús le hizo abandonar las riquezas de su padre Bernardone y abrazar a la Dama Pobreza, desnudo en la plaza de Asís y cubierto por la capa del obispo Guido. ¡El Amor no es amado, el Amor no es amado! salió gritando por los campos en aquel Jueves Santo. Y dos años antes de morir, en la noche de la estigmatización del Averna, amaneció Francisco con las heridas de la pasión impresas en su costado, en sus pies y en sus manos. Su sentido de vida era plenamente el de Jesús.

Venimos a Estíbaliz en busca de sentido, para refrescar al sentido, para alimentarlo y fortalecerlo o para suplicarlo desesperadamente, como Francisco, cuando exclamó: “Señor, ¿qué quieres que haga?”

Hoy, 1 de mayo, queremos reivindicar el sentido del trabajo. El trabajo no es solo una forma de ganarse la vida. El trabajo es también dignidad, vocación, colaboración con la obra creadora de Dios. Cuando una persona trabaja honradamente, está poniendo orden, belleza y esperanza en el mundo y ahí, precisamente ahí, esta Dios.

El Primero de Mayo está marcado en el calendario de la Iglesia por ser el Día del Trabajador y fiesta de San José Obrero. En este sentido, el equipo de 'Iglesia por el Trabajo Decente' de nuestra Diócesis –formado por Cáritas, Confer, HOAC, Delegación Diocesana de Migraciones, Secretariado Social y Fundación Arizmendiarreta– han elaborado un manifiesto tanto por el Día por la Prevención y Salud Laboral, que se celebra el 28 de abril, como por el 1 de mayo, Día del Trabajo. El empleo debe ser digno, estable, seguro y justamente remunerado. Ningún trabajador puede ser tratado como una pieza reemplazable. Ninguna familia debería vivir con angustia permanente por no saber si podrá salir adelante.

2.- FRATERNIDAD

“Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos”. Hemos cantado las palabras de la Virgen en el Magnificat, alegrándose de la fraternidad universal en favor de los pobres y humildes.

Estíbaliz va a ser una gracia en el Jubileo de San Francisco, el hermano universal, el del Cántico de las Criaturas, que se alegra con el hermano sol y con la hermana luna, que acaricia al feroz lobo de Gubio y que embelesa con su sermón a los pajarillos.

La fraternidad, para Francisco, arranca con el hermano mayor, Jesús de Nazareth y por eso lo expresará en el primer Belén de la historia en Greccio, el paraje rocoso que su amigo Juan Belita pondrá a su disposición. “El Señor me dio hermanos”, dirá, y eran ya más de 5.000 los que se reunieron en la Porciuncula en el Capítulo de las Esteras.

Necesitamos esta fraternidad universal en la geopolítica mundial pero también en el funcionamiento concreto de nuestra tierra. Pensamos en quienes trabajan en nuestras fábricas, hoy amenazadas especialmente en el Valle de Ayala y con cuyos trabajadores muestro mi cercanía y empuje; en el campo alavés, que sufre efectos de políticas globalistas; en el comercio pequeño, que en muchos casos está amenazado por lejanas plataformas digitales o grandes empresas sin rostro; en la sanidad, clave en nuestro día a día y que cuenta con grandes profesionales que merecen ser escuchados en sus demandas; en la enseñanza, con entregados docentes moldeadores de futuro sano y en convivencia; en la hostelería que nos habla de la vida social de nuestras calles y plazas; en el transporte que une personas; en la administración pública que nos sirve para nuestra tranquilidad y donde hay buenos funcionarios, servidores al ciudadano; en el cuidado de mayores y niños, fundamental en la ejemplaridad hacia los más vulnerables; y también en tantos autónomos y pequeños empresarios que sostienen empleos con sacrificio y valentía, a quienes debemos ayudar. Hoy, de manera especial, en este 1 de mayo, estamos con todos vosotros, muchos aquí presentes.

Álava ha sido tierra de esfuerzo, de industria, de cooperativismo, de solidaridad vecinal, de capacidad para levantarse en tiempos difíciles. Tenemos una tradición que merece ser cuidada: la cultura del trabajo bien hecho, del compromiso y de la palabra dada. No la perdamos.

Y pensemos especialmente en los jóvenes. Muchos desean formar una familia, independizarse, emprender un proyecto vital. Necesitan horizontes reales, no promesas vacías. Necesitan confianza, formación de calidad y oportunidades. Necesitan saber cuál es su vocación y para quién son. Una sociedad, y también una Iglesia, que no abre camino a sus jóvenes está hipotecando su futuro.

“Con frecuencia, lo que les falta a las personas es un lugar donde experimentar que juntos es mejor, que juntos es hermoso, que es posible vivir juntos. Facilitar el encuentro, ayudar a reunirse con quienes de otro modo no se conocerían nunca y acercar a los contrarios está íntimamente unido a la celebración de la Eucaristía y la Reconciliación. Reunir es, siempre y nuevamente, establecer la Iglesia”, decía el Papa León XIV en las ordenaciones sacerdotales de este pasado domingo.

3.- PERDÓN

“Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”, canta María en el Magnificat. Es el Día de los Desagravios de Estíbaliz. El cronista Juan de Lazárraga alude a un documento del rey navarro Sancho el Mayor en el año 962, según el cual los alaveses podían resolver sus conflictos una vez al año en Estíbaliz. 1 de mayo es jornada de perdón y de justicia, de misericordia y reconciliación.

Este Año Jubilar de San Francisco actualiza el Gran Perdón de Asís. En 1216 sintió Francisco, en la Porciuncula, el deseo de pedir al Señor que todo el que se acercase a aquel lugar con deseo de ser perdonado, obtuviera el perdón, hubiera hecho lo que hubiera hecho. El Señor le dijo que era una gracia tan enorme que debería pedírsela al Papa. Y Francisco, con el hermano Maseo, se acercó a Peruggia donde estaba el Papa Honorio III, que contra toda la Curia, concedió la indulgencia plenaria a todo el que se acercase a Asís con el deseo de ser perdonado, del 1 de agosto al mediodía al 2 de agosto a la media noche.

Hasta el 10 de enero de 2027 podremos lucrar las gracias del Jubileo de San Francisco en Estíbaliz con las condiciones debidas: peregrinación jubilar, oración por las intenciones del Papa, Eucaristía y sacramento de la reconciliación. Todos tenemos problemas de perdón. Por eso los tiene nuestra sociedad.

Hace apenas unos días, en la fiesta de San Prudencio, recordábamos la necesidad de cuidar nuestra convivencia, de fortalecer las instituciones y de no acostumbrarnos a la crispación, al enfrentamiento ni a la desconfianza. No puede haber verdadera convivencia cuando miles de personas viven con incertidumbre laboral. No puede haber serenidad social cuando una familia trabaja mucho y aun así no llega con tranquilidad a fin de mes.

No puede haber futuro compartido cuando los jóvenes sienten que estudiar y esforzarse no siempre abre puertas reales. Por eso la Iglesia insiste en algo muy sencillo y muy profundo: la persona debe estar siempre en el centro. Las leyes, la economía, la organización pública, las empresas, los mercados y las decisiones políticas tienen sentido si sirven a la dignidad humana. Cuando se olvida esto, aparecen frustraciones, divisiones y heridas sociales.

También recordaba el pasado martes en la Basílica de Armentia la importancia de unas instituciones sólidas y confiables. Eso no significa defender estructuras vacías, sino pedir algo esencial: limpieza, servicio, ejemplaridad, escucha y respeto a todos. Cuando las instituciones son casa común y no campo de batalla, la sociedad respira mejor. Necesitamos una vida pública donde se escuche más y se grite menos. Donde el adversario no sea tratado como enemigo. Donde la diferencia no se convierta en odio. Donde la verdad pese más que la propaganda. Donde el interés general esté por encima de la ventaja inmediata.

Pidamos hoy a Nuestra Señora de Estíbaliz que bendiga a Álava y que guíe a nuestras familias. Que San Prudencio siga inspirando buenos gobernantes y ciudadanos responsables. Que San José Obrero proteja a quienes trabajan y a quienes buscan trabajo. Que así sea.

 

+ Juan Carlos Elizalde
Obispo de Vitoria

 
En el Santuario de Nuestra Señora de Estíbaliz a 1 de mayo de 2026,
fiesta de San José Obrero y Día del Trabajador

Descárgate aquí la homilía en PDF.

Lee aquí la homilía por la fiesta de San Prudencio 2026.

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