Ha partido al Cielo "Eva", hermana de la Caridad de Nevers

El pasado 23 de junio el Señor llamó a Evarista Garro Abarrategui, popularmente conocida como Eva y miembro muy activa de la comunidad parroquial de San Juan de Judimendi.

Nació hace 90 años en el seno de una familia donde "todas las noches se rezaba el rosario" y según ella misma recordaba hace poco, "fue allí donde aprendí a orar y a compartir con los que eran más pobres que nosotros, siendo pobres nosotros".

En el año 1952, en el colegio de las Hermanas de la Caridad y de la Instrucción Cristiana de Nevers colegio de Durango, conoció la vida de Santa Bernardita, la joven niña a la que se apareció hasta en 18 ocasiones la Virgen de Lourdes en la famosa gruta al sur de Francia. "No conocía la Congregación de las Hermanas de Nevers y en ese colegio, en el salón había un cuadro de Santa Bernardita a la que yo no la conocía y, sin embargo, aquel cuadro me habló y Bernardita hizo que yo fuera Hermana de Nevers".

Así, tras meditar su vocación y tener acompañamiento en su discernimiento, en el año 1955 realizó su postulantado. "Tuve la suerte de estar acompañada de una superiora que me inició en la oración profunda, hacía una comunidad diversa pero fraterna, y que me ayudó a cimentar mi vida en Jesús". El noviciado fue un "tiempo de gracia por la oración, la fraternidad, la alegría, los ratos de silencio y oración ante Santa Bernardita para ir descubriendo a Jesús como mi Maestro, como decía ella".

En 1961, en la pequeña aldea navarra de Baráibar, "el Señor me concedió el gustar con Él, el silencio, la oración" y saberse parte de "una familia ya que el pueblo sabía que podían llamar a las hermanas a cualquier hora de día o de noche". Tras su sí definitivo a seguir a Cristo a través de este carisma, regresó a Durango unos años y también vivió en Madrid una década con distintas responsabilidades dentro de la congregación. En los años 80 estuvo en la localidad vizcaína de Lutxana donde se volcó con los pobres, dedicando su vida a atenderles en diversos ámbitos.

En 1987 se instala en Vitoria permaneciendo desde entonces en la capital alavesa donde se centró en acompañar a grupos de mujeres de todo tipo y condición de las que "aprendió a escuchar de una manera nueva la Palabra de Dios y las palabras humanas". A partir del año 2004 y hasta la la actualidad fue miembro activo de la comunidad parroquial de San Juan de Judimendi involucrada en varios grupos, especialmente en el de la Pastoral de la Salud, donde se dedicó en cuerpo y alma a visitar enfermos del barrio, llevarles la comunión y dedicar mucho tiempo a estar con ellos.

"El barrio sigue siendo nuestra familia, vivimos muy cerca sus situaciones y problemas, saben que pueden llamarnos, estar tiempo, escucharlos, consolarles y disfrutar juntos", recordaba. En sus últimas palabras públicas hace pocas semanas, resumió su vida como una acción de gracias. "Vivo muy agradecida por todo lo recibido a lo largo de mi vida en esta última etapa de mi vida después de haber vivido tan de cerca la muerte, con mi enfermedad, con tanta paz y abandono, y pido al Señor que me conceda el acogerle cada día como mi Maestro y Señor".

Rogamos una oración por su alma para que ya, junto a Cristo Resucitado, toda su vida sea iluminada ante el rostro de quien tanto amó y sirvió en este mundo a través de los pobres y enfermos.

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