Homilía del Obispo en la Misa Pontifical por el Día de la Virgen Blanca

HOMILÍA DEL OBISPO DE VITORIA,
MONS. JUAN CARLOS ELIZALDE CON MOTIVO DEL
DÍA DE LA VIRGEN BLANCA PATRONA DE VITORIA-GASTEIZ
¡Feliz día de la Virgen Blanca! Zorionak! ¡Felicidades a toda la ciudad! En todas las situaciones y circunstancias, celebrar a María es siempre motivo de alegría y esperanza. Quiero recoger el sentir del vicario general, vicarios episcopales, párrocos de San Miguel, sacerdotes y diáconos en este día de fiesta grande.
Querida alcaldesa, querido Diputado General, querida Presidenta de las Juntas Generales, querida subdelegada del Gobierno, queridos consejeros y parlamentarios, querida abadesa, queridos representantes públicos, sociales y empresariales, queridos cofrades, queridos devotos de la Virgen Blanca, queridos ciudadanos de todas las edades que hoy miramos de manera especial a la Patrona de nuestra Ciudad.
Las fiestas son una ocasión maravillosa para pasar del yo al nosotros. Pensaba en vosotros cuando el viernes le escuchaba en la Plaza de San Pedro al Presidente de la Conferencia Episcopal: “Somos un pueblo, un pueblo que va progresivamente ensayando decir nosotros. El Espíritu Santo nos permite decir nosotros, dejando que cada uno de nuestros yoes entre, se adentre en el nosotros de quienes nos reunimos para decir Padre Nuestro.
Porque hemos de reconocerlo, hermanos, hay nosotros que se cierran sobre sí mismos. También en la Iglesia, también en nuestras realidades comunitarias, a veces afirmamos con tanta fuerza el nosotros pequeño que nos olvidamos de abrirnos a un nosotros más grande. Y qué decir de la sociedad en la que vivimos que reivindica identidades fuertes en las que cada uno dice nosotros, buscando otros nosotros con quienes enfrentarse para poder afirmar el pequeño nosotros.
La Iglesia es una permanente escuela de ensanchar el nosotros, de abrir el nosotros, de abrir a una fraternidad que no brota de nuestros puños, sino del Espíritu Santo que nos ha ungido y nos permite decir Dios, Padre Nuestro, y nos permite decir Jesús eres el Señor. Y como pueblo, como pueblo que dice nosotros, queremos abrir esta fraternidad a la familia humana, a nuestros conciudadanos, a nuestros compañeros de estudio, de diversión, a vuestras propias familias.”
Con Santa María, con la Virgen Blanca ¿cómo es el nosotros? ¿qué notas tiene ese nosotros?
FRATERNIDAD
El nosotros es familia. Jesús, su Hijo, es el hermano mayor “en el Hijo, todos somos hijos.” Y Ella, Madre de Jesús y Madre nuestra, es Madre de una fraternidad universal. A María le debemos la Encarnación del Verbo, le debemos a Jesús. “Él es quien nos ha amado con todo su ser salvando el mundo y mostrándonos así que el camino para realizarnos como personas es dar la vida. Por eso, el encuentro con Jesús corresponde a las esperanzas más profundas de nuestro corazón, porque Jesús es el Amor de Dios hecho hombre.
Si realmente quieren encontrar al Señor resucitado, escuchen su palabra, que es el Evangelio de la salvación. Reflexionen sobre su forma de vivir, busquen la justicia para construir un mundo más humano. Sirvan a los pobres y den testimonio así del bien que siempre nos gustaría recibir de nuestros vecinos.” Son palabras del papa León XIV el sábado en la Vigilia de Tor Vergata en el Jubileo de los jóvenes.
Desde el corazón de la Virgen Blanca contemplamos un mundo de hermanos, de igual dignidad, corresponsables y compatibles. Miremos primero nuestra Vitoria-Gasteiz: una ciudad ideal, cómoda, con calidad de vida y la que llevamos por bandera como ejemplo de urbe. Pero no está exenta de heridas. Aquí también hay quienes viven en soledad, sobre todo ancianos. En nuestra ciudad, muchos viven solos, en silencio. Algunos pasan días sin hablar con nadie. Nos duele saber que, en Vitoria, cerca de un 40% de los mayores de 75 años viven solos, y muchos no tienen redes familiares activas. Y en nuestras familias, los abuelos y abuelas son un tesoro: pueden ser puente entre generaciones, testigos de una vida más sencilla, más orante, más cercana y muchos más feliz y con sentido. ¿Por qué no abrir más espacios donde mayores y jóvenes se escuchen y se comprendan?
Hay jóvenes que no encuentran horizonte. Hay personas migrantes que no son acogidas con dignidad. Hay desigualdad, hay dificultades insuperables para encontrar vivienda, hay desesperanza. ¿Cómo mirar a la Virgen Blanca sin dejar que Ella nos lleve hacia ellos?
Y más allá de nuestra ciudad, vemos un país crispado, dividido, donde el diálogo a veces se sustituye por el insulto. Donde el egoísmo crece y se olvidan los más vulnerables. Y si alzamos la mirada aún más lejos, vemos un mundo que clama: guerras que no cesan, niños que mueren de hambre, migrantes que se ahogan buscando vida, el grito de la tierra herida por el cambio climático, y hermanos perseguidos por su fe. Hoy nos acordamos especialmente de Gaza. El injusto y brutal ataque terrorista del 7 de octubre contra ciudadanos israelíes no justifica el asedio de hambre y muerte que sufren los gazaties día tras día. También tenemos presente el sufrimiento en Ucrania, Nigeria, Camerún, Sudán, Etiopía, Yemen y otras tantas regiones de África y Asia. Oremos por el fin de estas guerras y colaboremos, en la medida de nuestras posibilidades, con proyectos humanitarios en estas zonas.Con todas nuestras fuerzas, queremos la paz en el mundo. Haznos, Señor, instrumentos de tu paz
AMISTAD
Con María llegó para toda la humanidad el Amigo que nunca falla, Jesús de Nazareth. “Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.” EG 1.
“Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.”
Ningún ser humano queda excluido de la amistad con Jesús. “El Hijo De Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre.” Gaudium et Spes 22.
Esta amistad de Jesús está abierta a toda la humanidad. Es la amistad social de la que hablaba el papa Francisco. Jesús es referencia compartida por toda la humanidad es lo que permitía decir al papa León XIV en su primera Bendición Urbi et orbi: “La paz esté con todos ustedes! Esta es la paz de Cristo resucitado. Proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente. Dios nos quiere, Dios los ama a todos, y el mal no prevalecerá.
Estamos todos en las manos de Dios. Por lo tanto, sin miedo, unidos, tomados de la mano con Dios y entre nosotros sigamos adelante. Somos discípulos de Cristo. Cristo nos precede. El mundo necesita su luz. La humanidad lo necesita como puente para ser alcanzada por Dios y por su amor. Ayúdennos también ustedes, luego ayúdense unos a otros a construir puentes, con el diálogo, con el encuentro, uniéndonos todos para ser un solo pueblo siempre en paz.”
Con qué fuerza les decía el Papa en la Vigilia a los jóvenes:
«Ama verdaderamente al amigo quien ama a Dios en el amigo» (Sermón 336, 2), nos dice san Agustín. La amistad con Cristo, que está en la base de la fe, no es sólo una ayuda entre muchas otras para construir el futuro, es nuestra estrella polar. Como escribía el beato Pier Giorgio Frassati, «vivir sin fe, sin un patrimonio que defender, sin sostener una lucha por la Verdad no es vivir, sino ir tirando» (Cartas, 27 de febrero de 1925). Cuando nuestras amistades reflejan este intenso vínculo con Jesús, ciertamente se vuelven sinceras, generosas y verdaderas.
Queridos jóvenes, ámense los unos a los otros. Ámense en Cristo. Sepan ver a Jesús en los demás. La amistad puede cambiar verdaderamente el mundo. La amistad es el camino por la paz. La amistad es el camino por la paz.”
ALEGRÍA
María es causa de nuestra alegría porque nos trajo la verdadera alegría, Jesús de Nazareth. “Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.” EG 1.
¿Qué esperas de las fiestas? Ser feliz. “Alégrate María llena de gracia. El Señor está contigo… No temas María, has encontrado gracia ante Dios.” ¿Te suena? Hay una promesa de felicidad en el fondo de tu corazón y tienes ganas de fiesta porque no te resignas a vegetar. Sales de casa con traje de fiesta buscando la felicidad. Cantas, bailas, charlas o tomas algo porque esperas una vida plena, llena de alegría. Y eliges, disciernes y decides buscando la felicidad.
A Gaia, una chica italiana de 19 años que en la Vigilia le preguntaba al Papa cómo decidir bien, después de agradecerle la pregunta se dirigía así al millón de chicos y chicas León XIV: “Queridos jóvenes, se aprende a elegir a través de las pruebas de la vida, y en primer lugar recordando que nosotros hemos sido elegidos. Este recuerdo debe explorarse y educarse. Hemos recibido la vida gratis, sin elegirla. No somos fruto de nuestra decisión, sino de un amor que nos ha querido.
Hace veinticinco años, precisamente en el lugar donde nos encontramos, san Juan Pablo II dijo: «es a Jesús a quien buscáis cuando soñáis la felicidad; es Él quien os espera cuando no os satisface nada de lo que encontráis; es Él la belleza que tanto os atrae; es Él quien os provoca con esa sed de radicalidad que no os permite dejaros llevar del conformismo; es Él quien os empuja a dejar las máscaras que falsean la vida; es Él quien os lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar» (Vigilia de oración en la XV Jornada Mundial de la Juventud, 19 agosto 2000). El miedo deja entonces espacio a la esperanza, porque estamos seguros de que Dios lleva a término lo que comienza.
Reconozcamos su fidelidad en las palabras de quien ama de verdad, porque ha sido realmente amado. “Tú eres mi vida, Señor”, es lo que un sacerdote o una consagrada pronuncian llenos de alegría y de libertad. “Tú eres mi vida, Señor”. “Te recibo como mi esposa y como mi esposo” es la frase que transforma el amor del hombre y de la mujer en un signo eficaz del amor de Dios en el matrimonio. Estas opciones radicales, opciones llenas de significado: el matrimonio, el orden sagrado, la consagración religiosa, expresan el don de uno mismo, libre y liberador, que nos hace auténticamente felices. Y ahí encontramos la felicidad, cuando aprendemos a darnos a nosotros mismos. A dar la vida por los demás.”
Pasando del yo al nosotros y con María, que nuestro corazón crezca en estas fiestas para ser bendición de los hermanos. Que así sea. ¡Viva la Virgen Blanca! Gora Andra Mari Zuria!.
Que así sea,
+Juan Carlos Elizalde
Obispo de Vitoria
En la iglesia de San Miguel, a 5 de agosto de 2025,
día de la Virgen Blanca
