Iglesia por el Trabajo Decente ante el Día de la Mujer

Aquí puedes leer el manifiesto elaborado por el equipo de Iglesia por el Trabajo Decente con motivo del 3 de marzo en el 50 aniversario de los sucesos de 1976 y 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. En medio de ambas fechas, las entidades firmantes invitan a toda la Diócesis a leerlo y reflexionarlo en estos días.

El equipo de 'Iglesia por el Trabajo Decente' en la Diócesis de Vitoria está formado por Cáritas Diocesana de Vitoria, la Confederación Española de Religiosos CONFER, la Hermandad Obrera de Acción Católica HOAC, la Delegación Diocesana de Migraciones, el Secretariado Social Diocesano y la Fundación Cristiana Arizmendiarrieta.

Además, este equipo junto con las asociaciones Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica JEC y la Juventud Obrera Cristiana JOC han elaborado un guion litúrgico para las celebraciones del tercer domingo de Cuaresma coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer que cada año se celebra el 8 de marzo.

Manifiesto Iglesia por el Trabajo Decente

Ante la situación laboral actual, trabajo decente.

En este mes de marzo, estamos llamadas y llamados a recordar dos acontecimientos significativos para el mundo laboral.

  • El primero, 3 de marzo, nos recuerda los sucesos acaecidos hace 50 años en la ciudad de Vitoria-Gasteiz. Nosotros, como nuestros predecesores, decimos que “este suceso, que tanto nos conmueve, tiene su origen y marco en un conflicto laboral que, con daños difíciles de medir, ha durado ya demasiado, pero que no se puede terminar con el simple terror impuesto. Ha de concluir en un acuerdo justo como el que buscaban aquellos cuya muerte recordamos” (Homilía en la Misa funeral por los obreros fallecidos el 3 de marzo en Vitoria-Gasteiz).
  • El segundo, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, también nos recuerda la lucha de aquellas obreras que murieron por defender diversas reivindicaciones laborales.

La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) alza la voz para recordar que no podremos construir una sociedad justa mientras millones de mujeres sigan viviendo en condiciones de exclusión, precariedad laboral y desigualdad. Estas palabras resuenan de manera especial hoy, cuando miramos la realidad de tantas mujeres para quienes el trabajo no es fuente de vida, sino causa de sufrimiento, riesgo o discriminación, cuando no de abusos.

Este año, desde ITD queremos introducir en nuestra reivindicación los efectos de las nuevas tecnologías en el mundo del trabajo, como un elemento que afecta directamente a las mujeres.

  • En los últimos tiempos, vemos como la digitalización, la introducción de plataformas y la Inteligencia Artificial (IA) avanzan con rapidez y redefinen el acceso al trabajo, la formación, la participación social y el ejercicio de derechos. No disponer de dispositivos, conexión estable o competencias digitales implica quedar fuera de oportunidades laborales, formativas y administrativas. Es una vulnerabilidad silenciosa que multiplica todas las demás.
  • Hay muchas mujeres que no pueden inscribirse a una oferta de empleo o iniciar los trámites esenciales para su legalización porque la plataforma es demasiado compleja. Mujeres que no disponen de tiempo ni de recursos para adquirir competencias digitales, lo que les va a imposibilitar salir de la situación en la que se encuentran, sin olvidar la problemática de hombres y mujeres de edad avanzada.
  • Es tarea de toda la sociedad, con sus instituciones, facilitar los recursos para que podamos reducir la brecha digital de género, que no es sólo técnica: es una brecha de dignidad. Cuando la tecnología se convierte en un filtro que decide quién accede a un trabajo o quién queda fuera, la desigualdad adopta nuevas formas, más sofisticadas, pero igualmente injustas.

Como Iglesia, no podemos permanecer indiferentes y por ello Iglesia por el Trabajo Decente afirma con rotundidad:

  • El trabajo digno es un derecho inalienable y una expresión concreta del amor cristiano.
  • La tecnología debe estar al servicio de la vida y de la igualdad.
  • Es urgente transformar las estructuras laborales injustas que afectan a las mujeres.
  • La participación de todas y todos es el camino imprescindible de transformación social.
  • La Iglesia debe seguir encarnada en el mundo del trabajo

Diócesis de Vitoria, marzo 2026

Descárgate aquí el manifiesto.

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