La Inmaculada de Alonso Cano en la Catedral de Burgos

La Catedral de Burgos acoge desde el pasado 9 de julio y hasta el 13 de octubre más de 60 piezas para la exposición ‘Legatus Fidei’, organizada por la Fundación Consulado del Mar de Burgos con motivo del 950 aniversario del traslado de la sede episcopal de Oca a la ciudad de Burgos.

Promovida por el Cabildo de la Catedral de Burgos y la Archidiócesis de Burgos, en colaboración con la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento y la Diputación de Burgos, y el patrocinio de la Fundación Caja de Burgos, esta muestra exhibirá, por primera vez, piezas procedentes de la ciudad y provincia de Burgos y de otras como Palencia, Vitoria, Soria y Bilbao, así como de las catedrales de Cuenca, Segovia, Oviedo o Santiago de Compostela.

Esta exposición muestra a través de las obras expuestas un extenso recorrido estructurado en diferentes capítulos que tocan los orígenes de la diócesis burgalesa, la vida en los monasterios, la era románica, el esplendor de la luz y los tiempos del gótico, la era del humanismo cristiano, el tiempo de las reformas –desde  Trento a la Ilustración– para finalizar con obras del siglo XIX hasta nuestros días.

Entre las piezas más relevantes que se pueden contemplar en la muestra se encuentra El Martirio de San Sebastián de El Greco, procedente de la Catedral de Palencia; el Báculo Pastoral de San Julián de la Catedral de Cuenca; el Tabernáculo de Gregorio Fernández de la Iglesia de la Inmaculada Concepción de Villaveta (Burgos) y la Inmaculada Concepción de Alonso Cano cedida por el Museo Diocesano de Arte Sacro de Vitoria para estos meses.

Esta obra pictórica es parte de la colección del Museo de Arte Sacro de Vitoria ubicado en la girola de la Catedral de María Inmaculada, Madre de la Iglesia.

La Inmaculada Concepción es una pintura realizada hacia 1650 por Alonso Cano (1601-1667), uno de los artistas más destacados de la pintura barroca del Siglo de Oro. La pintura, realizada al óleo sobre lienzo, procede de la parroquia de la Asunción de la Virgen de Berantevilla y seguramente llegó a esta localidad alavesa a través de Pedro de Urbina, natural de este lugar que ostentó altos cargos eclesiásticos y que fue designado por el rey Felipe IV embajador extraordinario ante el Papa de la defensa de la Inmaculada Concepción como dogma de fe.

Es la más brillante versión pintada por Cano, única en composición, de un tema que representó en muy pocas ocasiones. La pintura es de colores intensos y presenta a María en una sencilla composición, en ligero contrapposto y acompañada de los ángeles que portan flores, una azucena símbolo de la pureza de la Virgen y un lirio alusivo al dolor de la Virgen en la Pasión de Cristo.

Debido a su interés histórico y artístico, esta obra ha participado en otras exposiciones dedicadas a pintores coetáneos a Cano como 'Velázquez en el Museo del Prado' o a la mejor pintura barroca de escuelas españolas viajando así a Granada, Zaragoza, Bruselas, Venecia o Madrid, siendo la última salida en 2018 para participar en la exposición 'Mons Dei' instalada en la Colegiata de San Miguel de Aguilar de Campoo organizada por la Fundación Las Edades del Hombre.

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