Lecturas del día

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Lunes, XVI semana del tiempo ordinario - 22/07/2019

Primera lectura

Ha llegado lo nuevo

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5,14-17

Hermanos:

Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron.

Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos.

Por tanto, no valoramos a nadie por criterios humanos.

Si alguna vez juzgamos a Cristo según tales criterios, ahora ya no.

El que vive con Cristo es una creatura nueva.

Lo viejo ha pasado, ha llegado lo nuevo.

Salmo

Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9

R. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansia de ti,

como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario

viendo tu fuerza y tu gloria!

Tu gracia vale más que la vida,

te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré,

y alzaré las manos invocándote.

Me saciaré como de enjundia y de manteca,

y mis labios te alabarán jubilosos.

Porque fuiste mi auxilio,

y a la sombra de tus alas canto con júbilo;

mi alma está unida a ti,

y tu diestra me sostiene.

Evangelio

Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?

Lectura del santo evangelio según san Juan 20,1. 11-18

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.

Ellos le preguntan:

- Mujer, ¿por qué lloras?

Ella les contesta:

- Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.

Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.

Jesús le dice:

- Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?

Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:

- Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.

Jesús le dice:

- ¡María!

Ella se vuelve y le dice:

- ¡Rabboni», que significa: «¡Maestro!

Jesús le dice:

- Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: «Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro».

María Magdalena fue y anunció a los discípulos:

- He visto al Señor y ha dicho esto.

Domingo XVII T.O. (C)

Si un “simple” amigo nos daría cuanto necesitamos, ¡¡cuánto más lo hará quien es mucho más que un amigo, quien es un Padre providente!!

Domingo XVII T.O. (C)

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