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Lecturas del día

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Sabado, XVII semana del tiempo ordinario - 31/07/2021

Primera lectura

Sal de tu tierra y de la casa de tu padre

Lectura del libro del Génesis 12,1-4a

En aquellos días, el Señor dijo a Abrán:

- Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo.

Abrán marchó, como le había dicho el Señor.

Salmo

Salmo responsorial Sal 88, 2-3. 4-5. 27 y 29.

V. Su linaje será perpetuo. R. R. Su linaje será perpetuo.

anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dije: "Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad".

R. Su linaje será perpetuo.

V. Sellé una alianza con mi elegido,

jurando a David mi siervo: "Te fundaré un linaje perpetuo,

edificaré tu trono para todas las edades".

R. Su linaje será perpetuo.

V. El me invocará: "Tú eres mi padre,

mi Dios, mi Roca salvadora". Le mantendré eternamente mi favor y mi alianza con él será estable.

R. Su linaje será perpetuo.

Segunda lectura

Seguid mi ejemplo como yo el de Cristo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10,31_11,1

Hermanos:

Cuando comáis o bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios. No deis motivo de escándalo a los judíos, ni a los griegos, ni a la Iglesia de Dios.

Por mi parte, yo procuro contentar en todo a todos, no buscando mi propio bien, sino el de ellos, para que todos se salven.

Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo.

Evangelio

Descansará sobre ellos vuestra paz

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10,1-9

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:

- La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.

¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa». Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.

No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el reino de Dios».