'La Sagrada Familia' de las Clarisas viaja de Vitoria a Valencia

Las Hermanas Clarisas de Vitoria-Gasteiz han cedido temporalmente una importante obra de arte para la exposición 'Rubens, la gestación de un genio' que acogerá el Museo de Bellas Artes de la ciudad de Valencia.

La obra que han cedido estas hermanas de la iglesia de San Antonio es 'La Sagrada Familia' del artista Otto Van Veen (1556 –1629). Este famoso pintor fue maestro de Rubens, en quien se centrará esta exposición que se inaugurará el próximo 2 de julio de 2026, permaneciendo abierta hasta el 4 de octubre, fecha en la que este cuadro regresará a la capital alavesa.

El Departamento de Patrimonio Histórico-Artístico y Documental de la Diócesis de Vitoria ha gestionado esta cesión por petición de las religiosas de Santa Clara con el fin de ayudarlas a gestionar este trámite así como garantizar el cuidado tanto en el transporte como en su exposición durante estos próximos 4 meses.

Así, tal y como cientos de alaveses harán en este periodo de vacaciones desplazándose hasta la costa del Mediterráneo para disfrutar del verano, esta obra de arte ubicada en el Convento de la Purísima Concepción de Vitoria también viajará hasta Levante para que tanto valencianos como visitantes de la capital del Turia puedan contemplar esta y otras obras de arte que envuelven la vida de este genial artista en una exposición que lleva por título 'Rubens. El florecimiento de un genio'.

La exposición, comisariada por la Dra. Ana Diéguez-Rodríguez, explora los años de formación de Peter Paul Rubens, trazando su desarrollo artístico desde su aprendizaje en los talleres de Tobias Verhaecht, Adam van Noort y Otto van Veen hasta su admisión como maestro en el Gremio de San Lucas de Amberes en 1598 y su posterior trabajo para la corte.

El regreso de Rubens a los Países Bajos tras su estancia en Italia (1600-1608) marcó el momento de una estrecha relación con los archiduques Alberto e Isabel que sería definitoria para su carrera. La exposición examina cómo Rubens llegó a encarnar una visión artística al servicio de ideales políticos, religiosos y culturales, que comienza durante su estancia italiana y continúa en el contexto de la Tregua de los Doce Años (1609-1621). Su genio artístico alcanzó su plena madurez durante este momento, estableciendo un modelo que influiría profundamente en el curso de la pintura europea durante décadas.

Por primera vez, los visitantes podrán conocer el entorno cultural y artístico de Amberes que Rubens frecuentó durante las últimas décadas del siglo XVI. La exposición reúne obras asociadas a algunas de las principales personalidades artísticas de la ciudad, como Maerten de Vos, Willem Key, Adriaen Thomasz. Key, Crispijn van den Broeck y Pieter Pourbus II. También ofrece por primera vez la rara oportunidad de ver obras de Adam van Noort en una institución pública española y el mayor grupo de pinturas de Otto van Veen reunido en un contexto expositivo, yendo más allá de los libros de emblemas por los que es principalmente conocido.

Esta obra, custodiada por las hermanas en el interior del convento, es sin duda una relevante obra de arte. La llegada del lienzo a las clarisas es una incógnita, aunque la presencia de religiosas con importantes familias españolas residentes en Flandes a principios del siglo XVI abren varias hipótesis acerca de su procedencia.

La obra, de 220 cm de alto por 170 cm de ancho, muestra a la Sagrada Familia de Nazaret compuesta por Jesús, José y María. El Niño Jesús centra la escena. Sentado en el regazo de su madre, mira de frente, alzando su mano derecha en gesto de bendición. Lleva una sencilla túnica blanca que deja al descubierto sus rollizas piernas. La Virgen acomodada en una bella alfombra de decoración floral que la aísla del frío suelo enlosado, tiene la monumental prestancia de las matronas. Su manto azul cayendo sobre los hombros y cubriendo sus piernas acentúa el esquema piramidal clásico que dibuja su figura recortada sobre el fondo arquitectónico de austera apariencia. Viste siguiendo la moda del momento para las gentes sencillas. Lleva un vestido rosado que recoge a media altura con un pequeño botón, y camisa grisácea de manga larga. Un fino velo parte del cabello en un tocado recogido en lo alto, fijado por una trenza que cruza la cabeza. Una esquina del velo se adelanta hacia la frente sin llegar a tocarla y marcando la di visión del cabello. La mano izquierda paralela al cuerpo y sujetando el paño de pureza sobre el que está Jesús, marca una diagonal que dirige la mirada hacia la figura de San José.

Caracterizado como hombre joven de castaños y ensortijados cabellos y barba corta. Se arrodilla para atender al Niño, mientras apoya su mano derecha sobre un travesaño de madera, signo de su labor como carpintero. Viste túnica anaranjada abotonada en el centro sobre una camisa de la que sólo se ve el cuello. Se cubre con un manto malva. Su pose y la de la Virgen, con las cabezas inclinadas la una hacia la otra, dan lugar a una estructura piramidal que engloba a los tres personajes en un esquema clásico y monumental dentro de un rico interior de columnas de piedra y cortinaje verdoso de raso, que une los dos fustes y cubre las figuras a modo de baldaquino. Esta escena emana una tierna melancolía que anuncia la futura Pasión del Niño, sereno en los brazos de su madre. No sólo la mirada de la Virgen sino también la de San José preludian la muerte del pequeño.

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