Jubilar Jornada Pro Orantibus 2025 en Angosto
El próximo 15 de junio, la Iglesia celebra la solemnidad de la Santísima Trinidad, Jornada Pro Orantibus dedicada a la Vida Contemplativa. Este año la Conferencia Episcopal Española ha escogido el lema 'Orar con fe, vivir con esperanza', en sintonía con este Año Jubilar de la Esperanza que estamos viviendo en toda la Iglesia Universal.
Como todos los años, desde la Vicaría Episcopal de Vida Consagrada de la Diócesis de Vitoria han organizado la tradicional jornada de convivencia dedicada a la Vida Contemplativa en nuestra Iglesia local. Por ello, el lunes 16 de junio, religiosas de todas las comunidades presentes en nuestra Diócesis peregrinarán a uno de los templos jubilares de nuestro territorio, el Santuario de la Virgen de Angosto en Valdegovía.
Así, desde las 10:00h y hasta las 17:30h, habrá un programa especial por este día:
− 10:00 Salida en bus del Seminario
− 10:45 Llegada a Salinas de Añana para hacer una visita
− 11:30 Visita y café en el pueblo de Tuesta
− 12:30 Llegada a Angosto
− 13:30 Eucaristía presidida por el Sr. Obispo en el Santuario
− 14:30 Comida fraterna
− 16:30 Salida en bus hacia Vitoria-Gasteiz
− 17:30 Llegada al Seminario de Vitoria
Por cuestión de organización, se ruega a las comunidades que confirmen antes del lunes, 9 de junio, el número de participantes a info@diocesisvitoria.org o llamando al 945 14 81 71.
Toda la información así como materiales para celebrar la Jornada Pro Orantibus 2025 aquí.

Además, y con motivo de este día, nuestro Vicario Episcopal para la Vida Consagrada en la Diócesis de Vitoria, Manuel Gómez-Tavira, ha escrito este artículo publicado en la edición especial de la Conferencia Episcopal Española 'Orar con Fe, vivir con Esperanza'.
La vida contemplativa: una escalera de luz y oración hacia Dios.
La vida contemplativa ha sido desde los inicios del cristianismo una de las formas más eminentes del seguimiento de Cristo. Desde los primeros siglos las primeras formas de vida eremítica como los primeros cenobios eran un faro de luz y oración, un testimonio vivo de la búsqueda de Dios dentro de las comunidades cristianas. En este sentido, la vida contemplativa se erige como una escalera de luz y oración en el seno de las diócesis, facilitando el camino para que nos acerquemos a Dios. Esta idea encuentra eco en el documento del papa Francisco Vultum Dei quaerere, donde nos señala que los monasterios contemplativos «al igual que la Virgen María, son también “escalera” por la que Dios baja para encontrar al hombre y el hombre sube para encontrar a Dios y contemplar su rostro en el rostro de Cristo»20.
1. La vida contemplativa clave en la vida de la Iglesia.
La vida contemplativa ha sido reconocida desde la Antigüedad como un camino de perfección cristiana, ha representado siempre en la Iglesia el corazón orante, guardián de gratuidad y de rica fecundidad apostólica y ha sido testimonio de santidad21. El Concilio Vaticano II resalta la importancia de la vida contemplativa y su vocación a la oración incesante subrayando que
"los institutos destinados por entero a la contemplación, o sea, aquellos cuyos miembros se dedican solamente a Dios en la soledad y silencio, en la oración asidua y generosa penitencia, ocupan siempre, aun cuando apremien las necesidades de un apostolado activo, un lugar eminente en el Cuerpo místico de Cristo, en el que no todos los miembros tienen la misma función. En efecto, ofrecen a Dios un eximio sacrificio de alabanza, ilustran al pueblo de Dios con frutos ubérrimos de santidad y lo edifican con su ejemplo e incluso contribuyen a su desarrollo con una misteriosa fecundidad. De esta manera son gala de la Iglesia y manantial para ella de gracias celestiales".
Por ello, los contemplativos no solo buscan su propia santificación, sino que interceden por toda la humanidad, elevando a la Iglesia y sus miembros hacia Dios. Tienen la misión de ser luz y oración en el mundo, lo que les confiere un papel esencial en la vida eclesial. El papa san Juan Pablo II nos enfatizó la relevancia de la vida contemplativa afirmando que
"son para la Iglesia un motivo de gloria y una fuente de gracias celestiales. Con su vida y su misión, sus miembros imitan a Cristo orando en el monte, testimonian el señorío de Dios sobre la historia y anticipan la gloria futura. Ofrecen así a la comunidad eclesial un singular testimonio del amor de la Iglesia por su Señor y contribuyen, con una misteriosa fecundidad apostólica, al crecimiento del pueblo de Dios"
2. La centralidad de la vida contemplativa en el magisterio del papa Francisco.
El papa Francisco en numerosas ocasiones ha subrayado la importancia de la vida contemplativa en la vida de la Iglesia. En Vultum Dei quaerere, llama la atención sobre la necesidad de que las comunidades contemplativas sean faros de espiritualidad y acogida, preguntando:
"¿Qué sería de la Iglesia sin vosotras y sin cuantos viven en las periferias de lo humano y actúan en la vanguardia de la evangelización? La Iglesia aprecia mucho vuestra vida de entrega total. La Iglesia cuenta con vuestra oración y con vuestra ofrenda para llevar la buena noticia del Evangelio a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo. La Iglesia os necesita".
Francisco insiste en que la oración contemplativa es antorcha que acompaña el camino de la humanidad y de la Iglesia en la noche oscura del tiempo presente. Además, el papa ha manifestado su aprecio por la vida contemplativa, considerándola un pilar fundamental de la Iglesia, siendo «el corazón orante, guardián de gratuidad, riqueza de fecundidad apostólica y de una misteriosa y multiforme santidad»
3. La vida contemplativa en las diócesis.
Las diócesis encuentran en las comunidades contemplativas un sostén indispensable. La oración y la soledad de los contemplativos fortalece la pastoral y la evangelización de los obispos, de los sacerdotes, de la vida religiosa y del laicado, siendo pulmón espiritual y guiándolos hacia una experiencia más profunda de Dios. Contribuyen a la santidad de la Iglesia con su testimonio y su oración, participando de manera especial en la misión redentora de Cristo.
En las diócesis que contamos con comunidades contemplativas experimentamos un enriquecimiento espiritual. No solo interceden por las necesidades del pueblo de Dios, sino que también se convierten en corazones espirituales que irradian gracia y paz. Esta presencia de la vida contemplativa fomenta un mayor fervor en la vida cristiana, animando a la búsqueda de Dios.
Mientras que las parroquias y los diferentes estamentos diocesanos se ocupan activamente de la evangelización y de la acción pastoral, los contemplativos sostienen espiritualmente estas iniciativas con su oración silenciosa y su ofrecimiento a Dios. Como destaca el papa Francisco: «El mundo y la Iglesia os necesitan como “faros” que iluminan el camino de los hombres y de las mujeres de nuestro tiempo».
Además, suelen convertirse en refugios espirituales dentro de las diócesis, ofreciendo espacios de retiro, escuelas espirituales, acogida de peregrinos y dirección espiritual. En un mundo marcado por el ruido y la velocidad cotidiana, son oasis de oración y de paz donde poder encontrarse con Dios y ayudan a nutrir la fe del pueblo de Dios.
La vida contemplativa se entiende como una manifestación del amor de Dios que invita a los seres humanos a la comunión con él. Es complementaria y nutre espiritualmente la acción evangelizadora en las diócesis. La Iglesia reconoce que es un don precioso que no solo beneficia a quienes la abrazan, sino que también enriquece a toda la comunidad eclesial, aparece como un testimonio vivo que atrae a todos los que formamos la Iglesia a cumplir con nuestros deberes de la vida y santidad cristiana.
Es muy importante que los obispos fomenten su presencia en las diócesis y promuevan el vínculo entre las comunidades de clausura y la vida pastoral. Esta colaboración fortalecerá a la Iglesia local, permitiendo que la acción evangelizadora esté enraizada en una profunda dimensión espiritual. Por eso, cuando se cierra un monasterio o un convento se siente un desgarro espiritual en las diócesis.
4. Escalera de luz y oración hacia Dios.
La vida contemplativa es una verdadera escalera de luz y oración que conduce a la humanidad hacia Dios. Desempeña un papel fundamental en la edificación espiritual de la Iglesia y en ese papel tan importante de la evangelización del mundo. Su oración incesante, su testimonio de vida austero y su intercesión silenciosa son una fuente de gracia para toda la Iglesia. Nos recuerda que la búsqueda de Dios es el destino último de todo ser humano. En las diócesis es indispensable porque su presencia refuerza la vida espiritual, con un sostén insustituible a la labor pastoral y ofreciendo a los fieles un testimonio vivo de Dios en nuestro mundo.
P. Manuel Gómez-Tavira
Vicario episcopal de Vida Consagrada
Diócesis de Vitoria
