Las hermanas clarisas de Vitoria amplían su familia
En la mañana del domingo, 12 de abril, segundo de Pascua, tuvo lugar la toma de hábitos permanentes de dos nuevas religiosas clarisas del céntrico convento de San Antonio, ubicado en la Plaza del General Loma. Así, desde las 12:30h esta comunidad contaba con dos nuevas monjas, sor Ana y sor Anastasia. Ambas, tras un periodo de discernimiento que ha durado varios años, han dicho sí a una vida dedicada a la oración, al silencio, a la lectura y a la vida en comunidad, todo ello con el carisma franciscano de ayuda y auxilio a los necesitados, pobres y vulnerables.
La celebración fue presidida por el Obispo de Vitoria, Mons. Juan Carlos Elizalde, acompañado del Vicario Episcopal para la Vida Contemplativa, Manuel Gómez-Tavira, los sacerdotes diocesanos Miguel Angel Sáez de Villaverde y Tomás Carbajo y del asistente franciscano, padre Ángel Pinedo. En el altar también estaban la superiora de Vitoria, Madre María Dolores, y la presidenta de la federación clarisa del País Vasco, Madre María de Javier.
Entre el numeroso público que quiso acompañar a estas dos nuevas religiosas, hubo una representación de varias comunidades de clarisas como las de Salvatierra, Alegría, Tolosa y también de otras órdenes de vida contemplativa. En la homilía, Mons. Juan Carlos Elizalde recordó a las dos nuevas religiosas que “sois ya espíritus entregados al Señor y enamorados de él para servir a los pobres, vivir para los pobres y amar a los pobres”. La promesa de los votos perpetuos por parte de estas dos clarisas fue el momento más emotivo donde la Madre María Dolores, con sus manos sobre las manos de Ana y Anastasia, emulaban el abrazo de una madre hacía sus hijas. Sin duda, una celebración alegre para la Iglesia y festiva por sus bailes y cantos de marcado origen africano, de donde proceden estas dos nuevas clarisas y continente en el que más crecen los seguidores de Jesús.
La comunidad de hermanas clarisas de Vitoria consta desde hoy de 20 religiosas dedicadas a la vida contemplativa, donde algunas de ellas además atienden una pequeña confitería con dulces muy demandados y conocidos por gran parte de la ciudad. En el pasado 2022 esta comunidad cumplió 775 años de presencia constante, silenciosa y cercana en la capital alavesa.

