Evangelio del día: «Todo lo que tiene el Padre es mío; el Espíritu tomará de lo mío y os lo anunciará». Jn16,12-15

Llamada al voto, llamada a la reflexión

Dentro de muy pocos días seremos llamados a participar en las elecciones Municipales y Forales. Elegiremos con nuestro voto a los próximos representantes de la ciudadanía en Ayuntamientos y en la Diputación Foral. Nos posicionaremos con la elección de la papeleta, o con la abstención activa, o con nuestra no-participación por falta de interés.

Al ser las elecciones más cercanas al ciudadano, por la proximidad de los futuros gobernantes, también son unas elecciones más entrañables: a la hora de elegir pesa más la persona que el partido, lo que se pide al futuro gobernante son exigencias de la vida cotidiana, se buscan propuestas donde todos nos sentimos capaces de tener soluciones…

Los momentos electorales permiten hacer reflexiones que nos ayuden a entroncar la llamada al voto con principios o exigencias a los candidatos:

  1. Debemos partir y exigir que la gobernanza de entidades tan cercanas (Ayuntamientos, Diputación) no obedezcan a la mera gestión técnicas de las mismas, ni a verlas como unas instituciones de rentabilidad práctica. Para muchos, especialmente los ayuntamientos, se han convertido en “entes empresariales” donde se debe rentabilizar sus engranajes (desde la gestión del suelo, hasta la gestión de las empresas públicas). La función de los gestores municipales y forales, además de buenos gestores mirando al bien común del conjunto de la ciudadanía, es representar a toda la ciudad (pueblo, provincia); deben crear convivencia y practicas de la misma; marcar estilos de relaciones humanas. La mera gestión se podría realizar (como propugnan algunos) por profesionales-expertos en gestión. La gestión pública conlleva el crear “ciudad”, conciliar y representar más allá de quienes te han votado.
  2. Generalmente las campañas electorales parten de una diferencia en el conocimiento de los candidatos-partidos. Unos son más conocidos por la mayoría de la ciudadanía que otros. Parece que los medios de comunicación juegan un papel decisivo en esto. Pero corresponde a la ciudadanía conocer a todos. Conocer desde la participación continúa en el trabajo y los mecanismos de convivencia ciudadana. Participar en la vida municipal (provincial) durante todos los días conlleva superar ese conocimiento de titulares de personas e ideas a las que nos hemos acostumbrado.
  3. Superar el monopolio de cuestiones importantes por una visión más amplia a la hora de apuntar por uno o por otra opción política. Es muy propensa la dinámica de los partidos políticos (de todos) el centrar sus propuestas en uno o dos mensajes “estrellas”. Da imagen de partido, y todo se simplifica en una frase hecha o “slogan”. Pero el programa electoral, las propuestas de los candidatos son mucho más que esos “mensajes estrella”. Cada partido o agrupación electoral tiene trayectorias, bases ideológicas, propuestas de conjunto… que todos debemos conocer. Muchas veces creemos, y así nos lo quieren hacer entender los propios partidos, que lo que proponen son “iniciativas” (ocurrencias para los adversarios), pero en la mayoría de las ocasiones hay detrás líneas, formas de trabajo, y unos porqués necesarios de conocer y descubrir.

La llamada a la participación política por medio del voto es una manera de participar en la vida pública. No la debemos despreciar. Es una oportunidad. Como lo es la posibilidad de participar por otros mecanismos buscando siempre el hacer de nuestros pueblos y ciudades más amables, hacerlas habitables para todos.

Luis Antonio Preciado Sáez de Ocáriz
Secretariado Social Diocesano
Vitoria-Gasteiz, 4 mayo 2015

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