Multitudinaria clausura en Vitoria del Jubileo de la Esperanza

Tras un intenso año para la Iglesia Universal y también para la Diócesis de Vitoria, hoy, 28 de diciembre, se ha clausurado en la Concatedral de María Inmaculada, Madre de la Iglesia el Jubileo de la Esperanza 2025. Convocado por el Papa Francisco, será el Papa León XIV quien cierre la Puerta Santa de San Pedro del Vaticano el próximo 6 de enero. Y es que este Año Santo ha dejado una profunda huella en la vida de millones de personas en todo el mundo, muchos de los cuales han podido peregrinar a Roma para atravesar esta misma puerta que sellará el primer pontífice estadounidense de la Historia el Día de Reyes.

En Vitoria, su Obispo, Mons. Juan Carlos Elizalde, ha presidido esta mañana la solemne Eucaristía de clausura del Jubileo para la Diócesis de Vitoria y a la que han acudido cientos de personas que han llenado la nave central del templo y las cabeceras de los laterales. El Vicario General, Carlos García Llata, el Vicario de Vida Consagrada y los rectores del Seminario junto con una veintena de sacerdotes han concelebrado esta celebración. El coro diocesano San Prudencio ha acompañado musicalmente la misa de la mano del organista José Santos de la Iglesia.

Tras la procesión de entrada y bajo cantos propios de la Navidad, comenzaba esta celebración donde las primeras palabras del Obispo han sido para felicitar estas fiestas que recuerdan el nacimiento de Cristo así como a todos por haber participado en este Año Jubilar 2025.

En su homilía, Mons. Juan Carlos Elizalde ha recordado que “la Iglesia existe para evangelizar, para anunciar a cada hombre y mujer el maravilloso plan de amor de Dios”. En este sentido ha destacado que “cada uno está llamado a una vocación específica y es ahí donde se desarrolla el plan divino”. Ejemplo de ello es, ha destacado, “el matrimonio, lugar en el que descubrimos que amar a una persona determinada se traduce en vivir en comunión estable y fecunda”. Citando a Pablo VI, Juan Pablo II, Francisco y León XIV, ha ido resaltando los puntos más destacados de la vocación matrimonial “a ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret”.

En este sentido, el prelado ha subrayado que “toda vocación nace del encuentro personal con Cristo, que da nuevo horizonte a la vida y una esperanza que nunca defrauda”. Centrándose en la vocación sacerdotal, Mons. Elizalde ha animado a los presbíteros a seguir siendo “colaboradores y consejeros necesarios del Obispo, a mantener la comunión y fraternidad eclesial y a fortalecer su relación con los laicos”.

De igual manera ha citado la necesidad de llevar la fe a los jóvenes “a quienes debemos tener el valor de hacerles propuestas fuertes y liberadoras, impregnadas de Evangelio”. Centrándose en el mensaje de esperanza de este Jubileo, el prelado ha asegurado que este Año Santo “deja semillas en el camino como es la misión de las personas consagradas y las nuevas relaciones donde, como es el caso de Vitoria, conviven distintas culturas”. “La realidad multicultural nos exige aprender a peregrinar en clave intercultural en el mundo, en la Iglesia y en la vida consagrada”, ha dicho, asegurando que, “en nuestra sociedad mezclada y en nuestra Diócesis multicultural, con una juventud tan migrante como autóctona, la esperanza del Jubileo ha llegado para quedarse”.

Al finalizar su mensaje principal por esta clausura del Jubileo de la Esperanza, el coro San Prudencio ha entonado por última vez el himno oficial del Jubileo, obra de Pierangelo Sequeri, teólogo y musicólogo nacido en Milán. La misa ha concluido dando a besar la imagen del Niño Jesús a los cientos de personas aquí congregadas.

Durante estos 12 últimos meses han tenido lugar cientos de celebraciones, eventos musicales y culturales, misas, conferencias, marchas y peregrinaciones que han tenido como epicentro los 9 templos jubilares que el Obispo de Vitoria decretó para este año. Así, fueron 5 en la capital alavesa –las dos catedrales y las parroquias de Santa María, San Miguel, y Nuestra Señora de los Desamparados– y 4 en la zona rural –Estíbaliz, Artziniega, Laguardia y Angosto–. Decenas de miles de personas han participado en todo lo organizado destacando aquellas donde ha se ha logrado la indulgencia plenaria cumpliendo con los requisitos para ello: peregrinar a un templo jubilar, participar en la misa, confesarse, recibir la comunión, rezar por el Papa y realizar obras de caridad.

Como culmen de este Jubileo destacan las peregrinaciones diocesanas por los diferentes templos jubilares en nuestro territorio así como la peregrinación a Roma presidida por el Obispo de Vitoria y el Vicario General, quienes saludaron al León XIV en nombre de toda la Diócesis de Vitoria tras atravesar, los 104 peregrinos alaveses, la Puerta Santa de San Pedro del Vaticano, la cual cerrará el primer Papa estadounidense el próximo 6 de enero.

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