Evangelio del día: «El buen Pastor da la vida por las ovejas». Jn10,11-16

Nota del Obispo de Vitoria ante la próxima acogida de refugiados

refugiados welcomeEn las últimas semanas estamos siendo testigos de la catástrofe humanitaria y, también, de la ola de solidaridad que ha generado el movimiento de refugiados de diferentes países que buscan salvar sus vidas, y encontrar en Europa un lugar donde rehacer su futuro sin amenazas ni violencias, con paz, libertad, justicia y dignidad.

La diócesis de Vitoria se siente llamada a expresar, en estas circunstancias, su sentido humanitario y su coherencia evangélica ante tantas personas que, huyendo de la guerra y de las miserias que conlleva, desean ser acogidas y ayudadas entre nosotros. Nos animan también las recientes palabras del Papa Francisco: "Ante la tragedia de decenas de miles de refugiados que huyen de la muerte por la guerra y el hambre, y están en camino hacia una esperanza de vida, el Evangelio nos llama a ser «prójimos» de los más pequeños y abandonados. A darles una esperanza concreta. No vale decir sólo: «¡Ánimo, paciencia!...». La esperanza cristiana es combativa, con la tenacidad de quien va hacia una meta segura" (Ángelus, 6.09.2015).

En nuestra diócesis, Cáritas es el organismo responsable de acoger y canalizar los ofrecimientos y la solidaridad que están surgiendo en la comunidad diocesana, en contacto con el plan que coordina la administración pública, y está trabajando junto a otras organizaciones sociales con experiencia en la acogida, la integración y la convivencia.

No olvidamos que la complejidad de las situaciones que presentan estas personas refugiadas, exige respuestas y soluciones que no se deben improvisar, y que se han de realizar con responsabilidad y visión de futuro. Están en juego la dignidad e integridad de personas que están viviendo situaciones extremas. Por encima de todo, hemos de proporcionarles una acogida acorde a su dignidad personal y sus necesidades concretas.

Es urgente atender adecuadamente esta emergencia. Al mismo tiempo, urge reflexionar y tomar activa conciencia de las causas que están generando esta y otras situaciones similares, no por menos conocidas menos sangrantes y merecedoras de nuestra atención y solidaridad. Junto a la ayuda concreta para esta emergencia, es necesario un constante e intenso compromiso por generar relaciones y estructuras personales y sociales acordes con la dignidad y los derechos humanos de todas y cada una de las personas. Así lo exigen nuestro sentido humanitario y nuestra coherencia con el Evangelio.

Hacemos nuestras, ahora, estas palabras del Papa Francisco: "¡Qué hermosas son las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes, y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo, (…) Están llenas de espacios que conectan, relacionan y favorecen el reconocimiento del otro!" (Evangelii gaudium 209).

 Que nuestras actitudes favorezcan esta cultura del reconocimiento fraterno, la única capaz de construir un mundo más justo y mejor para todos.

Vitoria-Gasteiz, 14 de septiembre, 2015

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