Nueva reunión del Consejo de Presbiterio, la última del curso

En la mañana de hoy, 25 de mayo de 2026, se ha reunido por segunda vez en este curso el renovado Consejo de Presbiterio, órgano diocesano que representa a los 224 sacerdotes de la Iglesia alavesa y que asesora y ayuda al Obispo en el gobierno eclesial, siendo así el principal foro de debate sacerdotal. El Consejo de Presbiterio, en representación de los todos los sacerdotes, es uno de cinco órganos consultivos, de diálogo y participación junto con el Consejo Pastoral Diocesano, el Consejo de Asuntos Económicos, el Consejo Episcopal y el Consejo de Gobierno.

En esta sesión ordinaria, los presbíteros han tratado varios asuntos de relevancia poniendo el acento en las perspectivas actuales y de futuro de la Diócesis, subrayando el nuevo tiempo que se presenta con Surrexit –el nuevo Plan de Diocesano de Evangelización– y evaluando la implementación del Sínodo de la sinodalidad. También han debatido sobre el documento 'Centinelas de la mañana’ mientras que han fijado las fechas para las próximas sesiones de formación sacerdotal y de ejercicios espirituales para sacerdotes.

Al tratarse de la última cita del actual curso, el Consejo de Presbiterio ha elaborado un documento a modo de “una palabra serena y esperanzada al conjunto de nuestra Iglesia diocesana” y que a continuación compartimos:

DOCUMENTO DEL CONSEJO PRESBITERAL
EN LA ÚLTIMA SESIÓN ORDINARIA DEL ACTUAL CURSO

 

Reunido el Consejo Presbiteral de la Diócesis de Vitoria el día 25 de mayo de 2026, queremos dirigir una palabra serena y esperanzada al conjunto de nuestra Iglesia diocesana. Lo hacemos desde la responsabilidad que nos corresponde como órgano de comunión, escucha y consejo al servicio del ministerio episcopal, y desde el deseo sincero de contribuir al bien pastoral de nuestras comunidades, de nuestro presbiterio y de todo el Pueblo de Dios.

Nuestra Diócesis atraviesa un tiempo eclesial especialmente exigente. La secularización creciente, la dificultad para transmitir la fe a las nuevas generaciones, el debilitamiento de muchas comunidades, el envejecimiento del presbiterio. No podemos afrontarlos desde la resignación, la fragmentación o el repliegue, sino desde una renovada conversión pastoral, una comunión más cuidada y un impulso evangelizador que nos devuelva a lo esencial: Jesucristo, la vida sacramental, la fraternidad y el anuncio del evangelio a nuestro pueblo. En continuidad con la trayectoria de nuestra diócesis que ha sido tradicionalmente misionera, aquí y en tantos lugares del mundo.

Acogemos con disponibilidad el IV Plan Diocesano de Evangelización, «Surrexit», que quiere ayudar a toda la Diócesis a vivir desde el encuentro con el Resucitado, siguiendo el itinerario de Emaús: escuchar, acompañar, celebrar, volver a la comunidad y anunciar. Este Plan constituye para los próximos años una referencia común para crecer en corresponsabilidad, renovar nuestras comunidades y fortalecer el impulso misionero de nuestra Iglesia diocesana.

En esta misma línea, valoramos especialmente la llamada a implementar el Sínodo de la Sinodalidad como una forma concreta de ser y proceder en la Iglesia. La sinodalidad exige escucha, discernimiento, participación y comunión.

Asimismo, acogemos con esperanza la iniciativa «Centinelas de la mañana», que nos recuerda la necesidad de poner a toda la comunidad cristiana en clave vocacional. La oración por las vocaciones, es una llamada a preparar el terreno para que cada bautizado pueda preguntarse: «¿Para quién soy yo?».

El Consejo Presbiteral desea contribuir positivamente a este tiempo eclesial, promoviendo una cultura de escucha, respeto, fraternidad sacerdotal y corresponsabilidad pastoral. Sabemos que la comunión no elimina la diversidad de sensibilidades, procedencias o estilos pastorales, sino que la ordena al servicio de lo esencial: hacer presente el evangelio en medio de nuestro pueblo.

Invitamos a todo el Pueblo de Dios que peregrina en Álava, Orduña y Treviño a acoger este nuevo tiempo con esperanza, a cuidar la comunión diocesana y a renovar el compromiso evangelizador. Pedimos al Señor que nos conceda caminar con ojos abiertos, corazón ardiente y pies en camino; y manifestamos nuestra comunión, apoyo y adhesión eclesial a nuestro Obispo, Don Juan Carlos Elizalde, pastor de esta Iglesia particular, quien, como sucesor de los apóstoles y principio visible de unidad en nuestra Diócesis, nos confirma en la fe y nos mantiene en comunión con el Santo Padre y con la Iglesia universal. Unidos en torno a él, deseamos seguir construyendo una Diócesis viva, cercana, sinodal, vocacional y evangelizadora.

En Vitoria-Gasteiz, a 25 de mayo de 2026.

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