Carta del Obispo de Vitoria para la Jornada del Domund 2017

Queridos amigos: es muy estimulante y universal el lema de la Campaña del Domund de este año. «Sé valiente, la misión te espera» lo quiero para mí y para cada uno de los cristianos y cristianas de nuestra diócesis. No existe persona sin misión. Dios siempre nos confía personas. No es un tema de voluntarismo. Quien descubre la misión, quien vive la vida como misión, tiene razones sobradas para ser valiente y entregarse sin miedo a ella. Nuestros misioneros han superado el miedo, la indiferencia y la vergüenza y son de nuestra misma «pasta» así que nos estimulan. Ziur gaude, guztiok batera atal berri hau aurrera eraman ahal dugula. Horregatik gara… “bidelagun”.

El Papa Francisco en la Eucaristía celebrada en Medellín el 9 de Septiembre daba tres pautas para la misión:

1.- «Lo primero, ir a lo esencial. No quiere decir «romper con todo», romper con aquello que no se acomoda a nosotros… Ir a lo esencial es más bien ir a lo profundo, a lo que cuenta y tiene valor para la vida. Jesús enseña que la relación con Dios no puede ser un apego frío a normas y leyes, ni tampoco un cumplimiento de ciertos actos externos que no llevan a un cambio real de vida. Tampoco nuestro discipulado puede ser motivado simplemente por una costumbre, porque contamos con un certificado de bautismo, sino que debe partir de una viva experiencia de Dios y de su amor. El discipulado no es algo estático, sino un continuo camino hacia Cristo; no es simplemente el apego a la explicitación de una doctrina, sino la experiencia de la presencia amigable, viva y operante del Señor, un permanente aprendizaje por medio de la escucha de su Palabra».

Misión supone experiencia de Dios y envío. Ir a lo esencial significa pasión por Dios y pasión por su pueblo. Todo lo demás es secundario. No podemos absolutizar métodos, diferencias entre los agentes de pastoral y sensibilidades diferentes hasta el punto de hacerlas incompatibles. Se trata de sumar y no restar. Si vamos a lo esencial la misión nos tiene que unir y no separar. Pero ir a lo esencial supone la valentía de afrontar los verdaderos retos sin entretenerse en cuestiones secundarias menos comprometidas. Sé valiente, la misión te espera.

2.- «La segunda palabra, renovarse. Como Jesús «zarandeaba» a los doctores de la ley para que salieran de su rigidez, ahora también la Iglesia es «zarandeada» por el Espíritu para que deje sus comodidades y sus apegos. La renovación no nos debe dar miedo. La Iglesia siempre está en renovación —Ecclesia semper renovanda —. No se renueva a su antojo, sino que lo hace «firme y bien fundada en la fe, sin apartarse de la esperanza transmitida por la Buena Noticia» (Col1,23). La renovación supone sacrificio y valentía, no para considerarse mejores o más pulcros, sino para responder mejor al llamado del Señor». Estamos asistiendo en nuestra diócesis a un profunda renovación. Más de 35 movimientos entre los sacerdotes de la diócesis supone un renovarse que implica dejar la propia área cómoda para reestrenar el sacerdocio y aventurarse a una misión nueva. Al mismo movimiento de renovación son invitados miles de diocesanos que acogen y despiden a sus pastores reestrenando su colaboración y madurando en su pertenencia a la Iglesia cada uno desde su propia vocación. Sé valiente, la misión te espera.

3.- «La tercera palabra, involucrarse… También hoy a nosotros se nos pide crecer en arrojo, en un coraje evangélico que brota de saber que son muchos los que tienen hambre, hambre de Dios – cuánta gente tiene hambre de Dios -, hambre de dignidad, porque han sido despojados… La Iglesia no es nuestra, hermanos, es de Dios; Él es el dueño del templo y del sembrado; todos tienen cabida, todos son invitados a encontrar aquí y entre nosotros su alimento. Todos. Y Él, el que preparó las bodas para su Hijo- manda a buscar a todos, sanos y enfermos, buenos y malos, todos. Nosotros somos simples «servidores» (cf. Col 1,23) no podemos ser quienes impidamos ese encuentro».

Cada uno desde su carisma, vocación y circunstancias, manos a la obra en la misión. Entre los carismas en comunión con la Iglesia no sobra nadie, todos somos necesarios. Que cada carisma aporte lo específico de su identidad y se deje enriquecer por otros carismas complementarios. En la misión hay sitio para todos y todo esfuerzo de colaboración será poco. Pasar de una Iglesia de mantenimiento a una Iglesia misionera supone la colaboración de todos los carismas y es misión del obispo y de los pastores lograr que éstos se armonicen y multipliquen. También hace falta valentía para esto. Sé valiente, la misión te espera. Hauxe da gure ustea eta gogoa: gure baterako bidean lagungarri eta aberasgarri izatea. Hain zuzen ere, konpartitzeak berez dauka indar itzela eta eragin berezia sortzen du. Gu horretan ziur gaude.  Horrek bultzatuta sartu gara bide berri honetan.

Para ti mi oración, mis mejores deseos y mi bendición
+ Juan Carlos Elizalde,  Obispo de Vitoria

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