Construir con libertad un mundo fraterno – Homilía del Obispo D. Juan Carlos Elizalde en la Fiesta de los Desagravios de Nuestra Señora de Estíbaliz

Queridos amigos: ¡Feliz día de los Desagravios de la Virgen de Estíbaliz! Cada 1 de mayo el corazón de esta tierra y de este pueblo sintoniza con el corazón de la Madre. Las fechas del corazón no se olvidan. Venimos a este santuario con el corazón lleno de nombres. Agradecemos la entrañable acogida de los padre benedictinos alma de este lugar sagrado.

Cuatro pinceladas al hilo de la espléndida palabra de Dios en este día:

1.- Dios construye en el tiempo, nosotros en el espacio. Dios en nuestra historia personal, nosotros de tejas abajo.

«¿Tú me vas a construir una casa para morada mía?…Pues bien, el Señor te anuncia que te va a edificar una casa. Tu casa y tu reino se mantendrán siempre firmes ante mí, tu trono durará para siempre.» Cf » Sam 7, 1-5. El Señor le concede una casa real, una dinastía, una casa en el tiempo, un trono.
Nosotros construimos en el espacio con madera, piedra y mármol y el Señor construye en el tiempo, es reconstructor de historias.

En la fiesta de los Desagravios venimos a Nuestra Señora de Estíbaliz para que el Señor nos rehaga y reconstruya porque todos necesitamos renovación. Este santuario es alma de nuestra tierra y la Virgen de Estíbaliz patrona de Álava y de la Diócesis de Vitoria. Aquí late el corazón de nuestras familias, de nuestros pueblos, de nuestra identidad cultural y de nuestra historia personal. Aquí venimos con nuestros conflictos, heridas y esperanzas. Aquí confiamos a la Madre nuestras necesidades. Mientras hay madre hay esperanza.

«Lo que hacía, me deshacía», nos contaba un sacerdote generoso y trabajador a punto de tirar la toalla. Dios nos construye mientras construimos. Nos trabaja mientras trabajamos.

Hoy comenzamos en este santuario la Visita Pastoral a la Llanada alavesa. La visita del obispo a cada uno de sus diocesanos con sus retos y expectativas. Que la Virgen nos ayude a seguir construyendo una Iglesia en salida y samaritana donde es más importante el tiempo y la historia personal que el espacio de tejas abajo.

2.- Dios actúa cuando nosotros, habiendo hecho todo lo posible, nos rendimos.

«El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».

El Niño siempre corre peligro. Jesús nunca resulta indiferente.

El cristianismo es a menudo contracultural. Y este siglo es regado también por la sangre de innumerables mártires cristianos. Los últimos atentados de Burkina Faso y de Sri Lanka lo corrobora. Encomendamos a los 395 cristianos asesinados en Sri Lanka durante las celebraciones del Domingo de Pascua, 45 de ellos niños y a los 6 hace dos días en Burkina Faso. Encomendamos también a sus verdugos. Nos confirmamos en el Documento sobre la fraternidad humana firmado por el papa Francisco y la autoridad islámica en Emiratos Árabes:

«Nosotros pedimos a todos que cese la instrumentalización de las religiones para incitar al odio, a la violencia, al extremismo o al fanatismo ciego y que se deje de usar el nombre de Dios para justificar actos de homicidio, exilio, terrorismo y opresión. Lo pedimos por nuestra fe común en Dios, que no ha creado a los hombres para que sean torturados o humillados en su vida y durante su existencia… En conclusión, deseamos que: esta Declaración sea una invitación a la reconciliación y a la fraternidad entre todos los creyentes, incluso entre creyentes y no creyentes, y entre todas las personas de buena voluntad; sea un llamamiento a toda conciencia viva que repudia la violencia aberrante y el extremismo ciego; llamamiento a quien ama los valores de la tolerancia y la fraternidad, promovidos y alentados por las religiones.»

Es la cultura del encuentro.

San José rendido ante la realidad recibe en sueños el mensaje del Señor. En sueños, en la pasividad, cuando no nos podemos defender, cuando ya no somos dioses, cuando hemos agotado nuestras posibilidades. Sueños son también el paro, la enfermedad, la vejez o cualquier tipo de crisis. En sueños por tres veces se le dijo: No temas acoger a María tu mujer, levántate y huye a Egipto y por fin, vuelve a la tierra de Israel.

Discernir en sueños, poner como el Papa los problemas bajo el Sueño de José, encomendar nuestras decisiones a la Virgen de Estíbaliz o contrastarlas con el Señor.

3.- Estíbaliz para experimentar una alegría que nadie nos puede arrebatar.

«Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador porque ha mirado la humildad de su esclava», hemos cantado como salmo. Es la alegría de los pobres, de los anawin, de los que tienen en el Señor toda su confianza. No es la alegría de los poderosos y de los ricos cuyas seguridades se derrumban como un castillo de naipes o como nuestros edificios más sagrados. Es la alegría de los hijos muy amados cuya seguridad nace del amor incondicional de Dios cuya viva imagen es Santa María, nuestra madre. En este santuario experimentamos que nuestra vida está a buen recaudo y que desde esa seguridad afectiva, con las espaldas bien cubiertas, podemos afrontar lo que sea.

«Totus tuus, Totalmente tuyo», el lema de San Juan Pablo II refrescado por la Diócesis en su peregrinación a Polonia, nos reconforta. Los miles de jóvenes polacos peregrinando a la Virgen de Czestochowwa antes de sus exámenes de acceso a la universidad nos robaron el corazón. No son jóvenes distintos a los nuestros. ¡Con qué profundidad rezaban! Tendrán que enfrentarse al secularismo de Occidente pero tienen un desde dónde hacerlos. Creen firmemente que la fe no está reñida con la modernidad.

4.- La Iglesia, santa comunidad de pecadores, nos acoge y acompaña.

«Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.» Allí estaban en la sala de arriba, del Cenáculo esperando el Espíritu de Jesús, como nosotros hoy. Miedosos y con las puertas cerradas y a la vez llenos de su espíritu y enviados hasta los confines de la tierra. Esos somos nosotros. ¡Qué paradoja!

Porque la Iglesia acoge a pecadores, cabemos nosotros, los que abarrotamos este santuario de la Virgen de Estíbaliz. Y a la vez llevando un «tesoro en vasijas de barro.» Nuestra guía polaca nos decía que nunca la Iglesia había sido tan popular como en los tiempos de la resistencia soviética porque era un lugar de libertad. Reivindico la libertad de la Iglesia para proclamar el evangelio, para expresar la concepción cristiana sobre la familia, la vida, el dolor, la educación, la paz, el trabajo, la emigración o la dignidad humana. La Iglesia siempre ha procurado resistir a los totalitarismos. Hoy se confronta ante el dictatorial pensamiento único reinante. Y es consciente de que cuando ha sentido la tentación de caminar de la mano del poder ha salido terriblemente malparada. No en vano es la Iglesia de Jesús. Esta Iglesia de Vitoria quiere presentar ante la Madre el corazón de todos sus hijos, «con sus alegría y esperanzas, con sus tristezas y angustias», como dice el Concilio.

Que la Virgen de Estíbaliz cuide este pueblo y esta tierra, esta diócesis y este territorio foral. Termino con unas palabras de S. Juan Pablo II en Czestochowwa ante la Virgen de Jasna Gora: «Permitid que confíe todo esto a María. Permitid que se lo confíe de modo nuevo y solemne. Soy hombre de gran confianza. He aprendido a serlo aquí.» Que así sea.

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